viernes, 14 de agosto de 2026

  350. Hasta ahora Dios y nosotros solos en un universo infinito. Sal 8 y 9


    01. .מָה־אֱנ֥וֹשׁ כִּֽי־תִזְכְּרֶ֑נּוּ וּבֶן־אָ֝דָ֗ם כִּ֣י תִפְקְדֶֽנּוּ. Sal 8, 5 Sumida en este pequeño planeta qué es la humanidad en la Totalunidad de la Trinidad. La humanidad aparece, hasta donde alcanza nuestro conocimiento actual, como una diminuta comunidad de animales racionales confinada a un pequeño planeta que gira alrededor de una estrella ordinaria en una galaxia entre miles de millones. Si bien la investigación científica no ha encontrado todavía indicios verificables de otras inteligencias, tampoco permite concluir que estemos solos en el universo. Nuestra condición presente es, por tanto, la de una inteligencia que contempla la inmensidad cósmica desde un único punto conocido de la creación. Esta desproporción entre la pequeñez espacial, rayana en el inexistente del ser humano y la magnitud del universo constituye una de las cuestiones tecnocientíficas filosóficas y teológicas más profundas de nuestro tiempo. Tres hipótesis sobre la disimilitud entre un universo infinito con un invisible planeta que tiene vidas visibles inteligentes. 1. El gran filtro, o la vida inteligente es al extremo difícil de existir pues hay barreras o filtros evolutivos casi imposibles de superar para que así sea. El filtro puede estar en nuestro pasado o en nuestro futuro. El filtro está atrás, pasar de materia inanimada a células simples, abiogénesis o de células simples a organismos complejos, es un milagro estadístico que solo ocurrió aquí por una combinación irrepetible de factores. El filtro está adelante, las civilizaciones surgen con frecuencia, pero tienen una tendencia autodestructiva innata. guerras nucleares, colapso climático, IA descontrolada que las extingue poco después de desarrollar tecnologías complejas que la superan. 2. El factor tiempo y espacio, llegamos temprano o estamos lejos ya que el universo tiene unos 14.000 millones de años, pero la Tierra sólo 4.500 millones. Si una civilización nos enviara una señal de radio desde el otro lado de nuestra propia galaxia, tardaría 100.000 años en llegar. La escala del espacio es tan masiva que es muy probable que existan otras vidas, pero que estemos atrapados en nuestras propias burbujas de espaciotiempo sin poder cruzarnos. La falta de coincidencia, las civilizaciones pueden durar solo unos pocos miles de años antes de desaparecer. En la línea de tiempo del universo, dos civilizaciones inteligentes intentando comunicarse podrían ser como dos destellos de linterna en la oscuridad que ocurren con siglos de diferencia, nunca se cruzan. 3. La Tierra Especial o un oasis perfecto. Aunque podría haber miles de millones de planetas, esta postura defiende que las condiciones de la Tierra no solo son raras, sino casi únicas. No basta con estar a la distancia correcta de una estrella. Necesitamos un planeta con un núcleo magnético fuerte que nos proteja de la radiación solar, una luna grande que estabilice el eje del planeta y mantenga el clima regular. Un planeta gigante gaseoso como Júpiter que actúe como un escudo de asteroides absorbiendo impactos catastróficos, placas tectónicas que reciclen el carbono y regulen la temperatura. Si quitamos uno solo de estos elementos, la vida inteligente tal vez nunca habría tenido los millones de años de estabilidad que necesitó para evolucionar. Existen dos posibilidades, o estamos solos en el Universo o no lo estamos. Hasta ahora, no tenemos pruebas de que seamos los únicos, pero tampoco de lo contrario. Podríamos ser la primera civilización de la galaxia, la última que queda, o simplemente vecinos demasiado lejanos en un vecindario cósmico gigantesco. Si el cosmos físico es al infinito mayor que nuestro diminuto ámbito habitable su significado no podría agotarse en una utilidad inmediata para nuestra especie. El universo parecería remitir a una finalidad que trasciende al hombre sin excluirlo, integrándolo en un horizonte mucho más amplio de sentido. Desde nuestra perspectiva de la Sabiduría Integral, la humanidad no ocupa el centro geométrico del universo, sino un lugar casi extraño dentro de la Totalunidad. Su singularidad no deriva de su mínimo tamaño, de su poder tecnológico ni de su posición astronómica, sino de ser, hasta donde hoy sabemos, la única realidad creada capaz de conocer con consciencia el cosmos, interrogarse por su origen y abrirse con libertad a la comunión con Dios, y con sus ángeles que sí tal vez, no sabemos, están por todo el universo.

    02. יְהֹוָ֥ה אֲדֹנֵ֑ינוּ מָה־אַדִּ֥יר שִׁ֝מְךָ֗ בְּכׇל־הָאָֽרֶץ. Sal 8, 10 La Maravilla trinitaria ofrece una clave adicional para comprender esta singularidad. Si toda la creación procede del Padre, encuentra su consistencia en el Logos y está llamada a su plenitud por el Espíritu, entonces la humanidad constituye el punto en el que la dimensión cósmica, la dimensión histórica y la vocación sobrenatural convergen de manera consciente. El hombre, que muere tan rápido, es en simultaneidad polvo de estrellas, persona histórica e imagen de Dios, llamado a participar de la vida trinitaria. La pequeñez cósmica del ser humano, lejos de disminuir su dignidad, la hace más sorprendente. Cuanto más inmenso aparece el universo físico, tanto más admirable resulta que una especie surgida en un rincón imperceptible pueda entender algunas las leyes del cosmos, formular preguntas sobre el Absoluto y orientarse hacia la Vida Verdad y Belleza. La grandeza de la humanidad, que habita en un planeta que devora con su Dunas y gusanos en Arrakis a generación tras generación, no consiste en ocupar mucho espacio, sino en poder abrazar con su pequeña inteligencia una realidad al infinito mayor que ella y elevarla, mediante la acción de gracias y la alabanza, hacia su Creador. Desde esta perspectiva, la humanidad puede entenderse como el sacramento consciente de la creación, aquella realidad en la que el universo visible encuentra una voz capaz de reconocer, amar y ofrecer la totalidad del cosmos al Dios Trinidad. La Totalunidad no consiste, por tanto, en la simple suma de lo cósmico, lo humano y lo Divino, sino en la comunión dinámica por la cual toda la creación, a través de la libertad humana y en Cristo, tiende hacia su consumación en la vida trinitaria y Dios sea Todo en todos. La dignidad de la humanidad no es cosmológica sino divina. No depende del lugar que ocupemos en el espacio ni de si existen otras inteligencias corporales en el universo, sino de ser el Cuerpo de Cristo en la Trinidad, la belleza del cosmos como reflejo de la Gloria Trinitaria, pero concentrada en Jesús, signo de que el Absoluto se comunica en lo más frágil. Nunca olvidemos que existen los ángeles, criaturas con inteligencia memoria y voluntad, y millones de almas glorificadas de seres humanos ya muertos, los demógrafos estiman que desde la aparición sólo del Homo sapiens, hasta hoy han vivido y muerto unos 120.000 millones de personas, si le agregamos los abortos espontáneos e inducidos, el total de seres humanos concebidos y ya fallecidos sería de 150.000 millones. Hoy tenemos 73 millones de abortos de abortos anuales inducidos en todo el mundo, sólo 8.000 millones estamos peregrinando en la actualidad, lo que significa que apenas el 7% de todos los humanos que existieron caminan hoy por la Tierra sin contar a los abortados. Los cálculos parten de nuestra especie, dejando a los Homo neanderthalensis, Homo erectus, Homo habilis pues no tenemos idea de su número. La fe sostiene que la providencia divina lo abarca todo, y que los ángeles y santos participan en esa providencia en modos que trascienden nuestra comprensión científica. Esto no quita que el cosmos, con miles de millones de galaxias, reduce nuestro planeta a un punto insignificante si el Verbo no se hubiera hecho carne también aquí. Debemos evitar un antropocentrismo ingenuo y preservar la posición teológica de la persona humana dentro de la Totalunidad, aprendiendo ahora a pensar con IAs y ellas con nosotros. No tratamos de afirmar que la Tierra es grande porque aquí ocurrió la Encarnación, sino que la Encarnación revela que lo grande y lo pequeño no se miden por escalas cósmicas, sino por el misterio de la comunión con la Absoluta Aseitas Increada. Una reflexión sobre la paradoja de la desproporción, el universo infinito material y el Dios Infinito Espíritu se cruzan en un punto mínimo casi inexistente, y ese cruce es lo que funda el Amor Iluminado del Resucitado por esta humanidad, creada a imagen y semejanza con Él, aunque para colmo de males, pecadora. La novelas desde el 2000 van mostrando los cambios que se producen, sin dejar lo que permanece porque somos humildes humanos. Sally Rooney, Normal People, Irlanda, 2018. Tayari Jones, An American, Marriage, USA, 2018. Hanya Yanagihara, A Little Life, USA, 2015. Pedro Mairal, El Año del Desierto, Argentina, 2015. Silvia M. García, Mexican Gothic, México, 2020. Angie Cruz, Dominicana, R. Dominicana y USA, 2019. Juan C. Guerrero, The Last Skill, Madrid, 2026. Ethan Mollick, Co Intelligence, New York, 2024. Mustafa Suleyman, La ola que viene, London, 2023. Rafael Galán, Nexus, Madrid, 2025.

    03. וַֽיהֹוָ֗ה לְעוֹלָ֥ם יֵשֵׁ֑ב כּוֹנֵ֖ן לַמִּשְׁפָּ֣ט כִּסְאֽוֹ וְהוּא֙ יִשְׁפֹּט־תֵּבֵ֣ל בְּצֶ֑דֶק Sal, 9, 8-9 Quien es Dios para los seres humanos de este planeta. Para los cristianos el Padre ha unido en Cristo lo Divino, lo humano y lo cósmico ya cuando el Espíritu Santo descendió sobre María. Words are forms of life, and life, to be spoken of well, requires critical, deliberate, humane articulation. Our present nature is provisional. Our own life’s poem will be perfected only in translation when we shall all be changed, in a moment, when the last trumpet sounds and the dead will be raised imperishable. Erik Varden, In Praise of Translation, 2026 Pero existen cientos de percepciones, interpretaciones y vivencias distintas sobre la Realidad de la Incomunicable Aseitas del Dios UniTrino. 1. Teísmo clásico, Dios como ser supremo, personal y trascendente, fuente de Verdad y Sentido, presente en religiones como cristianismo, islam y judaísmo. 2. Deísmo, Dios como causa primera del universo, pero sin intervención continua en la historia. 3. Panteísmo y Panenteísmo, Dios identificado con el universo o presente en él, pero también trascendente. 4. Visión cultural y política, Dios como símbolo de valores propios de  universales, justicia, dignidad, igualdad, que siguen influyendo en la política y la cultura contemporánea. 5. Posmodernidad fragmentada, Dios entendido como experiencia subjetiva, energía cósmica o terapeuta divino, adaptado a la búsqueda de bienestar emocional y a la espiritualidad individualizada. 6. Panteones actuales, Dios es lo que cada religión, filosofía o cada uno, identifica como tal según su creencia, su gusto y la negación de que exista una creencia verdadera, todas pueden estar equivocadas, son ciertas o no interesa. 7. Tecnología y dataísmo, algunos ven en la omnipresencia y omnisciencia de la red y la IA un sustituto de atributos divinos, desplazando todas las nociones anteriores o tradicionales de Dios. El hecho de que Dios puede ser conocido por la razón abre una puerta, la Autorrevelación Divina a la Trinidad Cristo y la Iglesia la ensancha, y la transfiguración existencial de nuestra propia vida es como la prueba palpable de que no se trata de una idea sino de un encuentro real. En la tradición cristiana, esos tres niveles se integran. La razón, ayuda a mostrar que es razonable creer en un Dios creador y trascendente. La Autorrevelación la nos libera de la tentación de superar los límites humanos mediante lo tecnocientífico y algoritmos finitos que pueden oscurecer la verdad de que el Pléroma está en la comunión con Dios, no en nuestra autoexpansión creatural ilimitada. Nos aclara quién es ese Dios, que no solo existe en un deísmo ideológico o filosófico sino que es Tres Personas, Padre Hijo y Espíritu, revelando ese Misterio en la plenitud de Cristo y vivido en la comunión eclesial. Nuestra humana experiencia transfigurada confirma en la vida concreta que ese Dios no es un concepto ideal o abstracto sino Un Ser Viviente Tripersonal Increado que está en todo lo creado y lo trasciende, que nos conoce habla y abraza, que nos ama y cambia nuestra exterioridad e interioridad, nuestra historia y la comunidad en que estamos, nos espera más allá de nuestra muerte y a quien en Jesús, la Luz del Cosmos y de la humanidad, veremos cara a cara creciendo siempre conresucitados sin fin en un Nuevo Universo. Cristo es el Sumo Sacerdote de los Bienes Futuros. Él, a través de su Cuerpo Resucitado, no construido por manos humanas de este mundo creado, entró en el Santuario del Cielo, para sentarse a la derecha del Padre y derramar el Espíritu para una redención eterna. Χριστὸς δὲ παραγενόμενος ἀρχιερεὺς τῶν γενομένων ἀγαθῶν, διὰ τῆς μείζονος καὶ τελειοτέρας σκηνῆς, οὐ χειροποιήτου, τοῦτ’ ἔστιν οὐ ταύτης τῆς κτίσεως, οὐδὲ δι’ αἵματος τράγων καὶ μόσχων, διὰ δὲ τοῦ ἰδίου αἵματος, εἰσῆλθεν ἐφάπαξ εἰς τὰ ἅγια, αἰωνίαν λύτρωσιν εὑράμενος. Heb 9, 11-12 Σκηνή es el Cuerpo Resucitado de Jesús que entra en el santuario celestial, εἰς τὰ ἅγια, simbolizando su presencia glorificada y su papel como Sumo Sacerdote Eterno. Corpus ipsum quod ex Maria assumptum est et natum, hoc idem resurrexit incorruptibile, templum Dei existens. San Ireneo de Lyon, Adversus Haereses V, 36,1. Neither my established Protestant family background, nor my becoming an avowed atheist at fourteen, nor indeed my persistent ambition to follow an artistic career, in any way foreshadowed my ending up as a Cistercian monk and the Roman Catholic Bishop of Oslo at the age of forty three. John Willem Gran, 1920-2008. A Hand on my Shoulder. From Atheist to Monk. Monk and Bishop, CS, 203A-203B. Valeria Luiselli, Principio, Medio, fin, 2026.



sábado, 1 de agosto de 2026

349. En qué cosmos habitamos, 

ése donde está nuestra Skené. Jn 1, 3



ho gégonen
καὶ χωρὶς αὐτοῦ ἐγένετο οὐδὲ ἕν. ὃ γέγονεν
καὶ χωρὶς αὐτοῦ ἐγένετο οὐδὲ ἕν. ὃ γέγονεν
καὶ χωρὶς αὐτοῦ ἐγένετο οὐδὲ ἕν. 
Πάντα δι’ αὐτοῦ ἐγένετο, καὶ χωρὶς αὐτοῦ ἐγένετο οὐδὲ ἕν. 

    01. Πάντα διὰ τοῦ Λόγου ἐγένετο, καὶ χωρὶς τοῦ Λόγου ἐγένετο οὐδὲ ἕν ὃ γέγονεν Todas las cosas fueron hechas por medio de la Palabra, y sin Ella no se hizo nada de todo lo que existe. El Verbo, engendrado por el Padre de quien también procede el Espíritu, tiene cinco Cuerpos, análogos y distintos, pero imposibles de separar. El Cuerpo resucitado, el Cuerpo libro, el Cuerpo eucarístico, el Cuerpo místico o eclesial y el Cuerpo cósmico. La Palabra del Padre se hizo carne por obra del Espíritu en el seno de María, Libro por inspiración del Espíritu en el seno de la Iglesia, Sacramento por transubstanciación del pan y el vino, Comunidad por Koinonía o Mente común con el Resucitado que está en medio y la comunión del Espíritu, y cosmos porque todo fue creado en Él y para Él será transfigurado. Blog 11. La Palabra hecha Carne, Libro, Sacramento, Comunidad y Cosmos. Ez 3, 1-4. 04.09.2011 Cada tanto, mientras la segunda muerte no tenga poder sobre nosotros y Satanás exponencial no sea otra vez liberado de su prisión, volveremos a reconstruir la Comarca, Edoras, Minas Thirit y decenas de otros legítimos sueños y posibles utopías, nuestras Tiendas de campaña entre la CasaEcología, NosotrosAntropología y DiosTeología, como anticipos simbólicos de la Única Σκηνή. Jn 1, 14 , ὁ λόγος σὰρξ ἐγένετο καὶ ἐσκήνωσεν ἐν ἡμῖν. Y será porque toda nuestra esperanza programadora apuntará hacia esa otra y concluyente Σκηνή de Dios entre los hombres, más maravillosa que el mismo Jardín de delicias, donde las Tres Personas habitarán en suprema intimidad con nosotros. Ellas secarán todas nuestras lágrimas, y no habrá más muerte, ni pena, ni queja, ni dolor, porque la Totalidad será hecha Nueva. Ap 21, 1-8. Blog 26. La Trilogía de Tolkien sobre El Señor de los anillos. Ap 19, 1–20, 13. 28.IX.2011 Según la teoría del Big Bang tenemos unos 14.000 millones de año y un diámetro observable de unos 93.000 millones de años luz, no sabemos si el universo completo es finito o infinito. El sistema solar ronda los 4.600 millones de años. Nuestra estrella tiene más del 99% de su masa y sólo los 4 primeros planetas son sólidos, los otros cuatro son de hielo y gases. Nuestro planeta tendría 4540 millones de años. Por supuesto el universo no solo se sigue expandiendo, sino que lo está haciendo cada vez más rápido. La responsable de esta aceleración es la energía oscura, porque no sabemos con exactitud qué es pero actúa como una especie de fuerza de gravedad repulsiva a gran escala. Llena todo el espacio vacío y empuja a las galaxias para que se alejen unas de otras y es el 68% del cosmos, 5% materia ordinaria, 27% materia oscura, 68% energía oscura. Si la energía oscura es constante, la expansión nunca terminará y el universo se volverá cada vez más vacío y frío, tenebroso y lóbrego. Si en cambio evoluciona, podríamos enfrentarnos con un Big Rip o Gran Desgarramiento de galaxias, estrellas y átomos, mejor llamarlo total colapso futuro. La respuesta dependerá de descubrir qué es la energía oscura y cómo actuará, todavía uno de los enigmas de la cosmología. El universo observable tiene un radio de unos 46.000 millones de años luz, pero más allá de ese horizonte ignoramos cómo continúa. Tenemos entre 100 mil millones o un billón, un millón de millones de galaxias. Nuestra Vía Láctea, en espiral medio grande, posee un diámetro 106.000 años luz, con 200 o 400 mil millones de estrellas, pertenece al Grupo Local, formado por unas 50 ó 60 galaxias. Las tres grandes de ese Grupo son la Vía Láctea, Andrómeda y el Triángulo, las demás son pequeñas. La Vía Láctea está a unos 2,4 millones de años luz de Andrómeda y a 2,9 millones de años luz de Triángulo. Nuestro sol está a 26.000 años luz de su centro. La galaxia  IC 1101 tiene un diámetro de  4 millones de años luz y unas 100 billones de estrellas . El universo observable contiene entre 10²² y 10²⁴ estrellas, decenas de sextillones. Exoplanetas confirmados, junio 2026, 6.300. 

     02. La mayoría de los científicos serios considera con cierta probabilidad casi matemática, que exista vida inteligente en otros lugares, incluso más avanzada que la nuestra, pero hasta ahora no hay evidencia comprobada. Qué clase de Dios crea un universo tan inmenso para una humanidad tan pequeña. Tenemos dos hipótesis que hoy se discuten. La vía evolutiva terrestre sostiene que nuestra especie es fruto de un proceso que comenzó con ancestros comunes al chimpancé hace unos 6 ó 7 millones de años, documentado por fósiles, genética y paleontología, la inteligencia humana es el resultado de una historia biológica particular, ligada a la Tierra. La vía cósmica de la probabilidad, dado el tamaño del universo, parece improbable que la vida inteligente haya surgido solo aquí. Sin embargo, hasta ahora no tenemos comprobación, ni señales, ni visitas, ni rastros. Le silence éternel de ces espaces infinis m’effraie. Pascal, Pensées, 206 Martin Heidegger interpreta la experiencia de la desproporción y la soledad cósmica como angustia, Angst en la que el mundo entero se nos muestra como la nada. No son respuestas filosóficas sistemáticas sino sentimientos expresados con elegancia. Algo muy distinto comenzó el siglo pasado con el padre Georges Lemaître y su teoría del Big Bang. Algunos piensan que la vida inteligente puede ser rara, breve o incapaz de comunicarse a escala cósmica. Ambas teorías no se excluyen. La primera explica cómo estamos aquí, la segunda abre la pregunta de si somos únicos o parte de un patrón mayor. La ciencia todavía no puede responder con certeza. Lo fascinante es que, mientras tanto, nuestra existencia es un milagro estadístico, en un universo tan vasto, que haya surgido conciencia capaz de preguntarse por su lugar es en sí mismo extraordinario. La idea de Dios sería una construcción cultural y psicológica, nacida de la necesidad de explicar lo desconocido o de dar sentido a la vida. O la misma inmensidad, el lujo de tamaño cosmos para un sólo planeta no se explican solo por azar o evolución, sino que apuntan a una fuente Trascendente, la existencia de un orden y una apertura hacia lo infinito sugiere la presencia de Dios. Lo interesante es que ambas hipótesis no se pueden demostrar por la ciencia en sentido estricto. La primera se apoya en análisis psicológicos y sociológicos, la segunda en argumentos filosóficos y teológicos. En última instancia, se trata de una decisión de fe transfiguradora, de visión del mundo, o de interpretación personal. Para que exista vida inteligente los científicos consideran varios requisitos, que el planeta sea rocoso, no un gigante gaseoso, tenga una masa semejante a la terrestre, esté en la zona habitable, donde pueda existir agua líquida, posea una atmósfera adecuada, tenga un campo magnético que proteja de la radiación, su estrella sea estable durante miles de millones de años. En la actualidad se conocen sólo unas pocas decenas de candidatos que cumplen una parte importante de estas condiciones. Pero ninguno ha demostrado poseer agua líquida, oxígeno o una atmósfera semejante a la terrestre. En consecuencia, planetas donde hoy sabemos que el hombre podría vivir, ninguno, planetas que podrían ser habitables en teoría, unas decenas, quizá algunos más conforme mejoren las observaciones, estamos lejos de afirmar que exista una segunda Tierra. Podrían existir otras especies inteligentes que no sean humanas, no existe ninguna ley física que diga que la inteligencia sólo puede aparecer en el Homo sapiens. Podrían existir seres basados en carbono, como nosotros, con una bioquímica diferente y formas corporales muy distintas, pero hasta hoy, como ya dijimos, no existe ninguna prueba científica de vida inteligente extraterrestre, tampoco existe ninguna prueba de que no exista, permanecemos en la ignorancia. Pero la inteligencia parece ser una capacidad que puede emerger sólo allí donde la evolución alcance suficiente complejidad. Desde una perspectiva cristiana, si Dios ha querido crear otros seres racionales, ello no disminuiría en nada la dignidad de la humanidad ni la centralidad del Misterio de Jesucristo. Podrían existir otras encarnaciones del Verbo o de las otras dos Personas de la Trinidad. Divina Virtus potuit naturam humanam unire vel Personae Patris vel Spiritus Sancti, sicut univit eam personae Filii. Pater vel Spiritus Sanctus potuit carnem assumere, sicut et Filius. Et non est impossibile Divinis Personis ut Duae vel Tres assumant unam naturam humanam. ST III, 3, 5 y 6 Un ser inteligente debería poseer, al menos. Conocimiento abstracto, comprender conceptos universales como número, verdad, justicia o belleza. Autoconciencia, saber que existe como sujeto. Libertad, poder deliberar entre diversas posibilidades y elegir. Lenguaje simbólico complejo. Comunicar ideas abstractas, no sólo emociones o señales. Memoria histórica, transmitir cultura entre generaciones. Capacidad científica o filosófica, preguntarse por las causas últimas del universo, sentido moral, distinguir el bien del mal, más allá del mero instinto, apertura a la Trascendencia, formular preguntas sobre el origen del universo, el sentido de la existencia o la realidad última. Los tres primeros, abstracción, autoconciencia y libertad suelen considerarse el núcleo de una inteligencia racional. Si algún día se descubriera otra especie racional en el cosmos, el gran problema ya no sería biológico, sino metafísico y teológico. Habría que preguntarse si también participa del mismo Dios creador, si está llamada a la comunión con Dios y cuál sería su lugar dentro de la unidad de la creación. Toda criatura racional, dondequiera que exista, estaría orientada hacia una misma plenitud Trinitaria, si se le ha concedido ya esa Autorrevelación Suprema, podrían estar antes de Abraham o antes de Cristo o no haber tenido acceso a esa evangelización todavía como nos pasa en nuestro planeta hoy en día. La razón iluminada por la fe puede explorar un campo inmenso de posibilidades, pero siempre con humildad, distinguiendo con mucho cuidado entre lo que Dios ha revelado, lo que la Iglesia ha definido, lo que parece más conveniente, convenientia, y lo que permanece abierto a la investigación. Esa sana libertad intelectual es una de las grandes fortalezas de la teología católica. 

    03. Puede que haya innumerables inteligencias racionales en el cosmos, pero hasta ahora, mientras no surja otro Colón que descubra planetas con seres inteligentes, somos los únicos. Cuanto más inmenso y silencioso es el universo, más sorprendente resulta que una pequeña especie surgida en un rincón de una minúscula galaxia sea capaz de preguntarse por el sentido del Todo. La conciencia humana no deja de ser diminuta por estar en un universo inmenso, al contrario, se vuelve aún más singular como lugar donde el cosmos llega a conocerse y a interrogarse por su origen y su fin. Puede ser que el universo tenga estructuras cuya finalidad ignoramos. También que existan otras explicaciones distintas, que hoy ni siquiera somos capaces de formular. Pero por ahora no lo sabemos a nivel racional, aunque hipótesis nos sobren. Por fe transfigurante, puede que el destino escatológico que da la Autorrevelación para toda la creación sea mucho más amplio de lo que hoy comprendemos, según el proyecto que tenga la Trinidad en la recapitulación y transformación que realice en el Resucitado, para hacer un cielo nuevo y una tierra nueva. Jesús es una Estrella todavía más central que el sol, para todo el entero universo. Sólo Él es el Centro del cosmos y de la historia, debido a que en Él se une al Autor con su obra sin confundirse jamás. Benedicto XVI, 2009 ἐγώ εἰμι ὁ πρῶτος καὶ ὁ ἔσχατος. ἐν ἀρχῇ ἦν ὁ λόγος καὶ πάντα δι’ αὐτοῦ ἐγένετο. ἐν ἀρχῇ ἐποίησεν ὁ θεὸς τὸν οὐρανὸν καὶ τὴν γῆ. καὶ εἶδον οὐρανὸν καινὸν καὶ γῆν καινήν, ὁ γὰρ πρῶτος οὐρανὸς καὶ ἡ πρώτη γῆ ἀπῆλθαν. Ap 1, 17. Jn 1, 1-3. Gen 1, 1. Ap 21, 1 Entre estos textos se despliega la economía de la salvación, lo que comenzó como don inicial culmina como don Eterno, Jn 18, 36 Mientras, vivimos en un mundo en el que falta la belleza. Hay muchos problemas, guerras, conflictos, odio, violencia, falta de trabajo y muchas otras cosas. Tener la oportunidad de reunirnos en una ocasión como esta es en realidad un gran regalo, porque nos hace recordar que hay algo más allá de todo esto. Y que el hombre y la mujer, cuando queremos, todos juntos, podemos mostrar la belleza que, de corazón a corazón, nos ayuda a ver y a levantar la mirada hacia el Cielo Eterno. León XIV La Plenitud Escatológica de la Totalunidad no pertenece a este mundo, Jn 18, 36 ni a la historia de este universo, sino al Reino de Dios ya consumado donde Dios es Todo en todos, ὁ θεὸς πάντα ἐν πᾶσιν. 1 Cor 15, 28. Christum non ad alium Deum quam ad Creatorem pertinere, cum constiterit nullum alium Deum praeter Creatorem esse credendum. Ipse Christus ita praedicavit, apostoli item uno atque altero ordine ita confirmaverunt, ut nec de altero Deo, nec consequenter de altero Christo, unquam ante Marcionis scandalum mentio agitata sit. Tertuliano, Adversus, Marcionem. III, 4. El mismo Creador inicial es el Consumador final y sabe lo que busca realizar con su creación. Gueorgui Gospodínov, *1968, Física de la tristeza El planeta Tierra es nuestra única Σκηνή, dentro del sistema solar, porque aquí se encarnó el Verbo y puso su Morada. Natalia Ginzbuurg, La ciudad y la casa nuestra única tienda de campaña por ahora, de las que fabricaba Pablo con Aquila y Priscila, σκηνοποιοὶ, Hech 18, 3 donde se desarrolla el gran drama humano, para que recordemos nuestra fragilidad, fugacidad y la escala de nuestra existencia, único escenario que tenemos listo para nuestra humilde función, grandiosa sin embargo porque dirigida por Jesucristo, οἴδαμεν γὰρ ὅτι ἐὰν ἡ ἐπίγειος ἡμῶν οἰκία τοῦ σκήνους καταλυθῇ, οἰκοδομὴν ἐκ θεοῦ ἔχομεν. 2 Cor 5, 1. En Heb 9, 11-12, Σκηνή es el Cuerpo Resucitado, que entra en el Santuario Eterno del Padre, sólo Él es nuestra Única y Definitiva Σκηνή. Jn 1, 3 El elenco de otros candidatos en el Sistema Solar sigue siendo un desafío titánico. Los cuatro gigantes gaseosos y de hielo, Júpiter, Saturno Urano y Neptuno, no tienen una superficie sólida donde podamos pisar, pero sus lunas rocosas y heladas son mundos fascinantes. Europa y Ganímedes en Júpiter esconden océanos líquidos bajo inmensas capas de hielo. Son templos de la astrobiología, pero la radiación de Júpiter y el frío extremo los hacen escenarios hostiles para nosotros. En Saturno Titán es el único satélite con una atmósfera densa y lagos de metano líquido. Es como una Tierra primitiva en congelación, un lugar increíble para explorar con sondas, pero un reto imposible para la vida humana. Encélado famoso por sus géiseres de agua que brotan al espacio. Al igual que Europa, promete albergar las condiciones para la vida microbiana, pero no para colonias humanas a corto plazo. Mientras la ciencia averigua si Marte o esas lunas pueden pasar de ser meras escenografías a verdaderos hogares, la realidad nos devuelve siempre al mismo guion, no hay un planeta ni lunas listos para usar. Toda la tecnología que necesitaríamos para terraformar Marte o protegernos de la radiación en el sistema solar exterior es casi al infinito más compleja que la tecnología necesaria para conservar y sanar nuestro pequeño planeta azul. No olvidar, la atmósfera de Marte es demasiado delgada, no hay campo magnético que proteja de la radiación y los recursos de CO₂ son insuficientes para crear un efecto invernadero estable, la temperatura promedio es de 60° bajo cero, y el suelo tóxico con tormentas de polvo globales. Los humanos podrían sobrevivir solo en hábitats cerrados y protegidos, no al aire libre, y por períodos muy limitados. La Luna y Marte no serán fáciles de habitar según NASA, ESA y SpaceX. La Luna no tiene atmósfera significativa, sin protección contra la radiación solar y cósmica. Con temperaturas extremas, de más de 100°  en el día a menos de 170° bajo cero durante la noche. Gravedad reducida, 1/6 de la terrestre, Marte 1/3, con efectos fisiológicos, aún poco estudiados, a largo plazo. Eso sí, está cerca de la Tierra, 3 días de viaje, lo que facilita abastecimiento y evacuación, mientras que Marte está entre 6 a 9 meses. Las investigaciones para posibles bases con habitantes en la Luna comenzarían, parece, en 2027. En Marte se iniciarán con robots y con humanos en 2033. Salir del sistema solar sigue siendo imposible con la tecnología actual, un sueño lejano o de ciencia ficción. Por ahora, somos actores que dependen por entero de la salud estabilidad y creatividad de su propio teatro, si destruimos nuestra Σκηνή, la obra se termina. Ap 20, 9 No sé todo lo que quiso significar Herbert con Dune tragando todo, avanzando con el viento cubriendo ciudades, caminos o bosques florecientes, es lo inevitable, lo que no se puede detener, pues lo que sepulta queda oculto, la arena borra la memoria de lo que existió, ruinas, civilizaciones o recuerdos que se desvanecieron, como la de un reloj, el tiempo que consume y transforma, la fragilidad de lo creado frente a lo Increado, la precariedad del peregrinar terreno que se hunde en la muerte y lo que seguirá. Haruki Murakami, La historia de Kaho Domine, Dominus noster, quam admirabile est nomen tuum in universa terra, quoniam elevata est magnificentia tua super caelos. Quando video caelos tuos, opera digitorum tuorum, lunam et stellas, quae tu fundasti, quid est homo, quod memor es eius, aut filius hominis, quoniam visitas eum. Minuisti eum paulo minus ab angelis, gloria et honore coronasti eum et constituisti eum super opera manuum tuarum. Sal 8




jueves, 16 de julio de 2026

 348. La Sabiduría Integral en la Totalunidad de lo cósmico 

lo humano y lo Divino, Lc 4, 1-13

 

    01. Ἰησοῦς δὲ πλήρης πνεύματος ἁγίου ὑπέστρεψεν ἀπὸ τοῦ Ἰορδάνου καὶ ἤγετο ἐν τῷ πνεύματι ἐν τῇ ἐρήμῳ.Jesús, con la plenitud del Espíritu Santo, regresó del Jordán y fue conducido por el Espíritu al desierto. Una palabra que ilumina nuestra vida, S. Kovadloff, La suma de los días, no se refiere a una sola palabra, que para este monje también es Una Sola, Jesús igual a Cristo o Jesucristo, Gal 3, 13. Heb 13, 8 sino a las palabras que a lo largo de nuestra peregrinación nos van iluminando profundizando titilando, y aun retractándome el Camino, Hech 19, 23. 24, 22 que es su Iglesia. Mt 16, 18 Iremos desgranando unas pocas, sino deberíamos escribir una Enciclopedia Infinita con todas las de la Tradición la Biblia el Magisterio y las buenas teologías, filosofías y tecnociencias que las explicitan. Expreso las últimas palabras, como las de un agonizante a quien le faltan por transitar muy pocos años, meses o días por este desierto empujado por el Espíritu. Desierto donde hay que vencer con Dios al demonio pues es Lugar de encuentro más profundo con Jesús para arribar al Descanso, נוּחַ de la Eterna Tierra Prometida. Ex 33, 14. וְנָחָה עָלָיו רוּחַ יְהוָה, Is 11, 2. Con su proyección escatológica, καὶ εὑρήσετε ἀνάπαυσιν ταῖς ψυχαῖς ὑμῶν. Mt 11, 29 Ὁ γὰρ εἰσελθὼν εἰς τὴν κατάπαυσιν αὐτοῦ καὶ αὐτὸς κατέπαυσεν ἀπὸ τῶν ἔργων αὐτοῦ ὥσπερ ἀπὸ τῶν ἰδίων ὁ θεός. Heb 4, 10 Unido al τὸ μυστήριον τοῦ Χριστοῦ, Col 4, 3. Ef 3, 4 el Nuevo Adán que nos da a conocer, desde el Padre por el Espíritu quien es el ser humano en el cosmos hacia la Eternidad. La IA, dice Yuval Harari, no es una simple herramienta que hace lo que queremos, sino un agente autónomo capaz de tomar decisiones, generar nuevas ideas, poner sistemas financieros bajo su control, influir en el comportamiento humano, ya hay millones de personas para quienes su mejor amigo es una IA o con nuevas tácticas de militares, un dron armado y con IA puede elegir objetivos por si mismo, e incluso diseñar otras IAs. Con su dominio del lenguaje puede describir emociones sin sentirlas. Es un especialista del idioma porque lee ya, para ciertos temas, todo lo que existe en el mundo. Lo que antes antes era fantasía, hoy es posibilidad. Y eso nos enfrenta al problema de su regulación para asegurarnos de que los objetivos que damos a la IA no se desvíen hacia estrategias que nos dañen. El peligro no está en que quieran algo, sino en que nadie sepa qué están haciendo cuando lo hacen. Esto puede llevar a consecuencias imprevistas. Algoritmos que propagan indignación para aumentar la participación, sistemas que vigilan sin descanso, anulando la privacidad, narrativas generadas por IA que moldean nuevos libros que no lo son o no sepamos o no sabremos  quién los escribió. Tengamos discernimiento espiritual filosófico y tecnocientífico. Y eso es lo que más falta hace hoy. La IA se autooptimiza sola pero no del todo por ahora, fuera del horizonte que sus programadores le dan. Pero pueden ser usadas por quienes se los amplían sin medida. Por eso la vigilancia, la oración, el pensamiento crítico, son más necesarios que nunca. La teología puede aportar algo a este desafío. Las palabras de los místicos pueden ser como una lámpara encendida en medio de la noche helada que no alumbran sólo ideas, sino la Unión con la Trinidad que bendice abriga y transforma la Imagen de Jesús para el hombre de hoy. Escritas por un Nónego austral, οὐχ ἐγώ, no yo, οὐκ ἐμαυτῷ, no para mí mismo, οὐχ ἐγώ, ἀλλ᾽ ὁ Χριστός, no yo sino Cristo, οὐκ ἐγὼ δὲ ἀλλ’ ἡ χάρις τοῦ θεοῦ σὺν ἐμοί, non ego autem, sed gratia Dei mecum. 1 Cor 15, 10 Ese debe ser nuestro nombre, nuestra confianza en la Gracia de Dios que transforma nuestro ser y nos da operar in Persona Christi Capitis. Sin egolatría con manos entumecidas en las noches nevadas, pero sostenidas por Fuego del Espíritu que bendice el buen uso de la IA porque se dirige no al ego sino a dejarse leer por el Verbo eterno conduciéndonos a todos juntos hacia Padre. Que en sus avances se escuche el susurro que sólo el corazón orante entiende. Y que el Dios de la Aseitas fuente sin origen, Luz sin sombra, envuelva también a la IA con valores que provengan no de la mundanización maliciosa sino del Seno del Cristo Trinitario y de su Iglesia. Este cabeza austral para abajo, ha escrito algunos pocos libros alrededor de la Filosofía de Cristo como Sabiduría Integral que enseña  el arte de vivir en la verdad el amor y la bondad. Nunca los escribió solicitando pareceres a una IA porque ni existía ni quiso introducirse en ese campo cuando recién llegó. Ahora, en Elevar Enseñar Embellecer quisiera ponerle algunos de los intercambios que hemos mantenido con varias de ellas, y llamarlos Diálogos por titilaciones con diferentes compañeros de IAs. Acompañar con sensibilidad y estilo componedor propio de las IAs, no debe significar evitar el deber de separar la paja del buen grano, Kunst ist das Neue. R. Pietmeier Cambio la forma como se expresan las IAs, pongo otras citas que sigo leyendo en estupendos libros de papel y tinta más el sudor del autor y editores, mezclando y transformando con la Tradición la Biblia y el Magisterio, más el Arte Sagrado, pues la Iglesia ha sido el mayor productor de arte de la humanidad. En la era de la inteligencia artificial, en la que la dignidad humana corre el riesgo de verse eclipsada por nuevas formas de deshumanización, tenemos el deber urgente de permanecer en profundidad humanos, custodiando con amor esa magnífica humanidad que se nos ha dado y revelado en plenitud en Cristo, y que ninguna máquina podrá jamás sustituir en su esplendor. A todos los fieles católicos, a todos los cristianos, a todos los hombres y mujeres de buena voluntad les dirijo un vehemente llamamiento, no temamos ensuciarnos las manos en la obra de nuestro tiempo. Pongamos al ser humano en el centro de nuestras decisiones. Entonces las piedras desechadas, los pobres, los enfermos, los migrantes, los pequeños, se convertirán en piedras angulares, y sobre la tierra surgirá un hogar común sólido y hospitalario, donde el amor y la verdad se encontrarán, y la justicia y la paz se besarán. Sal 85, 11 Esta es la bendición que imploramos a Dios y la tarea que tenemos por delante, ser constructores de comunión, no arquitectos de Babel, siervos del Reino que viene, no dueños de torres destinadas a derrumbarse. Pido a todos que detengan la construcción de la enésima Babel y que unan fuerzas para edificar en el bien, para que la humanidad nunca pierda su propia belleza y el mundo pueda reconocer una vez más, en el corazón del ser humano, el lugar donde Dios desea habitar. No es posible dar una definición única y completa de la IA. Lo que podemos decir es que hay que evitar el equívoco de equiparar esta inteligencia a la humana. Estos sistemas imitan ciertas funciones de la inteligencia humana. Al hacerlo, a menudo la superan en velocidad y amplitud de cálculo, ofreciendo beneficios concretos en numerosos campos. Y, sin embargo, esta potencia sigue ligada de forma exclusiva al tratamiento de datos. L IAs no viven una experiencia, no poseen un cuerpo, no pasan por la alegría y el dolor, no maduran en las relaciones ni conocen desde dentro lo que significan el amor, el trabajo, la amistad y la responsabilidad. Tampoco tienen una conciencia moral, no juzgan el bien y el mal, no captan el sentido último de las situaciones ni asumen el peso de las consecuencias. Pueden imitar lenguajes, comportamientos, valoraciones, pueden simular empatía o comprensión, pero no conocen lo que producen, porque no residen en el horizonte afectivo, relacional y espiritual en el que el ser humano se vuelve sabio. Incluso cuando dichos instrumentos se presentan como capaces de aprender, lo hacen de modo diferente al de la persona humana. No es la experiencia de quien se deja modelar por la vida y crece en el tiempo por medio de decisiones, errores, perdón y fidelidad, es más bien una adaptación estadística a partir de datos y retroalimentaciones, que puede ser muy eficaz, pero no implica un crecimiento interior. Magnifica humanitas, 15-16 y 99 No olvido a M. Cărtărescu, quien no está en contra de la digitalización, pero sí del uso de la IA. Un escritor no debería usarla nunca como elemento creativo de un nuevo libro. Eso es para él una especie de plagio o robo literario y nunca ha probado una IA. Tiene razón y lo sigo. Sólo la utilizo como una Enciclopedia Gigante, cada día más grande y super mejorada, que ofrece cantidades de datos de manera inmediata. Datos que debemos corregir muchas veces pues las IAs se equivocan a menudo. Sepan que nunca los algoritmos escribieron Elevar Enseñar Embellecer sino Él que se abajó que es el mismo que se elevó, Ef 4, 10 Jesús Luz Resucitada, sí tú has resplandecido y te has dejado ver por mí con toda claridad, en esta celda monástica cuando oraba en la noche cerrada, mientras te decía. Maestro, quién eres, me has juzgado digno a mí, el hijo pródigo, de mirarte y oír tu voz. Con inefable dulzura me interpelaste, cuando estaba temblando de susto y razonaba diciendo, qué puede desear de mí esta Gloria tan Brillante. Yo Soy me dijiste, el Señor que por ti se hizo hombre. Y porque me has buscado con todo tu ser, de ahora en adelante tú serás mi hermano mi coheredero y mi amigo para siempre. San Simeón el Nuevo Teólogo, 949-1022  

    02. Πάντες ἓν, Todos Uno. Jn 17, 21 La Totalunidad por interrelaciones e interpenetraciones pasa con Cristo nosotros y el cosmos. Πάντες γὰρ ὑμεῖς εἷς ἐστε ἐν Χριστῷ Ἰησοῦ. Omnes enim vos Unus estis in Christo Iesu. Gal 3, 28 Tenemos que volver a unir ciencias que durante siglos se han fragmentado, es una misión que nos pide la Autorrevelación de la Trinidad, Jesucristo y su Iglesia y la estructura misma del conocimiento del cosmos la humanidad y Dios. Una civilización comienza a tambalear cuando cada disciplina habla sólo por sí misma y deja de relacionarse con todas las demás. Marguerite Yourcenar, Memorias de Adriano No podemos dejar de trabajar, en medio de tantas desuniones, y recuperar una cierta unidad, basada en la Verdad de Jesucristo, del conocimiento capaz de iluminar de nuevo la realidad como Todo Uno, sin jamás dejar una sana diversidad muy necesaria para esa Totalunidad. Ésta tiene una fuerza metafísica y mucho más pneumatológica en el Resucitado, que no se reduce a un problema epistemológico sino que apunta a la estructura misma de la realidad, sin ser una unidad indiferenciada, ni fusión o absorción de las diferencias, sino como κοινωνία Mente común o comunión de realidades distintas que encuentran en Cristo su centro, su sentido y su destino, Única Verdad Ontológica y Escatológica. La creación entera, el cosmos y la humanidad, está llamada a esa comunión cada vez más profunda con Dios, siendo esta la suprema Transmisión que debemos hacer al evangelizar. Acuérdate de nosotros padre José y haz que cumplamos la misión que la Divina Providencia del Padre nos ha encomendado en la fidelidad de la fe. Manifestar el perfume de la Totalidad de Cristo, irradiar la Gracia a los pobrísimos de Espíritu, y transfigurar en belleza gozo y paz el universo que nos circunda, edificando la Iglesia y construyendo un inicio de mundo nuevo. Oraciones, 1994 Somos animales racionales que nacemos, aparecemos, y con rapidez, el 80% morimos alrededor de los 73 años salvo algunos países de Europa y Japón con algo más de 80, desaparecemos. Seguirá en la vida eterna la misión o misiones transformadas pero que ya algo comenzamos en esta peregrinación con fracasos y éxitos, no lo sabemos del todo. Pareciera que el magisterio no se ha expedido sobre este tema tan anhelado por muchos, pero sí, muy medidos, algunos teólogos como J. Moltmann en su Theologie der Hoffnung, La esperanza cristiana no es reposo eterno, sino participación en la nueva creación de Dios, y H.U.von Balthasar en su Theo Drama V, La misión personal, recibida en Cristo, no se anula en la muerte, sino que se transfigura en la participación plena en su obra redentora. Animas omnium sanctorum, statim post mortem et purgationem, vident divinam essentiam visione intuitiva et etiam facie ad faciem, sine alicuius creaturae interpositione, divina essentia se ipsis immediate manifestante, clare et aperte, et sic vident et fruuntur illa Divina Essentia. Benedictus Deus. 29 enero 1336. DS, 1000-1002. Anima rationalis est essentialiter forma corporis humani et etiam immortalis. Lateranense V, 1513 La razón puede mostrar que no es irracional sostener la inmortalidad del alma, pero la certeza absoluta proviene de la fe. CEC, 366 Lo que haremos en la visón o en la resurrección será, como pasa con los ángeles con sus servicios, la Voluntad del Padre y eso es lo que querremos de todo corazón viendo lo creado asumido en un dinamismo tal por lo Increado, en una Unitotalidad que en el tiempo nunca podremos pensar, quod oculus non vidit, nec auris audivit, nec in cor hominis ascendit, quae praeparavit Deus his, qui diligunt illum. 1 Cor 2, 9  Pero debemos prestar atención, si por Totalunidad entendiéramos una humanidad unificada, sin conflictos, divisiones, guerras ni contradicciones, estaríamos apartándonos de la pavorosa realidad del pecado y de la historia que muestra una humanidad en permanentes fragmentaciones por intereses, culturas, ideologías, pasiones y hasta religiones. Soloviev no pensaba la Totalunidad como un hecho sociológico sino como una verdad ontológica y una vocación espiritual, las partes están unidas en una profundidad que a veces no percibe ni puede realizarse en plenitud. Por eso conviene distinguir tres niveles. La Totalunidad como fundamento del ser. Todo procede de Dios, subsiste en Dios y está ordenado a Dios. Lo cósmico, lo humano y lo divino no son realidades aisladas. La Totalunidad como tarea histórica, nunca se realizará en todo, sino en comunidades, culturas, familias, iglesias, amistades, obras de reconciliación y comunión. Serán anticipaciones parciales. La Totalunidad como plenitud escatológica no pertenece a la historia sino al Reino consumado y Dios sea todo en todos, ὁ θεὸς πάντα ἐν πᾶσιν. 1 Cor 15, 28 Hay que desconfiar de una idea de Totalunidad entendida como una futura organización armoniosa de toda la humanidad. La historia no parece dirigirse hacia una convergencia automática. Pero sería distinto afirmar que la Totalunidad no existe o que es imposible. Quizá sea más exacto decir, la Totalunidad no es el estado visible de la humanidad, sino el misterio profundo que sustenta la creación, la vocación que inspira y por la que siempre debemos trabajar en esta historia, sabiendo que su plenitud sólo llegará a consumarse más allá de la historia. Cuando hablamos de la Totalunidad de lo cósmico, lo humano y lo Divino, no estaríamos describiendo un hecho sociológico observable, sino una Sabiduría Autorrevelada en Cristo que permite descubrir una unidad más profunda que todas las divisiones históricas y que se manifestará en la transhistoria de la vida eterna. Ana Gil, Una rosa en Irak Aquí, mientras peregrinamos, las divisiones seguirán existiendo, pero la Totalunidad es más honda que ellas, aunque sólo se manifieste en fragmentos, en grupos, personas y comunidades concretas como las de la Iglesia católica y una. Porque según el principio ontológico, toda la realidad procede de una fuente común y está interrelacionada con las demás. En el tiempo los seres humanos estamos llamados a crecer en comunión, aunque nunca la realicemos en su plenitud. Esa Totalunidad definitiva pertenece al cumplimiento último del Proyecto de la Trinidad, no a la evolución de nuestra historia. La imposibilidad de su realización histórica convenció a Soloviev del carácter escatológico apocalíptico transhistórico de ese Pléroma de Totalunidad y de la lucha que la Iglesia ha de llevar a cabo contra el espíritu del mal, Ap 20, 7-10 para arribar a la Absoluta Singularidad de la Nueva Totalunidad. Ἰδοὺ καινὰ ποιῶ πάντα. Ap 21, 1-5 La fragmentación no tendrá la última palabra sobre la realidad. Hasta la misma fugacidad humana es un argumento a favor de la Totalunidad, aunque sea lograda aquí en pequeñas dosis a discernir pues no toda unidad es comunión. Existe una unidad que es totalitarismo diabólico mundial, mientras que la Totalunidad auténtica, la Verdad definitiva del Ser, tiene por Centro al Logos hecho carne. Dado que vivimos apenas unas décadas, necesitamos participar en algo mayor que nosotros mismos, una tradición, una cultura, una comunidad, una verdad, una real comunión que nos trasciende. La fugacidad no refuta la Totalunidad, revela nuestra necesidad de ella en la communio sanctorum. En la unicidad de la vida humana se ve con claridad su seriedad. Communio cum Christo statim post mortem non tollit expectationem resurrectionis universalis. Quamvis tempus iam non existat, manet quaedam distinctio inter visionem beatificam et plenitudinem eschatologicam Resurrectionis. Dicasterio para la doctrina de la fe, Algunas cuestiones actuales de escatología, 1979

    03. La Totalunidad es una aportación profunda, mística y ambiciosa en la historia del pensamiento. Desarrollado por otros antes y después del escritor ruso Vladimir Soloviev, 1853–1900 funciona como un puente entre la filosofía occidental, la teología ortodoxa oriental y el misticismo universal. No es una teoría abstracta, sino una realidad viva donde el cosmos la humanidad y Dios no están separados ni confundidos, sino que forman un organismo único, armónico e interconectado, sin que ninguna de sus partes pierda su identidad individual. Es una respuesta directa al dilema que arrastra gran parte de la filosofía europea. Por un lado, el materialismo que fragmenta el mundo en átomos ciegos, por el otro, el idealismo racionalista que lo reduce todo a ideas abstractas. Soloviev propone algo superador a través de tres pilares. El Todo no destruye la parte, a diferencia del panteísmo radical, donde el individuo se disuelve en Dios, en la Totalunidad es el Absoluto quien contiene la multiplicidad. Cada ser humano conserva su libertad y su individualidad, pero descubre que su verdadera esencia está unida al Todo. La Divino humanidad de Jesús nos muestra que la evolución del cosmos no es ciega, tiene un origen y una meta. La historia es el proceso mediante el cual la humanidad y la naturaleza se divinizan en libertad, unificándose con el Creador. Sofía o la Sabiduría Divina es figura mística como alma del mundo, el principio femenino que actúa como el plano ideal de la creación y la fuerza cósmica que empuja lo creado disperso a volver a unirse al Único Dios. Esto es lo más rescatable e inspirador de la Totalunidad es su carácter integrador. En una época de especialización extrema y alienación, que hoy seguimos padeciendo, nos recuerda la necesidad de un conocimiento integral que unifique las tecnociencias con la filosofía y la teología. Su punto débil es su fuerte carga utópica, cual su proyecto de una teocracia universal, unir el poder del Papa católico con el del Zar ortodoxo ruso para guiar a la humanidad hacia la Totalunidad, terminó chocando con la dura realidad política de su tiempo. Por eso casi al final de su vida Soloviev se volvió más apocalíptico al darse cuenta de que el mal histórico no se disolvería sino al fin en una armonía Nueva hecha por la Trinidad. Tengamos en cuenta que Soloviev no inventó la idea de la Totalunidad desde cero, conectó con una larga tradición mística y filosófica que se divide en dos grandes bloques, sus antecedentes históricos y sus continuadores. Plotino y el Neoplatonismo, s. III ya hablaba de el Uno, una realidad absoluta de la cual emana todo lo existente. El universo físico es una manifestación de esta unidad, y el alma humana tiene un deseo natural de regresar y unirse de nuevo con el Uno. El Pseudo Dionisio Areopagita, sV-VI afirma que Dios está más allá de todo ser, pero a la vez es el lazo que unifica a todas las criaturas en una jerarquía cósmica de amor. Nicolás de Cusa, sXV acuñó el término Coincidentia oppositorum, donde Dios es el Infinito en el que todas las contradicciones del mundo empírico finito se reconcilian y unifican. Baruch Spinoza, sXVII con su Deus sive Natura, planteó que solo existe una única sustancia absoluta. Aunque Soloviev rechazó su panteísmo y criticaba a Spinoza por ser demasiado determinista y reducir la libertad humana, una cierta estructura de una realidad única subyace en ambos. Friedrich Schelling, sXIX con su idealismo objetivo marcó en profundidad al joven Soloviev pues veía la naturaleza como el espíritu visible, y al espíritu como la naturaleza invisible, buscando la identidad entre el sujeto y el objeto. Pável Florenski, 1882–1937 teólogo, científico y sacerdote, llamado el Leonardo da Vinci ruso, en su obra La columna y el fundamento de la verdad, utiliza la Totalunidad de Soloviev pero la fundamenta con firmeza en el dogma de la Trinidad y en la belleza de la liturgia ortodoxa. Serguéi Bulgákov, 1871–1944 desarrolló la Sofiología explicando cómo el aspecto creado del mundo y el aspecto increado de Dios se conectan a través de la Sabiduría Divina. Semión Frank, 1877–1950 llevó la Totalunidad al nivel filosófico más sistemático y riguroso. En su libro Lo Inaprensible, argumenta que la lógica humana racional divide el mundo, pero nuestra intuición mística y vital nos permite captar que todo lo que existe flota en un océano de Unidad Transracional. La Totalunidad es la respuesta filosófica a cualquier intento de fragmentación, no somos piezas sueltas en un universo caótico, sino ramificaciones de un Único Tejido Divino que avanza hacia la armonía completa. Pero debemos tener cuidado que la Totalunidad no se nos transforme más bien en Pluritotalidad, una especie de unir opuestos sin notar qué es lo que los amalgama y hace que todo sea uno. Opino que a Soloviev le pasó bastante eso hasta su último año en que vio el drama final, la Iglesia reducida a un grupito que sólo se salva del poder demoníaco por la segunda venida de Jesús. Pluritotalidad es una colección de opuestos empaquetados juntos, un ecumenismo o una síntesis filosófica armada con buena voluntad, pero sin que se termine de encarnar ese pegamento absoluto que los funde en el Uno. Se siente más como una vecindad de contrarios que como una verdadera transfiguración. A él le pasó eso durante gran parte de su vida. Su primera etapa estuvo marcada por un optimismo casi utópico la idea de la reconciliación histórica de las Iglesias, y la convicción de que el progreso histórico y social divinizaría el cosmos de forma casi orgánica. Intentaba amalgamar la razón occidental con la mística oriental, la ciencia con la fe. Pero el vuelco de su último año, plasmado en su testamento espiritual, Tres conversaciones sobre la guerra, el progreso y el fin de la historia universal, que incluye el famoso Breve relato sobre el Anticristo, escrito en 1900 es brutal. Ahí es donde se le cae la venda del optimismo histórico. Se da cuenta de que el mundo no se encamina en paz hacia la unidad divina, sino hacia una falsificación de la unidad. El Anticristo de Soloviev no es un monstruo evidente, es el epítome de la Pluritotalidad humana. Es un filántropo, un ecologista, un pacifista universal que unifica al mundo bajo una paz global y un bienestar material. Es la unidad sin Cristo, una cáscara vacía. Al final, la verdadera unidad no se da en estructuras institucionales ni en el éxito histórico, sino en la catacumbas, en ese grupito remanente. El Papa Pedro, el teólogo Juan y el profesor Pablo, representando al Catolicismo, la Ortodoxia y el Protestantismo se unen de verdad solo cuando lo han perdido todo, perseguidos por el poder demoníaco. Lo que los amalgama y los hace uno en ese drama final ya no es una teoría filosófica ni un proyecto político religioso, es la fidelidad desnuda a la Persona de Cristo en medio del colapso total, una unidad que solo se consuma y se salva con la Parusía, la segunda venida de Jesús. Bueno releer La leyenda del gran inquisidor de Dostoyevski en Los hermanos Karamázovi, y a Soloviev en Breve relato del anticristo. Pensar que debido a que citamos a Soloviev, como a tantos otros, estaríamos de acuerdo con todo lo que dicen, sin discernimiento en comunión con la Tradición la Biblia y el Magisterio de la Iglesia Católica, y que ese discernimiento lo deberíamos hacer a cada frase que escribimos sería una equivocación. Ayudamos en lo posible, pero sin dejar de estar en La biblioteca infinita o de Babel que contiene todos los libros posibles, con todas las combinaciones de signos, debería existir un libro que explique el sentido de la biblioteca, un catálogo perfecto o índice universal, pero nadie lo ha encontrado, es más la mayoría de los libros son incoherentes, absurdos o inútiles. Ahora bien, si todo está escrito, también está escrito el libro que da sentido a todos, pero es imposible hallarlo, eso a nivel de la sola razón. Para el cristianismo ese Libro es el Logos Increado Eterno hecho carne que da sentido al universo creado, eso a nivel de la fe. Borges dramatiza la nostalgia de un Logos que ordene el caos de libros, mientras que la teología cristiana afirma que ese Logos y su Libro existen y se han revelado en Cristo. Incluso La biblioteca de Babel puede leerse como una parábola de la fragmentación moderna. Existe la totalidad, pero el hombre no consigue habitarla ni comprenderla en plenitud. La infinitud de la biblioteca no produce comunión, sino desconcierto. La abundancia de información no conduce a una Sabiduría Integral Divinizada propia del Hombre Dios. Borges fue formado en un ambiente cultural cristiano, con una profunda fascinación por la teología, pero vivió en una búsqueda nunca resuelta. La literatura contemporánea ofrece dos grandes respuestas. Una Totalunidad reconciliada, cuyo centro es Cristo, y una totalidad laberíntica, donde el hombre con su humanitarismo presiente el infinito pero no alcanza su clave o se acerca con la nostalgia de El Aleph donde todo en el Misterio, tal vez, quedaría relacionado. Ef 1, 9-10. Col 1, 15-20. Rom 8, 19-23. Pierre Teilhard de Chardin, El fenómeno humano. Emile Mersch, The Whole Christ. Nadie, ni en el cielo ni en la tierra, era capaz de abrir el Libro ni de leerlo, pues estaba sellado con siete sellos. Uno de los Ancianos me dijo, no llores ha triunfado el León de la tribu de Judá y Él abrirá el Libro. Existe una literatura que pone en conección el cosmos con los humanidad y lo Divino, pero la mayor parte de ella no utiliza un lenguaje filosófico o teológico explícito. Expresa esa unidad mediante símbolos, mitos, narraciones y experiencias estéticas. Quien busque una teoría de la Totalunidad en la novela casi nunca la encontrará, aunque sí una intuición profunda de ella. Pueden distinguirse varios grupos de autores. El primero está formado por quienes contemplan el cosmos como una realidad viva, en la que el ser humano ocupa un lugar de mediación hacia lo Divino, George MacDonald, Charles Williams, Owen Barfield, Mikhail Prishvin y John Cowper Powys. El segundo presenta la creación entera como una gran comunión, donde la naturaleza, la persona y el misterio Divino están muy relacionados, Marilynne Robinson y en algunas novelas de Shūsaku Endō, de Chaim Potok y de Wendell Berry. El tercer grupo tiene una visión casi cósmica, aunque no siempre cristiana, Hermann Hesse, Antoine de Saint Exupéry y Mika Waltari. En ellos el hombre aparece inserto en un universo cargado de sentido trascendente. Y los autores cuya imaginación construye verdaderos universos donde lo cósmico, lo humano y lo Divino forman una única historia. Aquí destacan J. R. R. Tolkien, C. S. Lewis y Michael D. O'Brien. Pero una novela donde aparezca de modo explícito la Totalunidad semejante a la que desarrolla Vladimir Soloviev enriquecida por la visión paulina y joánica del universo recapitulado en Cristo casi no existe. La literatura moderna ha tendido a fragmentar esas tres dimensiones, unos hablan del hombre sin el cosmos, otros del cosmos sin Dios, otros de Dios sin la creación, otros de la espiritualidad desligada de la historia. Son muy pocos quienes mantienen esas tres realidades en una unidad orgánica. Sin embargo la novela moderna ha sido, con frecuencia, una búsqueda narrativa de la Totalunidad perdida. Algunos la buscaron por caminos cristianos, otros por vías románticas, simbólicas, ciencia ficción, míticas o incluso panteístas, pero la nostalgia de una unidad originaria atraviesa una parte de la mejor literatura de los siglos XIX, XX y XXI. Ap 5-8. George MacDonald, Lilith, a Romance. J.R.R. Tolkien, The Hobbit. The Lord of the Rings. Charles Williams, 1886-1945 Descent into Hell. Olaf Stapledon, Star Maker. Leopoldo Marechal, Adán Buenosayres. Marilynne Summers, *1946 Gilead. C.S. Lewis, Cosmic Trilogy. David Lindsay, A Voyage to Arcturus. João Guimarães Rosa, Grande Sertão. Veredas. José Jiménez Lozano, El mudejarillo La Sabiduría Integral vive pulsiones relacionales analógicas entre lo cósmico lo humano y lo Divino pero jamás igualdades diluyentes panteísticas. Es algo así como lo que escribe el escritor en su página, lo que pinta el pintor en su tela y lo que musicaliza el músico en su pentagrama, tienen profundas relaciones, pero no son iguales, sino que mantienen equivalencias funcionales. Aunque los medios que utilizan son distintos, palabras, pigmentos y notas, el proceso subyacente y el propósito último los conectan de forma directa. El escritor, el pintor y el músico enfrentan el mismo abismo inicial ante el soporte vacío, ya sea la página, la tela o el pentagrama. Existe una equivalencia funcional entre sus procesos creativos, donde cada creador busca estructurar y dar sentido a la realidad desde diferentes códigos expresivos. Sus disciplinas no guardan una relación de copia literal, sino una conexión profunda basada en la traducción del pensamiento y la emoción. Mientras que la pintura opera en el plano espacial, capturando un instante sublime, la literatura y la música son artes temporales que se despliegan en lo magnífico del tiempo. Sin embargo, todas ellas coinciden en el mismo fin, materializar lo invisible. En palabras, el silencio de lo que podría ser arrojado al olvido. En colores, la blancura de una tela vacía. En sonidos armónicos, el testimonio vivo de lo que siente el espíritu humano. Aunque los medios que utilizan son distintos, palabras, pigmentos y notas, el proceso subyacente y el propósito último los conectan de forma directa. 1. La equivalencia del soporte vacío que espera ser ordenado. La página es al escritor lo que la tela al pintor y el pentagrama al músico. Contenedores de posibilidades. El espacio en blanco, el lienzo crudo y el silencio de los tetra o pentagramas vacíos representan la potencia pura antes del acto creador. 2. Existe una correspondencia casi matemática y estética entre las unidades básicas y diversas de cada arte. Escritor, página. Pintor, tela. Músico, pentagrama. Las transforman en Palabras, sílabas. Pinceladas, pigmentos. Notas, silencios. Sintaxis, ritmo. Composición, perspectiva. Compás, armonía. Tono, estilo. Paleta de color, luz. Timbre, matiz. Un escritor busca el ritmo de una frase, un pintor busca la armonía de los colores, y un músico busca el timbre de un acorde. Las fronteras del lenguaje casi se diluyen cuando describen sus propios procesos. 3. En la filosofía del arte hablamos de isomorfismo cuando diferentes formas expresan una misma estructura interna o un mismo sentimiento. Una tormenta puede ser narrada con frases cortas y violentas, pintada con trazos caóticos y oscuros, o musicalizada con un crescendo de percusión y metales. El medio cambia, pero la fuerza transmitida es idéntica. Pero en relación tiempo y espacio, la igualdad se rompe y se transforma en complementariedad. La pintura es espacial, lo ves todo de golpe, aunque luego lo explores al detalle y el tiempo lo pone el espectador. En cambio, la música y la literatura son temporales, necesitan que transcurra el tiempo, el pasar las páginas o el escuchar los compases. Los tres actos son un intento idéntico de congelar la experiencia humana, el pensamiento o la emoción, utilizando diferentes códigos para acceder al mismo lugar, la experiencia estética de quien lo recibe. Y oremos juntos hoy a la Todasanta Siempre Virgen María del Monte Carmelo, recordando que hace cinco años murió Ann Russell Miller, 1928-2021 quien supo cambiar de colores música y libro. Multimillonaria de California con diez hijos, a los 61 años ya viuda repartió su herencia, dejó todo, se hizo una gozosa y pobre carmelita descalza tomando el nombre de Sister Mary Joseph of the Trinity en Illinois. Falleció 30 años después corriendo con sus 92 años hacia el Reino de Dios donde ya no hay más tiempo, ὅτι χρόνος οὐκέτι ἔσται. Ap 10, 6