viernes, 16 de octubre de 2026

  354. Lo tecnocientífico desde la Sabiduría integral ante las crisis actuales de                  sentido, Sabiduría y Trascendencia en nuestras vidas, Sant 1, 5



    01. Εἰ δέ τις ὑμῶν λείπεται σοφίας, αἰτείτω παρὰ τοῦ διδόντος θεοῦ πᾶσιν ἁπλῶς καὶ μὴ ὀνειδίζοντος, καὶ δοθήσεται αὐτῷ. Sant 1, 5 La Tierra con unos 4540 millones de años, nos vio aparecer hace 7 millones de años como primeros homininos, cual homo sapiens hace apenas sólo 300.000, con agricultura y aldeas 12.000 y con escritura 5.300. La desproporción debe hacernos reflexionar pues si la historia de la Tierra ocupara un año, el Homo sapiens aparecería el 31 de diciembre a las 23,37, y toda la historia escrita ocuparía los últimos 25 segundos. Podríamos desaparecer por causas humanas o naturales en cualquier momento, evolucionando 1.000 millones de años más, cuando el sol brillará tanto que los océanos comenzarán a evaporarse y la Tierra dejará de ser habitable. Nunca echar en saco roto que sólo tenemos 300.000 años como sapiens, que los neandertales tal vez fueron eliminados en guerras con nosotros y que podríamos tener, evolucionando, unos 1000 millones de años más hasta la evaporización de los océanos. Cuántos años faltarían para que las tecnociencias actuales produzcan una fuerte mutación entre los homo sapiens. Convendría distinguir con cuidado lo que sabemos, lo que es plausible y lo que es especulación. Hoy la biología evolutiva y las tecnociencias no permiten poner una fecha precisa. No hacen falta millones de años. Si la mutación es producida por intervención tecnológica, edición genética, reproducción asistida, implantes, interfaces cerebro computadora, cambios importantes podrían aparecer durante este siglo. Pero eso no significa que aparezca una nueva especie humana. 1. La evolución natural requeriría cientos de millones de años. 2. La tecnológica podría ocurrir en unos 10 o 50 años, con CRISPR para modificar genes. 3. La transformación cultural está ocurriendo ahora con IA, prótesis, neuro y biotecnología, pero cambian capacidades humanas sin cambiar la especie. La edición genética ya permite corregir algunos genes responsables de enfermedades hereditarias. En teoría también podría modificar rasgos antes del nacimiento. Interfaces cerebro computadora permiten que el cerebro controle dispositivos y, en el futuro, podrían ampliar memoria, comunicación o percepción. Ya existen prótesis controladas por el sistema nervioso y órganos artificiales cada vez más sofisticados. La selección y edición de embriones es el punto más debatido por la ética y las tecnociencias porque afectaría a generaciones futuras. Cuándo aparecería una fuerte mutación, aquí conviene distinguir dos escenarios. 1. Mejora de individuos, entre 2030 y 2060 podrían generalizarse terapias genéticas y neurotecnologías que aumenten algunas capacidades o eliminen ciertas enfermedades. Los individuos seguirían siendo no obstante homo sapiens. 2. Modificación heredable, si se modifican embriones y esos cambios pasan a los descendientes, en 100 o 300 años podrían acumularse diferencias biológicas importantes en algunas poblaciones. Pero nadie sabe si eso ocurrirá, depende de variadas decisiones políticas, éticas y sociales. Por eso, aunque haya humanos mejorados de forma genética, seguirían siendo homo sapiens mientras puedan tener descendencia fértil con cualquier otro ser humano. Si la Tierra pudiera seguir siendo habitable cerca de 1.000 millones de años, tener en cuenta que nuestros 300.000 años representan apenas 0,03 % de ese posible tiempo futuro y podríamos estar muy al comienzo de la historia del homo sapiens o muy cerca de un límite que nosotros u otros provoquemos. No sabemos si el homo sapiens puede adquirir un poder tecnológico capaz de modificar su propia evolución antes de haber alcanzado una Sabiduría Integral capaz de gobernar ese poder, esa es una de las grandes cuestiones filosóficas y teológicas de nuestro tiempo. Máximo el Confesor dice que la libertad, θέλημα γνωμικόν o voluntad deliberativa que hace al hombre capaz de la θέωσις o divinización, es la que lo hace también capaz de su autodestrucción. No hay poder de elevación sin poder de ruina paralelo, son la misma facultad vista desde sus dos extremos. C.S. Lewis en The Abolition of Man, añadió lo que llamamos el poder del hombre sobre la naturaleza es, en la práctica, casi siempre el poder de unos hombres sobre otros hombres, usando la naturaleza como instrumento, y cuando esa naturaleza incluye la naturaleza humana, modificar la propia evolución, el poder deja de tener un afuera sobre el que ejercerse, el objeto manipulado y el sujeto manipulador empiezan a coincidir, no hay ἡσυχία, quietud orante. Al hombre se le da dominio, וּרְדוּ֞, Gen 1, 28 sobre la creación, pero ese dominio nunca es autónomo sino para cultivar y guardar, לְעָבְדָ֖הּ וּלְשָׁמְרָ֑הּ, Gen 2,15 es decir, un poder ejercido dentro de una relación de dependencia y de rendición de cuentas a Dios, no fuera de ella. En la Todasanta Virgen vislumbramos esa total dependencia amorosa de esta criatura a Jesús. María es Reina Madre, su título expresa honor y participación en la gloria de Cristo como un ser humano, pero el único que gobierna como Rey de reyes y Señor de los señores es Jesús Hombre Dios. Ella intercede y acompaña, como una Madre, Trono de la Sabiduría que es Jesús Hombre Dios, pero no sustituye la Soberanía del Hijo. Pío XII, Ad Caeli Reginam, 11.X.1954

    02. El poder tecnocientífico actual y la fugacidad de nuestras vidas, maestra responsable de la Sabiduría Integral. Diálogo entre autores de los cinco continentes. Tendremos en cuenta que la oración y el estudio son inseparables de la opción preferencial por los pobres cual categoría teológica antes que cultural, sociológica, política o filosófica, y que estamos llamados por Jesús a descubrir y a desenmascarar las contradicciones que caracterizan la vida personal y social del mundo contemporáneo. Así, un progreso tecnocientífico que ofrece sin cesar nuevas posibilidades, pero solo a unos pocos. Un conocimiento más claro de las leyes de la vida social, pero acompañado de incertidumbres sobre la dirección que hay que imprimirle. Una mayor disponibilidad de riquezas con inmensas posibilidades de un mayor poder económico, mientras una gran parte de la humanidad sigue sufriendo sed, hambre y miseria. Una conciencia compartida de que está en juego el futuro del planeta y al mismo tiempo la incapacidad a renunciar al consumo egoísta y a la ilusión de que la guerra es una vía eficaz para construir la paz. Tratando de acoger y escuchar los interrogantes más profundos del corazón de quienes habitamos este planeta y señalar a Cristo cual clave, centro y fin de la dramática historia humana. Knut Hamsum, Hambre Expondremos a 23 autores desde distintos ángulos filosófico, científico y ético, dentro de lo que se suele llamar ontología social o teoría crítica de la modernidad, mejor entender la civilización tecnocientífica y responder algo desde la Sabiduría Integral a las tres crisis del siglo XXI, Crisis de Sentido, Sabiduría y Trascendencia. 01. Alemania, Hartmut Rosa. 02. Argentina, Diego Andrés Golombek. 03. Australia, Raimond Gaita. 04. Brasil, Laymert Garcia dos Santos. 05. China, Tu Weiming. 06. China, Zhao Tingyang. 07. España, Josep Maria Esquirol. 08. Estados Unidos, Marilynne Robinson. 09. Francia, Chantal Delsol. 10. Francia, Rémi Brague. 11. India, Vandana Shiva. 12. Indonesia, Franz Magnis Suseno. 13. Inglaterra, Iain McGilchrist. 14. Inglaterra, Rowan Williams. 15. Irán, Seyyed Hossein Nasr. 16. Israel, Moshe Halbertal. 17. Italia, Massimo Cacciari. 18. Japón, Shunmyō Masuno. 19. México, Juliana González Valenzuela. 20. Nueva Zelanda, Anne Salmond. 21. Rusia, Mikhail Epstein. 22. Senegal, Souleymane Bachir Diagne. 23. Sudáfrica, Mogobe Bernard Ramose. Richard Feynmann, 1918-1988 no tiene un libro dedicado a la descomposición del cadáver humano en átomos, ya sea por incineración o por entierro. Ese tema lo trataba en conferencias y charlas divulgativas, donde usaba ejemplos sobre la transformación de la materia para ilustrar principios físicos. Y en sus últimos años hablaba de cómo nuestra materia se recicla en el universo. Los átomos o moléculas de nuestro cuerpo con un 60% de agua, además de carbono, oxígeno, nitrógeno, fósforo, calcio, potasio, azufre, sodio, cloro, magnesio, hierro y otros elementos al morir, se dispersan en la Tierra o fuera de ella, y vuelven a formar parte de otros sistemas, aire, lluvia, minerales, vegetales, peces, animales o seres humanos y el ciclo se reinicia. Es la ley de la conservación de la materia, nada se destruye, todo se transforma. Los átomos de nuestros cuerpos son viajeros eternos, que después de la muerte siguen participando en la danza del universo. Esa idea aparece en pasajes de libros, The Meaning of It All, 1998 y en entrevistas. The Feynman Lectures on Physics. The Strange Theory of Light and Matter. Todo esto forma parte del Misterio de Cristo, τὸ μυστήριον τοῦ Χριστοῦ, Ef 3, 4 y 9, Col 1, 26-27. Rom 16, 25 Por lo tanto, respetando el ateísmo de Feynmann, queda claro que sin el alma espiritual e inmortal, los átomos que se dispersan ya no constituyen a esa persona, sería una ilusión formar parte de otros seres y procesos en la celestial comunión de los santos. Nuestra visión beatífica requiere la subsistencia del alma personal, que se sumerge, si ya está purificada, en la visión inmediata de la Trinidad en Cristo tras la muerte. Y la resurrección universal supone que esa misma alma beatífica vuelva a unirse a un cuerpo glorificado, transfigurado por la gracia, no reconstruido con los viejos átomos de un mundo decrépito que pasó. Ap 21, 1 Ante esta síntesis, lo primero es que en lo que digamos en nuestra búsqueda de Sabiduría Integral siempre hay partes de Verdad que se reconstruyen como los elementos de un cadáver. Y lo segundo es que esta concepción cristiana, con su fugacidad hacia la Vida Eterna, facilita el llegar a una seria síntesis final. Pero hay libertad de que otras religiones, filosofías o ateos no acepten este planteo, todos respetaremos las otras síntesis que ellos pueden adelantar y que estamos ansiosos de conocer, ya que cada ser humano está en comunión con todos los seres humanos de todos los tiempos y nadie queda excluido del diálogo y del respetuoso abrazo de la amistad universal, Siamo Fratelli Tutti, sin pretender realizar un análisis exhaustivo ni poner en consideración todos los aspectos de la realidad que vivimos, estar atentos ante algunas tendencias del mundo actual que desfavorecen el desarrollo de la fraternidad universal. Estos son los caminos para sintetizarlos. 1. Presentación del autor. País, tradición cultural, disciplina, breve contexto biográfico y por qué es una voz significativa para el mundo contemporáneo. 2. Núcleo de su pensamiento. La idea central del autor sobre la fugacidad de la vida, el tiempo, la existencia humana y la condición de nuestra época. 3. Lectura del poder tecnocientífico actual. Cómo comprende el desarrollo de las tecnociencias, sus posibilidades, sus riesgos y sus consecuencias para la humanidad. 4. Qué criterio sapiencial ofrece para orientar la libertad, la responsabilidad y el juicio humano frente al poder tecnocientífico. 5. Diálogo con los autores de los cinco continentes, coincidencias, diferencias y complementariedades. 6. Síntesis sobre qué incorporamos de este autor sobre el poder tecnocientífico actual y la fugacidad de nuestras vidas. 7. Actualización crítica desde la Sabiduría Integral entre su pensamiento y nuestra propuesta, preguntando qué ilumina, qué deja abierto y qué aporta para la Totalunidad cósmica humana y Divina. Si el autor no utiliza un horizonte religioso será presentado en su lenguaje filosófico, tecnocientífico, literario o cultural, sin introducir categorías teológicas ajenas. Si expresa una dimensión teológica se la manifestará según su pensamiento. N. Stebbing, Bearers of the Spirit. Spiritual Fatherhood in Romanian Orthodoxy 

    03. Alemania, Hartmut Rosa. 1. Presentación del autor, nació en 1965, en Lörrach, sur de Alemania, es profesor de Sociología y Teoría Social en la Universidad Friedrich Schiller de Jena, además de director del Centro Max Weber de Investigación Social en Erfurt. Pertenece a la tradición de la Teoría Crítica alemana, heredera de la Escuela de Fráncfort, pero ha desarrollado su propio camino. Dialoga con Max Weber, Hannah Arendt, Charles Taylor y Jürgen Habermas, aunque su pensamiento se distingue por colocar el tiempo vivido en el centro de la experiencia humana. Su importancia para el mundo contemporáneo radica en haber descrito con gran precisión el fenómeno de la aceleración social, vivimos cada vez más rápido, producimos más, nos comunicamos más y disponemos de más tecnología, pero sentimos que tenemos cada vez menos tiempo y menos profundidad de vida. Algunos de sus libros. Social Acceleration. Alienation and Acceleration. Weltbeziehungen im Zeitalter der Beschleunigung. Resonanz. Eine Soziologie der Weltbeziehung. Unverfügbarkeit, Lo indisponible. The Uncontrollability of the World. Demokratie braucht Religion. Late Modernity in Poder tecnocientífico, IA, algoritmos, biotecnología, plataformas digitales. Crisis. The Good Life Beyond Growth. 2. Núcleo de su pensamiento, la tesis central de Rosa puede formularse así. La crisis de nuestro tiempo no es solo económica, política o tecnológica, es una crisis de nuestra relación con el mundo. La modernidad, en realidad sXV-XX con la desconexión de de y razón, postmodernidad 1960-2005 con innumerables propuestas aun contrarias, y período actual o hipermodernidad, explosión del poder tecnocientífico, IAs, algoritmos, biotecnología, plataformas digitales que ha convertido la aceleración en su principio de funcionamiento. Todo debe crecer, innovarse y actualizarse sin cesar, la consecuencia es una experiencia permanente de fugacidad. Distingue tres formas de aceleración. Aceleración tecnológica, las tecnologías realizan tareas cada vez más rápido. Aceleración del cambio social, instituciones, profesiones y costumbres cambian de manera continua. Aceleración del ritmo de vida, las personas intentan hacer más actividades en menos tiempo. Pero de forma paradójica, el tiempo ahorrado nunca aparece. La sensación dominante es la falta de tiempo. La alternativa que propone no es disminuir la velocidad, sino recuperar una relación distinta con el mundo, que llama resonancia. 3. Lectura del poder tecnocientífico actual. Su aporte al tema de la fugacidad de la vida ofrece una de las interpretaciones más originales de la fugacidad en la cultura tecnológica. La fugacidad no proviene sobre todo de la muerte o del paso natural del tiempo, sino de la aceleración permanente de la existencia. Tres ideas fundamentales. Primera, la vida se vuelve inestable. Nada parece durar, trabajos, vínculos, matrimonios, conocimientos, ciudades, tecnologías e incluso identidades personales. La persona vive en una permanente adaptación. Segunda, perdemos la experiencia del presente. Vivimos anticipando la siguiente tarea, el siguiente mensaje o la siguiente innovación. El presente deja de ser un lugar de encuentro y se transforma en un puente hacia otra cosa. Tercera, la abundancia produce pobreza temporal. Cuantas más posibilidades existen, menos podemos habitarlas de verdad. La vida se llena de opciones y se vacía de presencias. La fugacidad deja de ser solo un límite biológico y se convierte en una estructura cultural. 4. Qué criterio sapiencial ofrece frente al poder tecnocientífico. la tecnología moderna busca hacer un mundo disponible, que significa, medir, controlar, predecir, optimizar, intervenir. Porque el problema no es la tecnología en sí misma, sino que toda la realidad es considerada un objeto disponible para el dominio humano. También la naturaleza, el cuerpo, la educación, la amistad y la espiritualidad son tratadas como recursos. La IA representa un ejemplo privilegiado de esta tendencia, amplía nuestra capacidad de disposición sobre el mundo, pero no garantiza una relación más humana con él. No obstante no todo lo importante puede ponerse bajo control, el amor, la belleza, la amistad, la verdad y la experiencia espiritual pertenecen al ámbito de lo indisponible. 5. Diálogo con los autores de los cinco continentes, no es el rechazo del progreso, sino recuperar la resonancia que ocurre cuando existe una relación viva entre la persona y aquello que encuentra y puede darse con otra persona, con la naturaleza, con una obra artística, con una tradición, con la investigación científica, con la experiencia religiosa, aunque Rosa desarrolla este punto desde la filosofía, no de manera confesional. La resonancia posee cuatro rasgos. Escucha. El mundo nos habla antes de que intentemos dominarlo. La realidad no es un objeto para ser utilizado, también es una presencia que puede interpelarnos. Respuesta. La persona responde con libertad a esa llamada. La relación con el mundo no es pasiva ni mecánica, sino un diálogo vivo. Transformación. En un encuentro auténtico cambian ambas partes, la persona y su relación con aquello que encuentra. La resonancia siempre produce una transformación recíproca. Indisponibilidad. La resonancia no puede fabricarse, imponerse ni programarse. Surge como un acontecimiento que permanece fuera del control absoluto de la voluntad o de la técnica. La sabiduría consiste, entonces, en aprender una forma de relación con el mundo que no reduzca todo al control y a la disponibilidad técnica. 6. Síntesis sobre qué incorporamos de este autor sobre el poder tecnocientífico actual y la fugacidad de nuestras vidas. Rosa aporta varias preguntas universales. Cómo conservar el humanismo en una civilización acelerada. Puede existir progreso sin profundidad. Qué dimensiones de la vida deben permanecer indisponibles. Cómo educar para escuchar además de producir. Su propuesta es volver a pensar con la Grecia clásica, la vida buena requiere tiempo para la contemplación y la amistad. Budismo, la atención plena frente a la dispersión permanente. Africano Ubuntu, la persona existe en relación y no en aislamiento. Biblia, la creación es don antes que objeto de dominio. Filosofías indígenas americanas, la reciprocidad con la tierra y los seres vivos. 7. Actualización crítica desde la Sabiduría Integral entre su pensamiento y nuestra propuesta. Hartmut ofrece uno de los diagnósticos más sólidos sobre la condición temporal del hombre contemporáneo. Su contribución consiste en mostrar que el verdadero problema no es disponer de tecnologías muy poderosas, sino perder una relación significativa con la realidad total. Al describir la enfermedad de la aceleración propone la resonancia como medicina antropológica, pero deja abierta una cuestión más profunda, de dónde proviene la fuerza para sostener una relación resonante cuando el poder tecnocientífico alcanza la posibilidad de transformar la vida, la inteligencia y la propia evolución humana. Enseña que la fugacidad de nuestras vidas ya no depende solo del paso del tiempo, sino de una civilización organizada alrededor de la aceleración permanente. El poder tecnocientífico multiplica nuestras capacidades, pero puede convertir toda la realidad en algo disponible y manipulable. Frente a ello, propone recuperar la resonancia con una relación de escucha, respuesta y transformación con el mundo, con los otros y con Aquello que nunca podrá reducirse al dominio. Su pensamiento constituye una base para iniciar un diálogo mundial sobre la necesidad de la Sabiduría capaz de guiar el poder tecnocientífico de nuestro tiempo, para nosotros hacia Χριστὸν θεοῦ δύναμιν καὶ θεοῦ σοφίαν. 1 Cor 1, 24

  



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