354. Lo tecnocientífico desde la Sabiduría integral ante las crisis actuales de sentido, Sabiduría y Trascendencia en nuestras vidas, Sant 1, 5
01. Εἰ
δέ τις ὑμῶν λείπεται σοφίας, αἰτείτω παρὰ τοῦ διδόντος θεοῦ πᾶσιν ἁπλῶς καὶ μὴ
ὀνειδίζοντος, καὶ δοθήσεται αὐτῷ. Sant 1,
5 La Tierra con unos 4540 millones de años, nos vio aparecer hace 7
millones de años como primeros homininos, cual homo sapiens hace apenas sólo
300.000, con agricultura y aldeas 12.000 y con escritura 5.300. La
desproporción debe hacernos reflexionar pues si la historia de la Tierra
ocupara un año, el Homo sapiens aparecería el 31 de diciembre a las 23,37, y
toda la historia escrita ocuparía los últimos 25 segundos. Podríamos
desaparecer por causas humanas o naturales en cualquier momento, evolucionando
1.000 millones de años más, cuando el sol brillará tanto que los océanos
comenzarán a evaporarse y la Tierra dejará de ser habitable. Nunca echar en
saco roto que sólo tenemos 300.000 años como sapiens, que los neandertales tal
vez fueron eliminados en guerras con nosotros y que podríamos tener, evolucionando,
unos 1000 millones de años más hasta la evaporización de los océanos. Cuántos
años faltarían para que las tecnociencias actuales produzcan una fuerte
mutación entre los homo sapiens. Convendría distinguir con cuidado lo que
sabemos, lo que es plausible y lo que es especulación. Hoy la biología
evolutiva y las tecnociencias no permiten poner una fecha precisa. No hacen
falta millones de años. Si la mutación es producida por intervención
tecnológica, edición genética, reproducción asistida, implantes, interfaces
cerebro computadora, cambios importantes podrían aparecer durante este siglo.
Pero eso no significa que aparezca una nueva especie humana. 1. La evolución
natural requeriría cientos de millones de años. 2. La tecnológica podría
ocurrir en unos 10 o 50 años, con CRISPR para modificar genes. 3. La
transformación cultural está ocurriendo ahora con IA, prótesis, neuro y
biotecnología, pero cambian capacidades humanas sin cambiar la especie. La
edición genética ya permite corregir algunos genes responsables de enfermedades
hereditarias. En teoría también podría modificar rasgos antes del nacimiento.
Interfaces cerebro computadora permiten que el cerebro controle dispositivos y,
en el futuro, podrían ampliar memoria, comunicación o percepción. Ya existen
prótesis controladas por el sistema nervioso y órganos artificiales cada vez
más sofisticados. La selección y edición de embriones es el punto más debatido
por la ética y las tecnociencias porque afectaría a generaciones futuras.
Cuándo aparecería una fuerte mutación, aquí conviene distinguir dos escenarios.
1. Mejora de individuos, entre 2030 y 2060 podrían generalizarse terapias
genéticas y neurotecnologías que aumenten algunas capacidades o eliminen
ciertas enfermedades. Los individuos seguirían siendo no obstante homo sapiens.
2. Modificación heredable, si se modifican embriones y esos cambios pasan a los
descendientes, en 100 o 300 años podrían acumularse diferencias biológicas
importantes en algunas poblaciones. Pero nadie sabe si eso ocurrirá, depende de
variadas decisiones políticas, éticas y sociales. Por eso, aunque haya humanos
mejorados de forma genética, seguirían siendo homo sapiens mientras puedan
tener descendencia fértil con cualquier otro ser humano. Si la Tierra pudiera
seguir siendo habitable cerca de 1.000 millones de años, tener en cuenta que
nuestros 300.000 años representan apenas 0,03 % de ese posible tiempo futuro y
podríamos estar muy al comienzo de la historia del homo sapiens o muy cerca de
un límite que nosotros u otros provoquemos. No sabemos si el homo sapiens puede
adquirir un poder tecnológico capaz de modificar su propia evolución antes de
haber alcanzado una Sabiduría Integral capaz de gobernar ese poder, esa es una
de las grandes cuestiones filosóficas y teológicas de nuestro tiempo. Máximo el
Confesor dice que la libertad, θέλημα γνωμικόν o voluntad deliberativa
que hace al hombre capaz de la θέωσις o divinización, es la que lo hace
también capaz de su autodestrucción. No hay poder de elevación sin poder de
ruina paralelo, son la misma facultad vista desde sus dos extremos. C.S. Lewis
en The Abolition of Man, añadió lo que llamamos el poder del hombre
sobre la naturaleza es, en la práctica, casi siempre el poder de unos hombres
sobre otros hombres, usando la naturaleza como instrumento, y cuando esa
naturaleza incluye la naturaleza humana, modificar la propia evolución, el
poder deja de tener un afuera sobre el que ejercerse, el objeto manipulado y el
sujeto manipulador empiezan a coincidir, no hay ἡσυχία, quietud orante.
Al hombre se le da dominio, וּרְדוּ֞, Gen
1, 28 sobre la creación, pero ese dominio nunca es autónomo sino para cultivar
y guardar, לְעָבְדָ֖הּ וּלְשָׁמְרָ֑הּ, Gen
2,15 es decir, un poder ejercido dentro de una relación de dependencia y
de rendición de cuentas a Dios, no fuera de ella. En la Todasanta Virgen
vislumbramos esa total dependencia amorosa de esta criatura a Jesús. María es Reina
Madre, su título expresa honor y participación en la gloria de Cristo como
un ser humano, pero el único que gobierna como Rey de reyes y Señor de los
señores es Jesús Hombre Dios. Ella intercede y acompaña, como una Madre, Trono
de la Sabiduría que es Jesús Hombre Dios, pero no sustituye la Soberanía del
Hijo. Pío XII, Ad Caeli Reginam, 11.X.1954
02. El poder tecnocientífico actual y la fugacidad de nuestras
vidas, maestra responsable de la Sabiduría Integral. Diálogo entre
autores de los cinco continentes. Tendremos en cuenta que la oración y el
estudio son inseparables de la opción preferencial por los pobres cual
categoría teológica antes que cultural, sociológica, política o filosófica, y
que estamos llamados por Jesús a descubrir y a desenmascarar las contradicciones
que caracterizan la vida personal y social del mundo contemporáneo. Así, un
progreso tecnocientífico que ofrece sin cesar nuevas posibilidades, pero solo a
unos pocos. Un conocimiento más claro de las leyes de la vida social, pero
acompañado de incertidumbres sobre la dirección que hay que imprimirle. Una
mayor disponibilidad de riquezas con inmensas posibilidades de un mayor poder
económico, mientras una gran parte de la humanidad sigue sufriendo sed, hambre
y miseria. Una conciencia compartida de que está en juego el futuro del planeta
y al mismo tiempo la incapacidad a renunciar al consumo egoísta y a la ilusión
de que la guerra es una vía eficaz para construir la paz. Tratando de acoger y
escuchar los interrogantes más profundos del corazón de quienes habitamos este
planeta y señalar a Cristo cual clave, centro y fin de la dramática historia
humana. Knut Hamsum, Hambre Expondremos a 23 autores desde distintos
ángulos filosófico, científico y ético, dentro de lo que se suele llamar ontología
social o teoría crítica de la modernidad, mejor entender la
civilización tecnocientífica y responder algo desde la Sabiduría Integral a las
tres crisis del siglo XXI, Crisis de Sentido, Sabiduría y Trascendencia. 01.
Alemania, Hartmut Rosa. 02. Argentina, Diego Andrés Golombek. 03. Australia,
Raimond Gaita. 04. Brasil, Laymert Garcia dos Santos. 05. China, Tu Weiming.
06. China, Zhao Tingyang. 07. España, Josep Maria Esquirol. 08. Estados Unidos,
Marilynne Robinson. 09. Francia, Chantal Delsol. 10. Francia, Rémi Brague. 11.
India, Vandana Shiva. 12. Indonesia, Franz Magnis Suseno. 13. Inglaterra, Iain
McGilchrist. 14. Inglaterra, Rowan Williams. 15. Irán, Seyyed Hossein Nasr. 16.
Israel, Moshe Halbertal. 17. Italia, Massimo Cacciari. 18. Japón, Shunmyō
Masuno. 19. México, Juliana González Valenzuela. 20. Nueva Zelanda, Anne
Salmond. 21. Rusia, Mikhail Epstein. 22. Senegal, Souleymane Bachir Diagne. 23.
Sudáfrica, Mogobe Bernard Ramose. Richard Feynmann, 1918-1988 no
tiene un libro dedicado a la descomposición del cadáver humano en átomos,
ya sea por incineración o por entierro. Ese tema lo trataba en conferencias y
charlas divulgativas, donde usaba ejemplos sobre la transformación de la
materia para ilustrar principios físicos. Y en sus últimos años hablaba de cómo
nuestra materia se recicla en el universo. Los átomos o moléculas de nuestro
cuerpo con un 60% de agua, además de carbono, oxígeno, nitrógeno, fósforo,
calcio, potasio, azufre, sodio, cloro, magnesio, hierro y otros elementos al
morir, se dispersan en la Tierra o fuera de ella, y vuelven a formar parte de
otros sistemas, aire, lluvia, minerales, vegetales, peces, animales o seres
humanos y el ciclo se reinicia. Es la ley de la conservación de la materia,
nada se destruye, todo se transforma. Los átomos de nuestros cuerpos son
viajeros eternos, que después de la muerte siguen participando en la danza
del universo. Esa idea aparece en pasajes de libros, The Meaning of It All,
1998 y en entrevistas. The Feynman Lectures on Physics. The Strange Theory
of Light and Matter. Todo
esto forma parte del Misterio de Cristo, τὸ μυστήριον τοῦ Χριστοῦ, Ef 3,
4 y 9, Col 1, 26-27. Rom 16, 25 Por lo tanto, respetando el ateísmo de
Feynmann, queda claro que sin el alma espiritual e inmortal, los átomos que se
dispersan ya no constituyen a esa persona, sería una ilusión formar parte de
otros seres y procesos en la celestial comunión de los santos. Nuestra visión
beatífica requiere la subsistencia del alma personal, que se sumerge, si ya
está purificada, en la visión inmediata de la Trinidad en Cristo tras la
muerte. Y la resurrección universal supone que esa misma alma beatífica vuelva
a unirse a un cuerpo glorificado, transfigurado por la gracia, no reconstruido
con los viejos átomos de un mundo decrépito que pasó. Ap 21, 1 Ante esta
síntesis, lo primero es que en lo que digamos en nuestra búsqueda de Sabiduría
Integral siempre hay partes de Verdad que se reconstruyen como los elementos de
un cadáver. Y lo segundo es que esta concepción cristiana, con su fugacidad
hacia la Vida Eterna, facilita el llegar a una seria síntesis final. Pero hay
libertad de que otras religiones, filosofías o ateos no acepten este planteo,
todos respetaremos las otras síntesis que ellos pueden adelantar y que estamos
ansiosos de conocer, ya que cada ser humano está en comunión con todos los
seres humanos de todos los tiempos y nadie queda excluido del diálogo y del
respetuoso abrazo de la amistad universal, Siamo Fratelli Tutti, sin
pretender realizar un análisis exhaustivo ni poner en consideración todos los
aspectos de la realidad que vivimos, estar atentos ante algunas tendencias del
mundo actual que desfavorecen el desarrollo de la fraternidad universal. Estos
son los caminos para sintetizarlos. 1. Presentación del autor. País, tradición
cultural, disciplina, breve contexto biográfico y por qué es una voz
significativa para el mundo contemporáneo. 2. Núcleo de su pensamiento. La idea
central del autor sobre la fugacidad de la vida, el tiempo, la existencia
humana y la condición de nuestra época. 3. Lectura del poder tecnocientífico
actual. Cómo comprende el desarrollo de las tecnociencias, sus posibilidades,
sus riesgos y sus consecuencias para la humanidad. 4. Qué criterio sapiencial
ofrece para orientar la libertad, la responsabilidad y el juicio humano frente
al poder tecnocientífico. 5. Diálogo con los autores de los cinco continentes,
coincidencias, diferencias y complementariedades. 6. Síntesis sobre qué
incorporamos de este autor sobre el poder tecnocientífico actual y la fugacidad
de nuestras vidas. 7. Actualización crítica desde la Sabiduría Integral entre
su pensamiento y nuestra propuesta, preguntando qué ilumina, qué deja abierto y
qué aporta para la Totalunidad cósmica humana y Divina. Si el autor no utiliza
un horizonte religioso será presentado en su lenguaje filosófico,
tecnocientífico, literario o cultural, sin introducir categorías teológicas
ajenas. Si expresa una dimensión teológica se la manifestará según su
pensamiento. N. Stebbing, Bearers
of the Spirit. Spiritual Fatherhood in Romanian Orthodoxy
03.
Alemania, Hartmut Rosa. 1.
Presentación del autor, nació en 1965, en Lörrach, sur de Alemania, es
profesor de Sociología y Teoría Social en la Universidad Friedrich Schiller de
Jena, además de director del Centro Max Weber de Investigación Social en
Erfurt. Pertenece a la tradición de la Teoría Crítica alemana, heredera de la
Escuela de Fráncfort, pero ha desarrollado su propio camino. Dialoga con Max
Weber, Hannah Arendt, Charles Taylor y Jürgen Habermas, aunque su pensamiento
se distingue por colocar el tiempo vivido en el centro de la experiencia humana.
Su importancia para el mundo contemporáneo radica en haber descrito con gran
precisión el fenómeno de la aceleración social, vivimos cada vez más rápido,
producimos más, nos comunicamos más y disponemos de más tecnología, pero
sentimos que tenemos cada vez menos tiempo y menos profundidad de vida. Algunos de sus libros. Social
Acceleration. Alienation and Acceleration. Weltbeziehungen im
Zeitalter der Beschleunigung. Resonanz. Eine Soziologie der
Weltbeziehung. Unverfügbarkeit, Lo indisponible. The
Uncontrollability of the World. Demokratie
braucht Religion. Late Modernity in Poder tecnocientífico,
IA, algoritmos, biotecnología, plataformas digitales. Crisis. The Good
Life Beyond Growth. 2. Núcleo de su pensamiento, la tesis central de
Rosa puede formularse así. La crisis de nuestro tiempo no es solo económica,
política o tecnológica, es una crisis de nuestra relación con el mundo. La modernidad,
en realidad sXV-XX con la desconexión de de y razón, postmodernidad
1960-2005 con innumerables propuestas aun contrarias, y período actual o hipermodernidad,
explosión del poder tecnocientífico, IAs, algoritmos, biotecnología,
plataformas digitales que ha convertido la aceleración en su principio de
funcionamiento. Todo debe crecer, innovarse y actualizarse sin cesar, la
consecuencia es una experiencia permanente de fugacidad. Distingue tres formas
de aceleración. Aceleración tecnológica, las tecnologías realizan tareas cada
vez más rápido. Aceleración del cambio social, instituciones, profesiones y
costumbres cambian de manera continua. Aceleración del ritmo de vida, las
personas intentan hacer más actividades en menos tiempo. Pero de forma
paradójica, el tiempo ahorrado nunca aparece. La sensación dominante es la
falta de tiempo. La alternativa que propone no es disminuir la velocidad, sino
recuperar una relación distinta con el mundo, que llama resonancia. 3.
Lectura del poder tecnocientífico actual. Su aporte al tema de la fugacidad
de la vida ofrece una de las interpretaciones más originales de la fugacidad en
la cultura tecnológica. La fugacidad no proviene sobre todo de la muerte o del
paso natural del tiempo, sino de la aceleración permanente de la existencia.
Tres ideas fundamentales. Primera, la vida se vuelve inestable. Nada
parece durar, trabajos, vínculos, matrimonios, conocimientos, ciudades,
tecnologías e incluso identidades personales. La persona vive en una permanente
adaptación. Segunda, perdemos la experiencia del presente. Vivimos
anticipando la siguiente tarea, el siguiente mensaje o la siguiente innovación.
El presente deja de ser un lugar de encuentro y se transforma en un puente
hacia otra cosa. Tercera, la abundancia produce pobreza temporal.
Cuantas más posibilidades existen, menos podemos habitarlas de verdad. La vida
se llena de opciones y se vacía de presencias. La fugacidad deja de ser solo un
límite biológico y se convierte en una estructura cultural. 4. Qué criterio
sapiencial ofrece frente al poder tecnocientífico. la tecnología moderna
busca hacer un mundo disponible, que significa, medir, controlar, predecir,
optimizar, intervenir. Porque el problema no es la tecnología en sí misma, sino
que toda la realidad es considerada un objeto disponible para el dominio humano.
También la naturaleza, el cuerpo, la educación, la amistad y la espiritualidad
son tratadas como recursos. La IA representa un ejemplo privilegiado de esta
tendencia, amplía nuestra capacidad de disposición sobre el mundo, pero no
garantiza una relación más humana con él. No obstante no todo lo importante
puede ponerse bajo control, el amor, la belleza, la amistad, la verdad y la
experiencia espiritual pertenecen al ámbito de lo indisponible. 5.
Diálogo con los autores de los cinco continentes, no es el rechazo del
progreso, sino recuperar la resonancia que ocurre cuando existe una
relación viva entre la persona y aquello que encuentra y puede darse con otra
persona, con la naturaleza, con una obra artística, con una tradición, con la
investigación científica, con la experiencia religiosa, aunque Rosa desarrolla
este punto desde la filosofía, no de manera confesional. La resonancia posee
cuatro rasgos. Escucha. El mundo nos habla antes de que intentemos
dominarlo. La realidad no es un objeto para ser utilizado, también es una
presencia que puede interpelarnos. Respuesta. La persona responde con
libertad a esa llamada. La relación con el mundo no es pasiva ni mecánica, sino
un diálogo vivo. Transformación. En un encuentro auténtico cambian ambas
partes, la persona y su relación con aquello que encuentra. La resonancia
siempre produce una transformación recíproca. Indisponibilidad. La
resonancia no puede fabricarse, imponerse ni programarse. Surge como un
acontecimiento que permanece fuera del control absoluto de la voluntad o de la
técnica. La sabiduría consiste, entonces, en aprender una forma de relación con
el mundo que no reduzca todo al control y a la disponibilidad técnica. 6.
Síntesis sobre qué incorporamos de este autor sobre el poder tecnocientífico
actual y la fugacidad de nuestras vidas. Rosa aporta varias preguntas
universales. Cómo conservar el humanismo en una civilización acelerada. Puede
existir progreso sin profundidad. Qué dimensiones de la vida deben permanecer
indisponibles. Cómo educar para escuchar además de producir. Su propuesta es
volver a pensar con la Grecia clásica, la vida buena requiere tiempo para la
contemplación y la amistad. Budismo, la atención plena frente a la dispersión
permanente. Africano Ubuntu, la persona existe en relación y no en aislamiento.
Biblia, la creación es don antes que objeto de dominio. Filosofías indígenas
americanas, la reciprocidad con la tierra y los seres vivos. 7.
Actualización crítica desde la Sabiduría Integral entre su pensamiento y
nuestra propuesta. Hartmut ofrece uno de los diagnósticos más sólidos sobre
la condición temporal del hombre contemporáneo. Su contribución consiste en
mostrar que el verdadero problema no es disponer de tecnologías muy poderosas,
sino perder una relación significativa con la realidad total. Al describir la
enfermedad de la aceleración propone la resonancia como medicina antropológica,
pero deja abierta una cuestión más profunda, de dónde proviene la fuerza para
sostener una relación resonante cuando el poder tecnocientífico alcanza la
posibilidad de transformar la vida, la inteligencia y la propia evolución
humana. Enseña que la fugacidad de nuestras vidas ya no depende solo del paso
del tiempo, sino de una civilización organizada alrededor de la aceleración
permanente. El poder tecnocientífico multiplica nuestras capacidades, pero
puede convertir toda la realidad en algo disponible y manipulable. Frente a
ello, propone recuperar la resonancia con una relación de escucha, respuesta y
transformación con el mundo, con los otros y con Aquello que nunca podrá
reducirse al dominio. Su pensamiento constituye una base para iniciar un
diálogo mundial sobre la necesidad de la Sabiduría capaz de guiar el poder
tecnocientífico de nuestro tiempo, para nosotros hacia Χριστὸν θεοῦ
δύναμιν καὶ θεοῦ σοφίαν. 1 Cor 1, 24


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