martes, 3 de noviembre de 2026

 355. La singularidad del existir humano en Dios Trinidad supera a toda IA. 1 Cor 1, 4


    01. Οὕτως ἡμᾶς λογιζέσθω ἄνθρωπος, ὡς ὑπηρέτας Χριστοῦ καὶ οἰκονόμους μυστηρίων Θεοῦ. Que los hombres nos consideren como servidores de Cristo y administradores de los misterios de Dios. La revelación utiliza dos términos, ὑπηρέτας Χριστοῦ, servidores de Cristo, y οἰκονόμους μυστηρίων Θεοῦ, administradores de los Misterios de Dios. Primero servidor, después administrador. La autoridad en la Iglesia nace del servicio, no de hacerse servir. Argentina. Diego Andrés Golombek. 1. Presentación del autor, nació en Buenos Aires en 1964. Es doctor en Ciencias Biológicas, investigador superior del CONICET y profesor universitario. Su especialidad es la Cronobiología, disciplina que estudia los ritmos biológicos del organismo y su relación con el tiempo, el sueño, la vigilia, la memoria y el funcionamiento del cerebro. Sus investigaciones han contribuido a comprender cómo el reloj biológico influye en la salud, el aprendizaje, la atención y la calidad de vida. Además de su labor científica, ha dedicado gran parte de su trayectoria a acercar la ciencia al conjunto de la sociedad mediante libros, conferencias, programas de radio y televisión y una intensa actividad educativa. Algunos de sus libros, El cocinero científico. Sexo, drogas y biología. Demoliendo papers. Cavernas y palacios. El parrillero científico. Las neuronas de Dios. Neurociencias para presidentes. La ciencia es eso que nos pasa mientras estamos ocupados haciendo otras cosas. Es una voz significativa para el mundo contemporáneo porque representa una ciencia latinoamericana que dialoga con la cultura, la educación y los desafíos tecnológicos del siglo XXI. Para nuestro estudio ocupa un lugar singular porque aborda el poder tecnocientífico desde la biología del tiempo y no solo desde la filosofía o la sociología. 2. Núcleo de su pensamiento, la idea central de Diego puede expresarse de esta manera, la vida humana está organizada por ritmos biológicos que hacen posible nuestra existencia y que constituyen una dimensión esencial del tiempo humano. El tiempo no es solo el que miden los relojes. Existe un tiempo interno, inscrito en cada organismo, que regula el sueño, la alimentación, las hormonas, la memoria, la atención y numerosos procesos vitales. Cuando esos ritmos permanecen sincronizados con la naturaleza, favorecen la salud y el equilibrio. Cuando se alteran de manera permanente, aparecen consecuencias físicas, cognitivas y emocionales. Golombek sostiene también que la curiosidad y el asombro son el origen de la investigación científica. La ciencia nace de aprender a observar el mundo y formular preguntas inteligentes. La fugacidad aparece aquí como el carácter irrepetible de cada ciclo de la vida. Cada día, cada noche y cada etapa del crecimiento o del envejecimiento pertenecen a un tiempo que nunca vuelve exactamente igual. 3. Lectura del poder tecnocientífico actual, Golombek observa que el poder tecnocientífico ha transformado en profundidad la relación del ser humano con el tiempo. La iluminación artificial prolonga el día más allá de sus límites naturales. Las pantallas acompañan cada momento de la vida cotidiana. La hiperconectividad elimina muchas pausas y crea la ilusión de una disponibilidad constante. Como consecuencia, el reloj biológico entra en conflicto con el ambiente construido por la tecnología. Aparecen trastornos del sueño, fatiga cognitiva, pérdida de concentración, dificultades de aprendizaje y una sensación creciente de aceleración cada vez mayor. No piensa que la tecnología sea enemiga del ser humano. Su crítica se dirige al uso de la tecnología cuando desconoce los límites biológicos de nuestra especie y pretende imponer un funcionamiento continuo, sin descanso ni alternancia entre actividad y reposo. Advierte que una sociedad saturada de información puede perder la capacidad de comprender, porque información y conocimiento no son equivalentes. 4. Qué criterio sapiencial ofrece frente al poder tecnocientífico, el criterio sapiencial que nos regala consiste en reconciliar la tecnología con la biología humana. La primera enseñanza es recuperar los ritmos naturales de la vida. No todo puede acelerarse de manera indefinida. La segunda es reconocer el valor del descanso. Dormir no significa perder tiempo, significa cuidar la inteligencia, la memoria, la creatividad y la salud. La tercera es cultivar la atención. El cerebro necesita momentos de silencio y concentración para aprender en profundidad. La cuarta es comprender que la ciencia debe ejercerse con humildad. Cuanto más descubre sobre la vida, más revela su extraordinaria complejidad. En síntesis, la verdadera inteligencia consiste en vivir respetando los tiempos propios de la vida humana. 5. Diálogo con los autores de los cinco continentes, con Hartmut Rosa coincide en denunciar la aceleración permanente de la sociedad contemporánea, aunque muestra que esa aceleración también afecta al cuerpo y al cerebro. Con Iain McGilchrist comparte la importancia de la atención profunda frente a la fragmentación provocada por la sobreestimulación tecnológica. Con Marilynne Robinson dialoga en la necesidad de preservar espacios de silencio e interioridad para que la persona no quede absorbida por el flujo constante de estímulos. Con Rowan Williams coincide en que la escucha y la disponibilidad requieren tiempos protegidos. Con Josep Maria Esquirol comparte la defensa de la vida cotidiana, de los pequeños ritmos humanos y del cuidado de la proximidad. Con Chantal Delsol converge en la afirmación de que la técnica debe respetar la fragilidad constitutiva de la persona. Con Rémi Brague coincide en que la ciencia necesita orientación ética y cultural para servir en verdad al ser humano. Con el budismo encuentra afinidad en la importancia de la atención plena y de la presencia consciente. Con el Ubuntu africano comparte la idea de que los ritmos individuales también se sostienen en ritmos comunitarios. Con las tradiciones andinas dialoga en la búsqueda de armonía entre la vida humana y los ciclos de la naturaleza. El aporte específico latinoamericano de Golombek consiste en recordar que la sabiduría comienza tanto por el conocimiento como por el cuidado del cuerpo. 6. Síntesis sobre qué incorporamos de este autor acerca del poder tecnocientífico actual y la fugacidad de nuestras vidas, incorporamos de él una comprensión decisiva, el tiempo posee una dimensión biológica inseparable de la existencia humana. Aprendemos que el poder tecnocientífico modifica nuestra experiencia cotidiana del tiempo y que muchas innovaciones alteran la manera en que dormimos, aprendemos, recordamos y nos relacionamos. Recibimos la convicción de que el descanso tiene un valor antropológico y no solo fisiológico y la necesidad de una educación científica que forme personas capaces de discernir con crítica social el uso de la tecnología y no convertirse en consumidores pasivos de información. La fugacidad de la vida se manifiesta también en nuestros ritmos cotidianos, en el sueño, en la memoria y en el envejecimiento. Cuidar esos ritmos es una forma concreta de responsabilidad humana. Su aporte enriquece nuestro estudio porque muestra que la sabiduría comienza escuchando la temporalidad inscrita en la propia vida. 7. Actualización crítica desde la Sabiduría Integral entre su pensamiento y nuestra propuesta, la Sabiduría Integral recibe el aporte de Diego sobre el tiempo biológico y el respeto por los límites de la vida. Sin embargo, amplía su perspectiva afirmando que el ser humano vive en simultáneo diversos tiempos inseparables, biológico, psicológico, histórico, cultural, espiritual y cósmico. El equilibrio corporal es indispensable, pero no suficiente. La pregunta decisiva no es solo cómo funciona la vida, sino también para qué vivimos y cómo orientamos con responsabilidad nuestra existencia. Integra el conocimiento científico con el discernimiento ético, comunitario, ecológico y espiritual. El cuerpo, la inteligencia, la memoria, la comunidad y la creación forman parte de una única realidad humana. Desde esta perspectiva, el poder tecnocientífico debe ponerse al servicio de la dignidad de toda persona y del cuidado de la vida en todas sus dimensiones. La actualización crítica puede resumirse en una afirmación Golombek enseña a respetar el reloj de la vida, la Sabiduría Integral propone además orientar ese tiempo hacia una vida buena, responsable y abierta al bien común de la humanidad y de la creación. Él nos aporta una dimensión que ningún otro autor desarrolla con la misma profundidad, la relación entre el poder tecnocientífico y la biología del tiempo humano. Gracias a él comprendemos que la aceleración tecnológica no afecta solo la organización social, sino también el cuerpo, el cerebro y la salud y lo ampliamos, la fugacidad de nuestras vidas no es solo un límite biológico, sino una maestra que nos invita a vivir con discernimiento, responsabilidad y entrega, teniendo en cuenta la importancia de estar al servicio de toda la humanidad.

    02. Australia, Raimond Gaita. 1. Presentación del autor, nació en Dortmund, Alemania, en 1946. Es filósofo, ensayista y profesor universitario, su obra se sitúa en la intersección entre la filosofía moral, la experiencia humana y la responsabilidad ética. Hijo de inmigrantes alemanes marcados por la violencia de la Segunda Guerra Mundial, sin olvidar a los 1040 sacerdotes católicos ejecutados por el régimen nazi, su biografía influyó en su reflexión sobre la dignidad humana, el sufrimiento, el mal y la compasión. No olvidemos que Dortmund, donde fui a estudiar, 1968-1971 fue destruida por los bombardeos británicos y canadienses entre 1943 y 1944. Enseñó durante muchos años en la Universidad de Melbourne y también desarrolló una intensa actividad pública como intelectual comprometido con los grandes problemas de la sociedad contemporánea. Entre sus obras más conocidas se encuentran A Common Humanity, Good and Evil. An Absolute Conception, The Philosopher’s Dog y Romulus, My Father, esta última convertida en una reconocida película australiana. En nuestro estudio Raimond representa una voz imprescindible porque nos recuerda que la pregunta decisiva de la civilización no es cuánto poder poseemos, sino cómo tratamos a cada ser humano. 2. Núcleo de su pensamiento, la idea central de Raimond puede sintetizarse en la dignidad absoluta de toda persona que no depende de su utilidad, de su inteligencia, de su poder ni de su condición social. La vida humana posee un valor que no puede reducirse a cálculos de eficiencia ni a criterios de productividad. Cada persona merece total respeto porque es humana. Sostiene que la verdadera ética nace cuando aprendemos a mirar al otro con compasión y reverencia. El bien comienza en la manera de percibir al prójimo y no solo en el cumplimiento de normas. La fragilidad forma parte de la condición humana, y porque la vida es vulnerable y fugaz, exige un cuidado mayor. Su fugacidad no disminuye el valor de la existencia, al contrario, la hace más preciosa y responsable. 3. Lectura del poder tecnocientífico actual, Raimond observa que el poder tecnocientífico corre el riesgo de transformar a las personas en objetos de cálculo. Cuando la tecnología y la economía se convierten en los únicos criterios de decisión, aparece una cultura donde la utilidad reemplaza a la dignidad. La IA, la ingeniería genética, la automatización y las grandes plataformas digitales ofrecen posibilidades extraordinarias, pero también pueden favorecer una visión instrumental del ser humano. Advierte que una sociedad tecnológica avanzada puede perder sensibilidad moral si deja de reconocer el valor irreductible de cada persona. El peligro no consiste en desarrollar tecnologías poderosas, sino en acostumbrarnos a mirar a los seres humanos como datos, funciones o recursos. Las tecnociencias necesitan una mirada ética que recuerde de forma constante quién es el destinatario de todo progreso. 4. Qué criterio sapiencial ofrece frente al poder tecnocientífico, para Gaita el primer criterio sapiencial consiste en recuperar el humanismo en nuestra mirada que reconoce la dignidad de cada persona antes de cualquier juicio de utilidad. El segundo es comprender que la compasión no es debilidad, sino una forma profunda de inteligencia moral. El tercero es aceptar la vulnerabilidad como una dimensión constitutiva de nuestra existencia y no como un defecto que deba eliminarse. El cuarto es afirmar que el progreso auténtico se mide por la capacidad de proteger a los más frágiles y desheredados. 5. Diálogo con los autores de los cinco continentes, con Hartmut Rosa coincide en que la aceleración tecnológica puede erosionar la calidad de las relaciones humanas. Con Diego Andrés Golombek comparte la preocupación por una tecnociencia que olvida los límites propios de la vida humana, aunque Gaita sitúa el acento en la dimensión moral. Con Marilynne Robinson dialoga sobre la profundidad de la persona y la importancia de la interioridad. Con Rowan Williams comparte la idea de que la atención al otro es una forma de responsabilidad. Con Iain McGilchrist coincide en que la mirada humana puede empobrecerse cuando domina el pensamiento instrumental. Con Josep Maria Esquirol encuentra una gran afinidad en la filosofía del cuidado y de la proximidad cotidiana. Con Chantal Delsol comparte la defensa de la fragilidad como rasgo constitutivo de la condición humana. Con Rémi Brague coincide en que la cultura necesita fundamentos éticos que orienten el desarrollo científico. Con el Ubuntu africano establece un diálogo muy cercano pues la humanidad se descubre en la interrelación con los demás. Con las tradiciones budistas comparte la compasión hacia todo ser vulnerable. Con las tradiciones indígenas de Oceanía encuentra afinidad en el respeto profundo por la comunidad, la memoria y la tierra. 6. Síntesis sobre qué incorporamos de este autor acerca del poder tecnocientífico actual y la fugacidad de nuestras vidas, Raimond aporta una convicción esencial para nosotros, la dignidad humana constituye el criterio irrenunciable para juzgar el poder tecnocientífico. Ninguna innovación puede justificarse si sacrifica el valor absoluto de la persona. La fragilidad no debe ocultarse ni eliminarse, sino protegerse y acompañarse. La compasión como principio de discernimiento frente a las decisiones tecnológicas. Y porque cada vida es limitada y fugaz, cada encuentro humano posee un valor irrepetible y merece un inmenso respeto. 7. Actualización crítica desde la Sabiduría Integral entre su pensamiento y nuestra propuesta, La Sabiduría Integral recibe plena afirmación de Raimond Gaita por la dignidad incondicional de toda persona y la necesidad de que toda tecnociencia permanezca al servicio de esa dignidad. Pero amplía su perspectiva en varios aspectos. La dignidad humana se comprende dentro de una inmensa red de interrelaciones que incluye la comunidad, la naturaleza, la historia y el cosmos. La compasión constituye un principio fundamental, pero necesita de un sabio discernimiento que oriente las decisiones personales y colectivas hacia el bien común. La Sabiduría Integral necesita de una ética que sostenga no sólo la dignidad del hombre sino nuestra responsabilidad ecológica, cultural, científica y espiritual, afirmando que toda forma de conocimiento debe contribuir al florecimiento de toda vida. Desde esta perspectiva, el poder tecnocientífico encuentra su verdadera legitimidad cuando protege la persona, las generaciones futuras y la creación entera. Raimond le recuerda al mundo contemporáneo que el mayor peligro no es construir máquinas cada vez más inteligentes, sino olvidar la dignidad de quienes las crean y de quienes viven bajo su influencia. Pues cada persona es única, irrepetible y portadora de una dignidad que ninguna tecnociencia puede medir, sustituir ni reducir. Aquí comienza el juicio en verdad sapiencial sobre el poder tecnológico de nuestro tiempo.

    03. Brasil, Laymert Garcia dos Santos, 1. Presentación del autor, nació en 1954, filósofo y sociólogo brasileño del pensamiento contemporáneo sobre tecnología, cultura y política. Profesor de Sociología en la Universidad Estadual de Campinas, UNICAMP. Combina filosofía, sociología, antropología y estudios de ciencia y tecnología. Desde finales del siglo XX ha investigado cómo la revolución digital, la biotecnología, la IA y el capitalismo global transforman la vida humana y la naturaleza. Voz significativa que analiza el impacto de las tecnociencias desde América Latina, mostrando que el desarrollo tecnológico no es neutral, modifica las relaciones de poder, la economía, la cultura y la propia comprensión de lo humano. Entre sus libros,  Arte e tecnologia no Brasil. Politizar as novas tecnologias. Novas tecnologias e formas de pensar. Tecnologia e cultura. A invenção do contemporâneo. 2. Núcleo de su pensamiento, la idea central de Laymert es que vivimos una mutación histórica, las tecnociencias dejaron de ser un simple instrumento al servicio de la sociedad y se convirtieron en la principal fuerza que organiza la vida colectiva. La tecnología ya no cambia sólo los objetos, cambia también los cuerpos, la percepción, la memoria, el trabajo, la política y el medio ambiente. Para él existen tres proceso. 1. Digitalización creciente de toda la existencia. 2. Integración entre ciencia, mercado y poder político. 3. Transformación de la naturaleza en información manipulable. La persona humana corre el riesgo de ser reducida a datos, algoritmos y procesos de optimización. 3. Lectura del poder tecnocientífico actual, describe el poder tecnocientífico como un sistema global de producción de información y control y analiza sus principales rasgos. 1. La IA y los algoritmos organizan decisiones antes reservadas al juicio humano. 2. Las grandes plataformas digitales concentran un poder económico y cultural sin precedentes. 3. La biotecnología convierte la vida en objeto de intervención técnica. 4. El capitalismo tecnológico busca acelerar de manera  permanente la innovación y el consumo. La consecuencia es una nueva forma de dependencia, las personas viven conectadas, observadas y modeladas por sistemas invisibles. No se trata solo de vigilancia, sino también de producción de comportamientos y deseos. 4. Qué criterio sapiencial ofrece frente al poder tecnocientífico, su respuesta no consiste en rechazar la tecnología, sino en recuperar la capacidad humana de discernimiento y crítica de los países. Propone cuatro criterios sapienciales fundamentales. Primero, distinguir entre innovación y verdadero progreso humano. Segundo, defender la autonomía crítica frente a los algoritmos. Tercero, reconocer que la vida posee dimensiones que no pueden reducirse a informaciones. Cuarto, proteger la biodiversidad y la diversidad cultural como fuentes de sabiduría. La fugacidad de la innovación tecnológica recuerda que ninguna tecnología es definitiva. Por su rapidez necesitamos criterios constantes para decidir cómo usarla. La sabiduría consiste en orientar el desarrollo tecnológico hacia la vida y no permitir que la vida quede subordinada al desarrollo tecnológico. 5. Diálogo con los autores de los cinco continentes, Garcia dos Santos dialoga con varios autores de nuestra mesa sapiencial. Hartmut Rosa, la aceleración tecnológica rompe la relación profunda con el mundo. Iain McGilchrist, el pensamiento instrumental invade ámbitos que son propios de la sabiduría y la contemplación. Marilynne Robinson, la dignidad humana no puede reducirse a una visión tecnocrática. Josep Maria Esquirol, la resistencia cotidiana protege la interioridad frente al dominio tecnológico. Rémi Brague, la técnica necesita una orientación ética que ella misma no puede producir. Diego Golombek, la ciencia ofrece conocimientos indispensables, pero requiere responsabilidad cronobiológica para su aplicación. Y añade una preocupación propia, el impacto de las tecnociencias sobre los pueblos nativos, la Amazonia y los bienes comunes del planeta. 6. Síntesis sobre qué incorporamos de este autor acerca del poder tecnocientífico actual y la fugacidad de nuestras vidas, seis aportes principales para una Sabiduría Integral. 1. Las tecnociencias son hoy un actor central de la historia humana. 2. El poder tecnológico necesita control democrático y responsabilidad ética. 3. La información no agota el significado de la vida. 4. La diversidad biológica y cultural constituye una riqueza sapiencial. 5. La innovación debe servir a la dignidad humana y al cuidado del planeta. 6. La rapidez tecnológica exige una conciencia más profunda, no más superficial. Ayuda a comprender que el problema no es solo crear tecnologías más poderosas, sino formar seres humanos capaces de gobernarlas con sabiduría. 7. Actualización crítica desde la Sabiduría Integral entre su pensamiento y nuestra propuesta, ofrece una contribución original a la Sabiduría Integral en la Totalunidad, recuerda que la humanidad forma parte de una misma trama de vida, donde personas, culturas, naturaleza y tecnociencias están interrelacionadas. Hay que pasar de una civilización orientada por la aceleración y el control a una civilización orientada por la responsabilidad, el cuidado y la crítica sana mundial. La fugacidad nos enseña que sólo aquello que protege y hace crecer la vida humana y la vida del planeta merece perdurar. Y nosotros, para redondeamos desde Jesucristo en quien la Totalidad Perdura en Eternidad. Los mártires y santos, μάρτυς καὶ ἅγιος. Οὗτοί εἰσιν οἱ ἐρχόμενοι ἐκ τῆς θλίψεως τῆς μεγάλης, καὶ ἔπλυναν τὰς στολὰς αὐτῶνκαὶ ἐλεύκαναν αὐτὰςἐν τῷ αἵματι τοῦ Ἀρνίου. Ap 7, 14  Ὧδε ἡ ὑπομονὴ τῶν ἁγίων ἐστίν, οἱ τηροῦντες τὰς ἐντολὰς τοῦ Θεοῦ καὶ τὴν πίστιν Ἰησοῦ. Ap 14, 12 A la familia imperial Romanov, la Iglesia Ortodoxa Rusa los canonizó como страстотерпцы, strastoterptsy, portadores de la pasión o aceptadores del sufrimiento, una categoría distinta del martirio o de la santidad. La Iglesia consideró ejemplar la forma cristiana con que afrontaron el último cautiverio y la condena a muerte. Sí, los mártires y santos son regalos de la Trinidad, del Espíritu de Cristo para gloria del Padre a las Iglesias y al mundo, nada tienen que ver con los héroes, no son frutos de esfuerzos humanos sino Dones pneumáticos modo divino que transfiguran las virtudes con una fuerza descomunal y eterna.