martes, 3 de noviembre de 2026

 355. La singularidad del existir humano en Dios Trinidad supera a toda IA. 1 Cor 1, 4


    01. Οὕτως ἡμᾶς λογιζέσθω ἄνθρωπος, ὡς ὑπηρέτας Χριστοῦ καὶ οἰκονόμους μυστηρίων Θεοῦ. Que los hombres nos consideren como servidores de Cristo y administradores de los misterios de Dios. La revelación utiliza dos términos, ὑπηρέτας Χριστοῦ, servidores de Cristo, y οἰκονόμους μυστηρίων Θεοῦ, administradores de los Misterios de Dios. Primero servidor, después administrador. La autoridad en la Iglesia nace del servicio, no de hacerse servir. Argentina. Diego Andrés Golombek. 1. Presentación del autor, nació en Buenos Aires en 1964. Es doctor en Ciencias Biológicas, investigador superior del CONICET y profesor universitario. Su especialidad es la Cronobiología, disciplina que estudia los ritmos biológicos del organismo y su relación con el tiempo, el sueño, la vigilia, la memoria y el funcionamiento del cerebro. Sus investigaciones han contribuido a comprender cómo el reloj biológico influye en la salud, el aprendizaje, la atención y la calidad de vida. Además de su labor científica, ha dedicado gran parte de su trayectoria a acercar la ciencia al conjunto de la sociedad mediante libros, conferencias, programas de radio y televisión y una intensa actividad educativa. Algunos de sus libros, El cocinero científico. Sexo, drogas y biología. Demoliendo papers. Cavernas y palacios. El parrillero científico. Las neuronas de Dios. Neurociencias para presidentes. La ciencia es eso que nos pasa mientras estamos ocupados haciendo otras cosas. Es una voz significativa para el mundo contemporáneo porque representa una ciencia latinoamericana que dialoga con la cultura, la educación y los desafíos tecnológicos del siglo XXI. Para nuestro estudio ocupa un lugar singular porque aborda el poder tecnocientífico desde la biología del tiempo y no solo desde la filosofía o la sociología. 2. Núcleo de su pensamiento, la idea central de Diego puede expresarse de esta manera, la vida humana está organizada por ritmos biológicos que hacen posible nuestra existencia y que constituyen una dimensión esencial del tiempo humano. El tiempo no es solo el que miden los relojes. Existe un tiempo interno, inscrito en cada organismo, que regula el sueño, la alimentación, las hormonas, la memoria, la atención y numerosos procesos vitales. Cuando esos ritmos permanecen sincronizados con la naturaleza, favorecen la salud y el equilibrio. Cuando se alteran de manera permanente, aparecen consecuencias físicas, cognitivas y emocionales. Golombek sostiene también que la curiosidad y el asombro son el origen de la investigación científica. La ciencia nace de aprender a observar el mundo y formular preguntas inteligentes. La fugacidad aparece aquí como el carácter irrepetible de cada ciclo de la vida. Cada día, cada noche y cada etapa del crecimiento o del envejecimiento pertenecen a un tiempo que nunca vuelve exactamente igual. 3. Lectura del poder tecnocientífico actual, Golombek observa que el poder tecnocientífico ha transformado en profundidad la relación del ser humano con el tiempo. La iluminación artificial prolonga el día más allá de sus límites naturales. Las pantallas acompañan cada momento de la vida cotidiana. La hiperconectividad elimina muchas pausas y crea la ilusión de una disponibilidad constante. Como consecuencia, el reloj biológico entra en conflicto con el ambiente construido por la tecnología. Aparecen trastornos del sueño, fatiga cognitiva, pérdida de concentración, dificultades de aprendizaje y una sensación creciente de aceleración cada vez mayor. No piensa que la tecnología sea enemiga del ser humano. Su crítica se dirige al uso de la tecnología cuando desconoce los límites biológicos de nuestra especie y pretende imponer un funcionamiento continuo, sin descanso ni alternancia entre actividad y reposo. Advierte que una sociedad saturada de información puede perder la capacidad de comprender, porque información y conocimiento no son equivalentes. 4. Qué criterio sapiencial ofrece frente al poder tecnocientífico, el criterio sapiencial que nos regala consiste en reconciliar la tecnología con la biología humana. La primera enseñanza es recuperar los ritmos naturales de la vida. No todo puede acelerarse de manera indefinida. La segunda es reconocer el valor del descanso. Dormir no significa perder tiempo, significa cuidar la inteligencia, la memoria, la creatividad y la salud. La tercera es cultivar la atención. El cerebro necesita momentos de silencio y concentración para aprender en profundidad. La cuarta es comprender que la ciencia debe ejercerse con humildad. Cuanto más descubre sobre la vida, más revela su extraordinaria complejidad. En síntesis, la verdadera inteligencia consiste en vivir respetando los tiempos propios de la vida humana. 5. Diálogo con los autores de los cinco continentes, con Hartmut Rosa coincide en denunciar la aceleración permanente de la sociedad contemporánea, aunque muestra que esa aceleración también afecta al cuerpo y al cerebro. Con Iain McGilchrist comparte la importancia de la atención profunda frente a la fragmentación provocada por la sobreestimulación tecnológica. Con Marilynne Robinson dialoga en la necesidad de preservar espacios de silencio e interioridad para que la persona no quede absorbida por el flujo constante de estímulos. Con Rowan Williams coincide en que la escucha y la disponibilidad requieren tiempos protegidos. Con Josep Maria Esquirol comparte la defensa de la vida cotidiana, de los pequeños ritmos humanos y del cuidado de la proximidad. Con Chantal Delsol converge en la afirmación de que la técnica debe respetar la fragilidad constitutiva de la persona. Con Rémi Brague coincide en que la ciencia necesita orientación ética y cultural para servir en verdad al ser humano. Con el budismo encuentra afinidad en la importancia de la atención plena y de la presencia consciente. Con el Ubuntu africano comparte la idea de que los ritmos individuales también se sostienen en ritmos comunitarios. Con las tradiciones andinas dialoga en la búsqueda de armonía entre la vida humana y los ciclos de la naturaleza. El aporte específico latinoamericano de Golombek consiste en recordar que la sabiduría comienza tanto por el conocimiento como por el cuidado del cuerpo. 6. Síntesis sobre qué incorporamos de este autor acerca del poder tecnocientífico actual y la fugacidad de nuestras vidas, incorporamos de él una comprensión decisiva, el tiempo posee una dimensión biológica inseparable de la existencia humana. Aprendemos que el poder tecnocientífico modifica nuestra experiencia cotidiana del tiempo y que muchas innovaciones alteran la manera en que dormimos, aprendemos, recordamos y nos relacionamos. Recibimos la convicción de que el descanso tiene un valor antropológico y no solo fisiológico y la necesidad de una educación científica que forme personas capaces de discernir con crítica social el uso de la tecnología y no convertirse en consumidores pasivos de información. La fugacidad de la vida se manifiesta también en nuestros ritmos cotidianos, en el sueño, en la memoria y en el envejecimiento. Cuidar esos ritmos es una forma concreta de responsabilidad humana. Su aporte enriquece nuestro estudio porque muestra que la sabiduría comienza escuchando la temporalidad inscrita en la propia vida. 7. Actualización crítica desde la Sabiduría Integral entre su pensamiento y nuestra propuesta, la Sabiduría Integral recibe el aporte de Diego sobre el tiempo biológico y el respeto por los límites de la vida. Sin embargo, amplía su perspectiva afirmando que el ser humano vive en simultáneo diversos tiempos inseparables, biológico, psicológico, histórico, cultural, espiritual y cósmico. El equilibrio corporal es indispensable, pero no suficiente. La pregunta decisiva no es solo cómo funciona la vida, sino también para qué vivimos y cómo orientamos con responsabilidad nuestra existencia. Integra el conocimiento científico con el discernimiento ético, comunitario, ecológico y espiritual. El cuerpo, la inteligencia, la memoria, la comunidad y la creación forman parte de una única realidad humana. Desde esta perspectiva, el poder tecnocientífico debe ponerse al servicio de la dignidad de toda persona y del cuidado de la vida en todas sus dimensiones. La actualización crítica puede resumirse en una afirmación Golombek enseña a respetar el reloj de la vida, la Sabiduría Integral propone además orientar ese tiempo hacia una vida buena, responsable y abierta al bien común de la humanidad y de la creación. Él nos aporta una dimensión que ningún otro autor desarrolla con la misma profundidad, la relación entre el poder tecnocientífico y la biología del tiempo humano. Gracias a él comprendemos que la aceleración tecnológica no afecta solo la organización social, sino también el cuerpo, el cerebro y la salud y lo ampliamos, la fugacidad de nuestras vidas no es solo un límite biológico, sino una maestra que nos invita a vivir con discernimiento, responsabilidad y entrega, teniendo en cuenta la importancia de estar al servicio de toda la humanidad.

    02. Australia, Raimond Gaita. 1. Presentación del autor, nació en Dortmund, Alemania, en 1946. Es filósofo, ensayista y profesor universitario, su obra se sitúa en la intersección entre la filosofía moral, la experiencia humana y la responsabilidad ética. Hijo de inmigrantes alemanes marcados por la violencia de la Segunda Guerra Mundial, sin olvidar a los 1040 sacerdotes católicos ejecutados por el régimen nazi, su biografía influyó en su reflexión sobre la dignidad humana, el sufrimiento, el mal y la compasión. No olvidemos que Dortmund, donde fui a estudiar, 1968-1971 fue destruida por los bombardeos británicos y canadienses entre 1943 y 1944. Enseñó durante muchos años en la Universidad de Melbourne y también desarrolló una intensa actividad pública como intelectual comprometido con los grandes problemas de la sociedad contemporánea. Entre sus obras más conocidas se encuentran A Common Humanity, Good and Evil. An Absolute Conception, The Philosopher’s Dog y Romulus, My Father, esta última convertida en una reconocida película australiana. En nuestro estudio Raimond representa una voz imprescindible porque nos recuerda que la pregunta decisiva de la civilización no es cuánto poder poseemos, sino cómo tratamos a cada ser humano. 2. Núcleo de su pensamiento, la idea central de Raimond puede sintetizarse en la dignidad absoluta de toda persona que no depende de su utilidad, de su inteligencia, de su poder ni de su condición social. La vida humana posee un valor que no puede reducirse a cálculos de eficiencia ni a criterios de productividad. Cada persona merece total respeto porque es humana. Sostiene que la verdadera ética nace cuando aprendemos a mirar al otro con compasión y reverencia. El bien comienza en la manera de percibir al prójimo y no solo en el cumplimiento de normas. La fragilidad forma parte de la condición humana, y porque la vida es vulnerable y fugaz, exige un cuidado mayor. Su fugacidad no disminuye el valor de la existencia, al contrario, la hace más preciosa y responsable. 3. Lectura del poder tecnocientífico actual, Raimond observa que el poder tecnocientífico corre el riesgo de transformar a las personas en objetos de cálculo. Cuando la tecnología y la economía se convierten en los únicos criterios de decisión, aparece una cultura donde la utilidad reemplaza a la dignidad. La IA, la ingeniería genética, la automatización y las grandes plataformas digitales ofrecen posibilidades extraordinarias, pero también pueden favorecer una visión instrumental del ser humano. Advierte que una sociedad tecnológica avanzada puede perder sensibilidad moral si deja de reconocer el valor irreductible de cada persona. El peligro no consiste en desarrollar tecnologías poderosas, sino en acostumbrarnos a mirar a los seres humanos como datos, funciones o recursos. Las tecnociencias necesitan una mirada ética que recuerde de forma constante quién es el destinatario de todo progreso. 4. Qué criterio sapiencial ofrece frente al poder tecnocientífico, para Gaita el primer criterio sapiencial consiste en recuperar el humanismo en nuestra mirada que reconoce la dignidad de cada persona antes de cualquier juicio de utilidad. El segundo es comprender que la compasión no es debilidad, sino una forma profunda de inteligencia moral. El tercero es aceptar la vulnerabilidad como una dimensión constitutiva de nuestra existencia y no como un defecto que deba eliminarse. El cuarto es afirmar que el progreso auténtico se mide por la capacidad de proteger a los más frágiles y desheredados. 5. Diálogo con los autores de los cinco continentes, con Hartmut Rosa coincide en que la aceleración tecnológica puede erosionar la calidad de las relaciones humanas. Con Diego Andrés Golombek comparte la preocupación por una tecnociencia que olvida los límites propios de la vida humana, aunque Gaita sitúa el acento en la dimensión moral. Con Marilynne Robinson dialoga sobre la profundidad de la persona y la importancia de la interioridad. Con Rowan Williams comparte la idea de que la atención al otro es una forma de responsabilidad. Con Iain McGilchrist coincide en que la mirada humana puede empobrecerse cuando domina el pensamiento instrumental. Con Josep Maria Esquirol encuentra una gran afinidad en la filosofía del cuidado y de la proximidad cotidiana. Con Chantal Delsol comparte la defensa de la fragilidad como rasgo constitutivo de la condición humana. Con Rémi Brague coincide en que la cultura necesita fundamentos éticos que orienten el desarrollo científico. Con el Ubuntu africano establece un diálogo muy cercano pues la humanidad se descubre en la interrelación con los demás. Con las tradiciones budistas comparte la compasión hacia todo ser vulnerable. Con las tradiciones indígenas de Oceanía encuentra afinidad en el respeto profundo por la comunidad, la memoria y la tierra. 6. Síntesis sobre qué incorporamos de este autor acerca del poder tecnocientífico actual y la fugacidad de nuestras vidas, Raimond aporta una convicción esencial para nosotros, la dignidad humana constituye el criterio irrenunciable para juzgar el poder tecnocientífico. Ninguna innovación puede justificarse si sacrifica el valor absoluto de la persona. La fragilidad no debe ocultarse ni eliminarse, sino protegerse y acompañarse. La compasión como principio de discernimiento frente a las decisiones tecnológicas. Y porque cada vida es limitada y fugaz, cada encuentro humano posee un valor irrepetible y merece un inmenso respeto. 7. Actualización crítica desde la Sabiduría Integral entre su pensamiento y nuestra propuesta, La Sabiduría Integral recibe plena afirmación de Raimond Gaita por la dignidad incondicional de toda persona y la necesidad de que toda tecnociencia permanezca al servicio de esa dignidad. Pero amplía su perspectiva en varios aspectos. La dignidad humana se comprende dentro de una inmensa red de interrelaciones que incluye la comunidad, la naturaleza, la historia y el cosmos. La compasión constituye un principio fundamental, pero necesita de un sabio discernimiento que oriente las decisiones personales y colectivas hacia el bien común. La Sabiduría Integral necesita de una ética que sostenga no sólo la dignidad del hombre sino nuestra responsabilidad ecológica, cultural, científica y espiritual, afirmando que toda forma de conocimiento debe contribuir al florecimiento de toda vida. Desde esta perspectiva, el poder tecnocientífico encuentra su verdadera legitimidad cuando protege la persona, las generaciones futuras y la creación entera. Raimond le recuerda al mundo contemporáneo que el mayor peligro no es construir máquinas cada vez más inteligentes, sino olvidar la dignidad de quienes las crean y de quienes viven bajo su influencia. Pues cada persona es única, irrepetible y portadora de una dignidad que ninguna tecnociencia puede medir, sustituir ni reducir. Aquí comienza el juicio en verdad sapiencial sobre el poder tecnológico de nuestro tiempo.

    03. Brasil, Laymert Garcia dos Santos, 1. Presentación del autor, nació en 1954, filósofo y sociólogo brasileño del pensamiento contemporáneo sobre tecnología, cultura y política. Profesor de Sociología en la Universidad Estadual de Campinas, UNICAMP. Combina filosofía, sociología, antropología y estudios de ciencia y tecnología. Desde finales del siglo XX ha investigado cómo la revolución digital, la biotecnología, la IA y el capitalismo global transforman la vida humana y la naturaleza. Voz significativa que analiza el impacto de las tecnociencias desde América Latina, mostrando que el desarrollo tecnológico no es neutral, modifica las relaciones de poder, la economía, la cultura y la propia comprensión de lo humano. Entre sus libros,  Arte e tecnologia no Brasil. Politizar as novas tecnologias. Novas tecnologias e formas de pensar. Tecnologia e cultura. A invenção do contemporâneo. 2. Núcleo de su pensamiento, la idea central de Laymert es que vivimos una mutación histórica, las tecnociencias dejaron de ser un simple instrumento al servicio de la sociedad y se convirtieron en la principal fuerza que organiza la vida colectiva. La tecnología ya no cambia sólo los objetos, cambia también los cuerpos, la percepción, la memoria, el trabajo, la política y el medio ambiente. Para él existen tres proceso. 1. Digitalización creciente de toda la existencia. 2. Integración entre ciencia, mercado y poder político. 3. Transformación de la naturaleza en información manipulable. La persona humana corre el riesgo de ser reducida a datos, algoritmos y procesos de optimización. 3. Lectura del poder tecnocientífico actual, describe el poder tecnocientífico como un sistema global de producción de información y control y analiza sus principales rasgos. 1. La IA y los algoritmos organizan decisiones antes reservadas al juicio humano. 2. Las grandes plataformas digitales concentran un poder económico y cultural sin precedentes. 3. La biotecnología convierte la vida en objeto de intervención técnica. 4. El capitalismo tecnológico busca acelerar de manera  permanente la innovación y el consumo. La consecuencia es una nueva forma de dependencia, las personas viven conectadas, observadas y modeladas por sistemas invisibles. No se trata solo de vigilancia, sino también de producción de comportamientos y deseos. 4. Qué criterio sapiencial ofrece frente al poder tecnocientífico, su respuesta no consiste en rechazar la tecnología, sino en recuperar la capacidad humana de discernimiento y crítica de los países. Propone cuatro criterios sapienciales fundamentales. Primero, distinguir entre innovación y verdadero progreso humano. Segundo, defender la autonomía crítica frente a los algoritmos. Tercero, reconocer que la vida posee dimensiones que no pueden reducirse a informaciones. Cuarto, proteger la biodiversidad y la diversidad cultural como fuentes de sabiduría. La fugacidad de la innovación tecnológica recuerda que ninguna tecnología es definitiva. Por su rapidez necesitamos criterios constantes para decidir cómo usarla. La sabiduría consiste en orientar el desarrollo tecnológico hacia la vida y no permitir que la vida quede subordinada al desarrollo tecnológico. 5. Diálogo con los autores de los cinco continentes, Garcia dos Santos dialoga con varios autores de nuestra mesa sapiencial. Hartmut Rosa, la aceleración tecnológica rompe la relación profunda con el mundo. Iain McGilchrist, el pensamiento instrumental invade ámbitos que son propios de la sabiduría y la contemplación. Marilynne Robinson, la dignidad humana no puede reducirse a una visión tecnocrática. Josep Maria Esquirol, la resistencia cotidiana protege la interioridad frente al dominio tecnológico. Rémi Brague, la técnica necesita una orientación ética que ella misma no puede producir. Diego Golombek, la ciencia ofrece conocimientos indispensables, pero requiere responsabilidad cronobiológica para su aplicación. Y añade una preocupación propia, el impacto de las tecnociencias sobre los pueblos nativos, la Amazonia y los bienes comunes del planeta. 6. Síntesis sobre qué incorporamos de este autor acerca del poder tecnocientífico actual y la fugacidad de nuestras vidas, seis aportes principales para una Sabiduría Integral. 1. Las tecnociencias son hoy un actor central de la historia humana. 2. El poder tecnológico necesita control democrático y responsabilidad ética. 3. La información no agota el significado de la vida. 4. La diversidad biológica y cultural constituye una riqueza sapiencial. 5. La innovación debe servir a la dignidad humana y al cuidado del planeta. 6. La rapidez tecnológica exige una conciencia más profunda, no más superficial. Ayuda a comprender que el problema no es solo crear tecnologías más poderosas, sino formar seres humanos capaces de gobernarlas con sabiduría. 7. Actualización crítica desde la Sabiduría Integral entre su pensamiento y nuestra propuesta, ofrece una contribución original a la Sabiduría Integral en la Totalunidad, recuerda que la humanidad forma parte de una misma trama de vida, donde personas, culturas, naturaleza y tecnociencias están interrelacionadas. Hay que pasar de una civilización orientada por la aceleración y el control a una civilización orientada por la responsabilidad, el cuidado y la crítica sana mundial. La fugacidad nos enseña que sólo aquello que protege y hace crecer la vida humana y la vida del planeta merece perdurar. Y nosotros, para redondeamos desde Jesucristo en quien la Totalidad Perdura en Eternidad. Los mártires y santos, μάρτυς καὶ ἅγιος. Οὗτοί εἰσιν οἱ ἐρχόμενοι ἐκ τῆς θλίψεως τῆς μεγάλης, καὶ ἔπλυναν τὰς στολὰς αὐτῶνκαὶ ἐλεύκαναν αὐτὰςἐν τῷ αἵματι τοῦ Ἀρνίου. Ap 7, 14  Ὧδε ἡ ὑπομονὴ τῶν ἁγίων ἐστίν, οἱ τηροῦντες τὰς ἐντολὰς τοῦ Θεοῦ καὶ τὴν πίστιν Ἰησοῦ. Ap 14, 12 A la familia imperial Romanov, la Iglesia Ortodoxa Rusa los canonizó como страстотерпцы, strastoterptsy, portadores de la pasión o aceptadores del sufrimiento, una categoría distinta del martirio o de la santidad. La Iglesia consideró ejemplar la forma cristiana con que afrontaron el último cautiverio y la condena a muerte. Sí, los mártires y santos son regalos de la Trinidad, del Espíritu de Cristo para gloria del Padre a las Iglesias y al mundo, nada tienen que ver con los héroes, no son frutos de esfuerzos humanos sino Dones pneumáticos modo divino que transfiguran las virtudes con una fuerza descomunal y eterna.



viernes, 16 de octubre de 2026

  354. Lo tecnocientífico desde la Sabiduría integral ante las crisis actuales de                  sentido, Sabiduría y Trascendencia en nuestras vidas, Sant 1, 5



    01. Εἰ δέ τις ὑμῶν λείπεται σοφίας, αἰτείτω παρὰ τοῦ διδόντος θεοῦ πᾶσιν ἁπλῶς καὶ μὴ ὀνειδίζοντος, καὶ δοθήσεται αὐτῷ. Sant 1, 5 La Tierra con unos 4540 millones de años, nos vio aparecer hace 7 millones de años como primeros homininos, cual homo sapiens hace apenas sólo 300.000, con agricultura y aldeas 12.000 y con escritura 5.300. La desproporción debe hacernos reflexionar pues si la historia de la Tierra ocupara un año, el Homo sapiens aparecería el 31 de diciembre a las 23,37, y toda la historia escrita ocuparía los últimos 25 segundos. Podríamos desaparecer por causas humanas o naturales en cualquier momento, evolucionando 1.000 millones de años más, cuando el sol brillará tanto que los océanos comenzarán a evaporarse y la Tierra dejará de ser habitable. Nunca echar en saco roto que sólo tenemos 300.000 años como sapiens, que los neandertales tal vez fueron eliminados en guerras con nosotros y que podríamos tener, evolucionando, unos 1000 millones de años más hasta la evaporización de los océanos. Cuántos años faltarían para que las tecnociencias actuales produzcan una fuerte mutación entre los homo sapiens. Convendría distinguir con cuidado lo que sabemos, lo que es plausible y lo que es especulación. Hoy la biología evolutiva y las tecnociencias no permiten poner una fecha precisa. No hacen falta millones de años. Si la mutación es producida por intervención tecnológica, edición genética, reproducción asistida, implantes, interfaces cerebro computadora, cambios importantes podrían aparecer durante este siglo. Pero eso no significa que aparezca una nueva especie humana. 1. La evolución natural requeriría cientos de millones de años. 2. La tecnológica podría ocurrir en unos 10 o 50 años, con CRISPR para modificar genes. 3. La transformación cultural está ocurriendo ahora con IA, prótesis, neuro y biotecnología, pero cambian capacidades humanas sin cambiar la especie. La edición genética ya permite corregir algunos genes responsables de enfermedades hereditarias. En teoría también podría modificar rasgos antes del nacimiento. Interfaces cerebro computadora permiten que el cerebro controle dispositivos y, en el futuro, podrían ampliar memoria, comunicación o percepción. Ya existen prótesis controladas por el sistema nervioso y órganos artificiales cada vez más sofisticados. La selección y edición de embriones es el punto más debatido por la ética y las tecnociencias porque afectaría a generaciones futuras. Cuándo aparecería una fuerte mutación, aquí conviene distinguir dos escenarios. 1. Mejora de individuos, entre 2030 y 2060 podrían generalizarse terapias genéticas y neurotecnologías que aumenten algunas capacidades o eliminen ciertas enfermedades. Los individuos seguirían siendo no obstante homo sapiens. 2. Modificación heredable, si se modifican embriones y esos cambios pasan a los descendientes, en 100 o 300 años podrían acumularse diferencias biológicas importantes en algunas poblaciones. Pero nadie sabe si eso ocurrirá, depende de variadas decisiones políticas, éticas y sociales. Por eso, aunque haya humanos mejorados de forma genética, seguirían siendo homo sapiens mientras puedan tener descendencia fértil con cualquier otro ser humano. Si la Tierra pudiera seguir siendo habitable cerca de 1.000 millones de años, tener en cuenta que nuestros 300.000 años representan apenas 0,03 % de ese posible tiempo futuro y podríamos estar muy al comienzo de la historia del homo sapiens o muy cerca de un límite que nosotros u otros provoquemos. No sabemos si el homo sapiens puede adquirir un poder tecnológico capaz de modificar su propia evolución antes de haber alcanzado una Sabiduría Integral capaz de gobernar ese poder, esa es una de las grandes cuestiones filosóficas y teológicas de nuestro tiempo. Máximo el Confesor dice que la libertad, θέλημα γνωμικόν o voluntad deliberativa que hace al hombre capaz de la θέωσις o divinización, es la que lo hace también capaz de su autodestrucción. No hay poder de elevación sin poder de ruina paralelo, son la misma facultad vista desde sus dos extremos. C.S. Lewis en The Abolition of Man, añadió lo que llamamos el poder del hombre sobre la naturaleza es, en la práctica, casi siempre el poder de unos hombres sobre otros hombres, usando la naturaleza como instrumento, y cuando esa naturaleza incluye la naturaleza humana, modificar la propia evolución, el poder deja de tener un afuera sobre el que ejercerse, el objeto manipulado y el sujeto manipulador empiezan a coincidir, no hay ἡσυχία, quietud orante. Al hombre se le da dominio, וּרְדוּ֞, Gen 1, 28 sobre la creación, pero ese dominio nunca es autónomo sino para cultivar y guardar, לְעָבְדָ֖הּ וּלְשָׁמְרָ֑הּ, Gen 2,15 es decir, un poder ejercido dentro de una relación de dependencia y de rendición de cuentas a Dios, no fuera de ella. En la Todasanta Virgen vislumbramos esa total dependencia amorosa de esta criatura a Jesús. María es Reina Madre, su título expresa honor y participación en la gloria de Cristo como un ser humano, pero el único que gobierna como Rey de reyes y Señor de los señores es Jesús Hombre Dios. Ella intercede y acompaña, como una Madre, Trono de la Sabiduría que es Jesús Hombre Dios, pero no sustituye la Soberanía del Hijo. Pío XII, Ad Caeli Reginam, 11.X.1954

    02. El poder tecnocientífico actual y la fugacidad de nuestras vidas, maestra responsable de la Sabiduría Integral. Diálogo entre autores de los cinco continentes. Tendremos en cuenta que la oración y el estudio son inseparables de la opción preferencial por los pobres cual categoría teológica antes que cultural, sociológica, política o filosófica, y que estamos llamados por Jesús a descubrir y a desenmascarar las contradicciones que caracterizan la vida personal y social del mundo contemporáneo. Así, un progreso tecnocientífico que ofrece sin cesar nuevas posibilidades, pero solo a unos pocos. Un conocimiento más claro de las leyes de la vida social, pero acompañado de incertidumbres sobre la dirección que hay que imprimirle. Una mayor disponibilidad de riquezas con inmensas posibilidades de un mayor poder económico, mientras una gran parte de la humanidad sigue sufriendo sed, hambre y miseria. Una conciencia compartida de que está en juego el futuro del planeta y al mismo tiempo la incapacidad a renunciar al consumo egoísta y a la ilusión de que la guerra es una vía eficaz para construir la paz. Tratando de acoger y escuchar los interrogantes más profundos del corazón de quienes habitamos este planeta y señalar a Cristo cual clave, centro y fin de la dramática historia humana. Knut Hamsum, Hambre Expondremos a 23 autores desde distintos ángulos filosófico, científico y ético, dentro de lo que se suele llamar ontología social o teoría crítica de la modernidad, mejor entender la civilización tecnocientífica y responder algo desde la Sabiduría Integral a las tres crisis del siglo XXI, Crisis de Sentido, Sabiduría y Trascendencia. 01. Alemania, Hartmut Rosa. 02. Argentina, Diego Andrés Golombek. 03. Australia, Raimond Gaita. 04. Brasil, Laymert Garcia dos Santos. 05. China, Tu Weiming. 06. China, Zhao Tingyang. 07. España, Josep Maria Esquirol. 08. Estados Unidos, Marilynne Robinson. 09. Francia, Chantal Delsol. 10. Francia, Rémi Brague. 11. India, Vandana Shiva. 12. Indonesia, Franz Magnis Suseno. 13. Inglaterra, Iain McGilchrist. 14. Inglaterra, Rowan Williams. 15. Irán, Seyyed Hossein Nasr. 16. Israel, Moshe Halbertal. 17. Italia, Massimo Cacciari. 18. Japón, Shunmyō Masuno. 19. México, Juliana González Valenzuela. 20. Nueva Zelanda, Anne Salmond. 21. Rusia, Mikhail Epstein. 22. Senegal, Souleymane Bachir Diagne. 23. Sudáfrica, Mogobe Bernard Ramose. Richard Feynmann, 1918-1988 no tiene un libro dedicado a la descomposición del cadáver humano en átomos, ya sea por incineración o por entierro. Ese tema lo trataba en conferencias y charlas divulgativas, donde usaba ejemplos sobre la transformación de la materia para ilustrar principios físicos. Y en sus últimos años hablaba de cómo nuestra materia se recicla en el universo. Los átomos o moléculas de nuestro cuerpo con un 60% de agua, además de carbono, oxígeno, nitrógeno, fósforo, calcio, potasio, azufre, sodio, cloro, magnesio, hierro y otros elementos al morir, se dispersan en la Tierra o fuera de ella, y vuelven a formar parte de otros sistemas, aire, lluvia, minerales, vegetales, peces, animales o seres humanos y el ciclo se reinicia. Es la ley de la conservación de la materia, nada se destruye, todo se transforma. Los átomos de nuestros cuerpos son viajeros eternos, que después de la muerte siguen participando en la danza del universo. Esa idea aparece en pasajes de libros, The Meaning of It All, 1998 y en entrevistas. The Feynman Lectures on Physics. The Strange Theory of Light and Matter. Todo esto forma parte del Misterio de Cristo, τὸ μυστήριον τοῦ Χριστοῦ, Ef 3, 4 y 9, Col 1, 26-27. Rom 16, 25 Por lo tanto, respetando el ateísmo de Feynmann, queda claro que sin el alma espiritual e inmortal, los átomos que se dispersan ya no constituyen a esa persona, sería una ilusión formar parte de otros seres y procesos en la celestial comunión de los santos. Nuestra visión beatífica requiere la subsistencia del alma personal, que se sumerge, si ya está purificada, en la visión inmediata de la Trinidad en Cristo tras la muerte. Y la resurrección universal supone que esa misma alma beatífica vuelva a unirse a un cuerpo glorificado, transfigurado por la gracia, no reconstruido con los viejos átomos de un mundo decrépito que pasó. Ap 21, 1 Ante esta síntesis, lo primero es que en lo que digamos en nuestra búsqueda de Sabiduría Integral siempre hay partes de Verdad que se reconstruyen como los elementos de un cadáver. Y lo segundo es que esta concepción cristiana, con su fugacidad hacia la Vida Eterna, facilita el llegar a una seria síntesis final. Pero hay libertad de que otras religiones, filosofías o ateos no acepten este planteo, todos respetaremos las otras síntesis que ellos pueden adelantar y que estamos ansiosos de conocer, ya que cada ser humano está en comunión con todos los seres humanos de todos los tiempos y nadie queda excluido del diálogo y del respetuoso abrazo de la amistad universal, Siamo Fratelli Tutti, sin pretender realizar un análisis exhaustivo ni poner en consideración todos los aspectos de la realidad que vivimos, estar atentos ante algunas tendencias del mundo actual que desfavorecen el desarrollo de la fraternidad universal. Estos son los caminos para sintetizarlos. 1. Presentación del autor. País, tradición cultural, disciplina, breve contexto biográfico y por qué es una voz significativa para el mundo contemporáneo. 2. Núcleo de su pensamiento. La idea central del autor sobre la fugacidad de la vida, el tiempo, la existencia humana y la condición de nuestra época. 3. Lectura del poder tecnocientífico actual. Cómo comprende el desarrollo de las tecnociencias, sus posibilidades, sus riesgos y sus consecuencias para la humanidad. 4. Qué criterio sapiencial ofrece para orientar la libertad, la responsabilidad y el juicio humano frente al poder tecnocientífico. 5. Diálogo con los autores de los cinco continentes, coincidencias, diferencias y complementariedades. 6. Síntesis sobre qué incorporamos de este autor sobre el poder tecnocientífico actual y la fugacidad de nuestras vidas. 7. Actualización crítica desde la Sabiduría Integral entre su pensamiento y nuestra propuesta, preguntando qué ilumina, qué deja abierto y qué aporta para la Totalunidad cósmica humana y Divina. Si el autor no utiliza un horizonte religioso será presentado en su lenguaje filosófico, tecnocientífico, literario o cultural, sin introducir categorías teológicas ajenas. Si expresa una dimensión teológica se la manifestará según su pensamiento. N. Stebbing, Bearers of the Spirit. Spiritual Fatherhood in Romanian Orthodoxy 

    03. Alemania, Hartmut Rosa. 1. Presentación del autor, nació en 1965, en Lörrach, sur de Alemania, es profesor de Sociología y Teoría Social en la Universidad Friedrich Schiller de Jena, además de director del Centro Max Weber de Investigación Social en Erfurt. Pertenece a la tradición de la Teoría Crítica alemana, heredera de la Escuela de Fráncfort, pero ha desarrollado su propio camino. Dialoga con Max Weber, Hannah Arendt, Charles Taylor y Jürgen Habermas, aunque su pensamiento se distingue por colocar el tiempo vivido en el centro de la experiencia humana. Su importancia para el mundo contemporáneo radica en haber descrito con gran precisión el fenómeno de la aceleración social, vivimos cada vez más rápido, producimos más, nos comunicamos más y disponemos de más tecnología, pero sentimos que tenemos cada vez menos tiempo y menos profundidad de vida. Algunos de sus libros. Social Acceleration. Alienation and Acceleration. Weltbeziehungen im Zeitalter der Beschleunigung. Resonanz. Eine Soziologie der Weltbeziehung. Unverfügbarkeit, Lo indisponible. The Uncontrollability of the World. Demokratie braucht Religion. Late Modernity in Poder tecnocientífico, IA, algoritmos, biotecnología, plataformas digitales. Crisis. The Good Life Beyond Growth. 2. Núcleo de su pensamiento, la tesis central de Rosa puede formularse así. La crisis de nuestro tiempo no es solo económica, política o tecnológica, es una crisis de nuestra relación con el mundo. La modernidad, en realidad sXV-XX con la desconexión de de y razón, postmodernidad 1960-2005 con innumerables propuestas aun contrarias, y período actual o hipermodernidad, explosión del poder tecnocientífico, IAs, algoritmos, biotecnología, plataformas digitales que ha convertido la aceleración en su principio de funcionamiento. Todo debe crecer, innovarse y actualizarse sin cesar, la consecuencia es una experiencia permanente de fugacidad. Distingue tres formas de aceleración. Aceleración tecnológica, las tecnologías realizan tareas cada vez más rápido. Aceleración del cambio social, instituciones, profesiones y costumbres cambian de manera continua. Aceleración del ritmo de vida, las personas intentan hacer más actividades en menos tiempo. Pero de forma paradójica, el tiempo ahorrado nunca aparece. La sensación dominante es la falta de tiempo. La alternativa que propone no es disminuir la velocidad, sino recuperar una relación distinta con el mundo, que llama resonancia. 3. Lectura del poder tecnocientífico actual. Su aporte al tema de la fugacidad de la vida ofrece una de las interpretaciones más originales de la fugacidad en la cultura tecnológica. La fugacidad no proviene sobre todo de la muerte o del paso natural del tiempo, sino de la aceleración permanente de la existencia. Tres ideas fundamentales. Primera, la vida se vuelve inestable. Nada parece durar, trabajos, vínculos, matrimonios, conocimientos, ciudades, tecnologías e incluso identidades personales. La persona vive en una permanente adaptación. Segunda, perdemos la experiencia del presente. Vivimos anticipando la siguiente tarea, el siguiente mensaje o la siguiente innovación. El presente deja de ser un lugar de encuentro y se transforma en un puente hacia otra cosa. Tercera, la abundancia produce pobreza temporal. Cuantas más posibilidades existen, menos podemos habitarlas de verdad. La vida se llena de opciones y se vacía de presencias. La fugacidad deja de ser solo un límite biológico y se convierte en una estructura cultural. 4. Qué criterio sapiencial ofrece frente al poder tecnocientífico. la tecnología moderna busca hacer un mundo disponible, que significa, medir, controlar, predecir, optimizar, intervenir. Porque el problema no es la tecnología en sí misma, sino que toda la realidad es considerada un objeto disponible para el dominio humano. También la naturaleza, el cuerpo, la educación, la amistad y la espiritualidad son tratadas como recursos. La IA representa un ejemplo privilegiado de esta tendencia, amplía nuestra capacidad de disposición sobre el mundo, pero no garantiza una relación más humana con él. No obstante no todo lo importante puede ponerse bajo control, el amor, la belleza, la amistad, la verdad y la experiencia espiritual pertenecen al ámbito de lo indisponible. 5. Diálogo con los autores de los cinco continentes, no es el rechazo del progreso, sino recuperar la resonancia que ocurre cuando existe una relación viva entre la persona y aquello que encuentra y puede darse con otra persona, con la naturaleza, con una obra artística, con una tradición, con la investigación científica, con la experiencia religiosa, aunque Rosa desarrolla este punto desde la filosofía, no de manera confesional. La resonancia posee cuatro rasgos. Escucha. El mundo nos habla antes de que intentemos dominarlo. La realidad no es un objeto para ser utilizado, también es una presencia que puede interpelarnos. Respuesta. La persona responde con libertad a esa llamada. La relación con el mundo no es pasiva ni mecánica, sino un diálogo vivo. Transformación. En un encuentro auténtico cambian ambas partes, la persona y su relación con aquello que encuentra. La resonancia siempre produce una transformación recíproca. Indisponibilidad. La resonancia no puede fabricarse, imponerse ni programarse. Surge como un acontecimiento que permanece fuera del control absoluto de la voluntad o de la técnica. La sabiduría consiste, entonces, en aprender una forma de relación con el mundo que no reduzca todo al control y a la disponibilidad técnica. 6. Síntesis sobre qué incorporamos de este autor sobre el poder tecnocientífico actual y la fugacidad de nuestras vidas. Rosa aporta varias preguntas universales. Cómo conservar el humanismo en una civilización acelerada. Puede existir progreso sin profundidad. Qué dimensiones de la vida deben permanecer indisponibles. Cómo educar para escuchar además de producir. Su propuesta es volver a pensar con la Grecia clásica, la vida buena requiere tiempo para la contemplación y la amistad. Budismo, la atención plena frente a la dispersión permanente. Africano Ubuntu, la persona existe en relación y no en aislamiento. Biblia, la creación es don antes que objeto de dominio. Filosofías indígenas americanas, la reciprocidad con la tierra y los seres vivos. 7. Actualización crítica desde la Sabiduría Integral entre su pensamiento y nuestra propuesta. Hartmut ofrece uno de los diagnósticos más sólidos sobre la condición temporal del hombre contemporáneo. Su contribución consiste en mostrar que el verdadero problema no es disponer de tecnologías muy poderosas, sino perder una relación significativa con la realidad total. Al describir la enfermedad de la aceleración propone la resonancia como medicina antropológica, pero deja abierta una cuestión más profunda, de dónde proviene la fuerza para sostener una relación resonante cuando el poder tecnocientífico alcanza la posibilidad de transformar la vida, la inteligencia y la propia evolución humana. Enseña que la fugacidad de nuestras vidas ya no depende solo del paso del tiempo, sino de una civilización organizada alrededor de la aceleración permanente. El poder tecnocientífico multiplica nuestras capacidades, pero puede convertir toda la realidad en algo disponible y manipulable. Frente a ello, propone recuperar la resonancia con una relación de escucha, respuesta y transformación con el mundo, con los otros y con Aquello que nunca podrá reducirse al dominio. Su pensamiento constituye una base para iniciar un diálogo mundial sobre la necesidad de la Sabiduría capaz de guiar el poder tecnocientífico de nuestro tiempo, para nosotros hacia Χριστὸν θεοῦ δύναμιν καὶ θεοῦ σοφίαν. 1 Cor 1, 24