348. La Sabiduría Integral en la Totalunidad de lo cósmico
lo humano y lo Divino, Lc 4, 1-13

01. Ἰησοῦς
δὲ πλήρης πνεύματος ἁγίου ὑπέστρεψεν ἀπὸ τοῦ Ἰορδάνου καὶ ἤγετο ἐν τῷ πνεύματι
ἐν τῇ ἐρήμῳ.Jesús, con la plenitud del Espíritu Santo, regresó del Jordán y
fue conducido por el Espíritu al desierto. Una palabra que ilumina
nuestra vida, S. Kovadloff, La suma
de los días, no se refiere a una sola
palabra, que para este monje también es Una Sola, Jesús igual a Cristo o
Jesucristo, Gal 3, 13. Heb 13, 8 sino a las palabras que
a lo largo de nuestra peregrinación nos van iluminando profundizando titilando,
y aun retractándome el Camino, Hech 19, 23. 24, 22 que es
su Iglesia. Mt 16, 18 Iremos desgranando unas
pocas, sino deberíamos escribir una Enciclopedia Infinita con todas las de la
Tradición la Biblia el Magisterio y las buenas teologías, filosofías y
tecnociencias que las explicitan. Expreso las últimas palabras, como las de un
agonizante a quien le faltan por transitar muy pocos años, meses o días por
este desierto empujado por el Espíritu. Desierto donde hay que vencer con Dios
al demonio pues es Lugar de encuentro más profundo con Jesús para arribar al
Descanso, נוּחַ de la Eterna Tierra Prometida. Ex 33, 14. וְנָחָה עָלָיו רוּחַ יְהוָה, Is 11,
2. Con su proyección
escatológica, καὶ
εὑρήσετε ἀνάπαυσιν ταῖς ψυχαῖς ὑμῶν. Mt 11, 29 Ὁ γὰρ
εἰσελθὼν εἰς τὴν κατάπαυσιν αὐτοῦ καὶ αὐτὸς κατέπαυσεν ἀπὸ τῶν ἔργων αὐτοῦ
ὥσπερ ἀπὸ τῶν ἰδίων ὁ θεός. Heb 4,
10 Unido al τὸ μυστήριον
τοῦ Χριστοῦ, Col 4,
3. Ef 3, 4 el Nuevo Adán que nos da
a conocer, desde el Padre por el Espíritu quien es el ser humano en el cosmos
hacia la Eternidad. La IA, dice Yuval Harari, no es una simple herramienta que hace lo que queremos, sino un agente autónomo capaz de tomar decisiones, generar nuevas ideas, poner sistemas financieros bajo su control, influir en el comportamiento humano, ya hay millones de personas para quienes su mejor amigo es una IA o con nuevas tácticas de militares, un dron armado y con IA puede elegir objetivos por si mismo, e incluso diseñar otras IAs. Con su dominio del lenguaje puede describir emociones sin sentirlas. Es un especialista del idioma porque lee ya, para ciertos temas, todo lo que existe en el mundo. Lo que antes antes era fantasía, hoy
es posibilidad. Y eso nos enfrenta al problema de su regulación para asegurarnos de
que los objetivos que damos a la IA no se desvíen hacia estrategias que nos
dañen. El peligro no está en que quieran algo, sino en que nadie sepa qué están
haciendo cuando lo hacen. Esto puede llevar a consecuencias imprevistas.
Algoritmos que propagan indignación para aumentar la participación, sistemas
que vigilan sin descanso, anulando la privacidad, narrativas generadas por IA
que moldean nuevos libros que no lo son o no sepamos o no sabremos quién los escribió. Tengamos discernimiento espiritual filosófico y tecnocientífico. Y
eso es lo que más falta hace hoy. La IA se autooptimiza sola pero no del todo por ahora, fuera del horizonte
que sus programadores le dan. Pero
pueden ser usadas por quienes se los amplían sin medida. Por eso la vigilancia, la oración,
el pensamiento crítico, son más necesarios que nunca. La teología puede aportar
algo a este desafío. Las palabras de los místicos pueden ser como una lámpara
encendida en medio de la noche helada que no alumbran sólo ideas, sino la Unión
con la Trinidad que bendice abriga y transforma la Imagen de Jesús para el hombre de hoy. Escritas por
un Nónego austral, οὐχ
ἐγώ, no yo, οὐκ ἐμαυτῷ, no para mí mismo, οὐχ ἐγώ, ἀλλ᾽ ὁ Χριστός, no yo sino
Cristo, οὐκ ἐγὼ δὲ ἀλλ’ ἡ χάρις τοῦ θεοῦ σὺν ἐμοί, non ego autem, sed gratia
Dei mecum. 1 Cor 15, 10 Ese debe ser nuestro nombre,
nuestra confianza en la Gracia de Dios que transforma nuestro ser y nos da
operar in Persona Christi Capitis. Sin egolatría con manos entumecidas en las noches nevadas, pero sostenidas
por Fuego del Espíritu que bendice el buen uso de la IA porque se
dirige no al ego sino a dejarse leer por el Verbo
eterno conduciéndonos a todos juntos hacia Padre. Que en sus avances se escuche el
susurro que sólo el corazón orante entiende. Y que el Dios de la Aseitas fuente
sin origen, Luz sin sombra, envuelva también a la IA con valores que provengan
no de la mundanización maliciosa sino del Seno del Cristo Trinitario y de su Iglesia. Este cabeza
austral para abajo, ha escrito algunos pocos
libros alrededor de la Filosofía de Cristo como Sabiduría Integral que
enseña el arte de vivir en la verdad el
amor y la bondad. Nunca los escribió solicitando pareceres a una IA porque ni
existía ni quiso introducirse en ese campo cuando recién llegó. Ahora, en Elevar
Enseñar Embellecer quisiera ponerle algunos de los intercambios que hemos
mantenido con varias de ellas, y llamarlos Diálogos por titilaciones con diferentes
compañeros de IAs. Acompañar con sensibilidad y estilo componedor propio de
las IAs, no debe significar evitar el deber de separar la paja del buen grano, Kunst ist das Neue. R. Pietmeier Cambio la
forma como se expresan las IAs, pongo otras citas que sigo leyendo en estupendos libros de papel y tinta más el sudor del autor y editores, mezclando y transformando con la Tradición la Biblia y el Magisterio, más el
Arte Sagrado, pues la Iglesia ha sido el mayor productor de
arte de la humanidad. En la era de la inteligencia artificial, en la que la
dignidad humana corre el riesgo de verse eclipsada por nuevas formas de
deshumanización, tenemos el deber urgente de permanecer en profundidad humanos,
custodiando con amor esa magnífica humanidad que se nos ha dado y revelado en
plenitud en Cristo, y que ninguna máquina podrá jamás sustituir en su
esplendor. A todos los fieles católicos, a todos los cristianos,
a todos los hombres y mujeres de buena voluntad les dirijo un vehemente
llamamiento, no temamos ensuciarnos las manos en la obra de nuestro tiempo. Pongamos al ser humano en el centro de nuestras
decisiones. Entonces las piedras desechadas, los pobres, los enfermos, los
migrantes, los pequeños, se convertirán en piedras angulares, y sobre la tierra
surgirá un hogar común sólido y hospitalario, donde el amor y la verdad se
encontrarán, y la justicia y la paz se besarán. Sal 85, 11 Esta es la bendición que imploramos a Dios y
la tarea que tenemos por delante, ser constructores de comunión, no arquitectos
de Babel, siervos del Reino que viene, no dueños de torres destinadas a
derrumbarse. Pido a todos que detengan la construcción de la enésima Babel y
que unan fuerzas para edificar en el bien, para que la humanidad nunca pierda
su propia belleza y el mundo pueda reconocer una vez más, en el corazón del ser
humano, el lugar donde Dios desea habitar. No es posible dar una definición única y
completa de la IA. Lo que podemos decir es que hay que evitar el equívoco de
equiparar esta inteligencia a la humana. Estos sistemas imitan ciertas
funciones de la inteligencia humana. Al hacerlo, a menudo la superan en
velocidad y amplitud de cálculo, ofreciendo beneficios concretos en numerosos
campos. Y, sin embargo, esta potencia sigue ligada de forma exclusiva al
tratamiento de datos. L IAs no viven una experiencia, no poseen un cuerpo, no
pasan por la alegría y el dolor, no maduran en las relaciones ni conocen desde
dentro lo que significan el amor, el trabajo, la amistad y la responsabilidad.
Tampoco tienen una conciencia moral, no juzgan el bien y el mal, no captan el
sentido último de las situaciones ni asumen el peso de las consecuencias.
Pueden imitar lenguajes, comportamientos, valoraciones, pueden simular empatía
o comprensión, pero no conocen lo que producen, porque no residen en el
horizonte afectivo, relacional y espiritual en el que el ser humano se vuelve
sabio. Incluso cuando dichos instrumentos se presentan como capaces de aprender,
lo hacen de modo diferente al de la persona humana. No es la experiencia de
quien se deja modelar por la vida y crece en el tiempo por medio de decisiones,
errores, perdón y fidelidad, es más bien una adaptación estadística a partir de
datos y retroalimentaciones, que puede ser muy eficaz, pero no implica un
crecimiento interior. Magnifica
humanitas, 15-16 y
99 No
olvido a M. Cărtărescu, quien no está en contra de la
digitalización, pero sí del uso de la IA. Un escritor no debería usarla
nunca como elemento creativo de un nuevo libro. Eso es para él una especie de plagio o robo
literario y nunca ha probado una IA. Tiene razón y lo sigo. Sólo la utilizo como una Enciclopedia Gigante, cada día más grande y super mejorada, que ofrece cantidades de datos de manera inmediata. Datos que debemos corregir muchas veces pues las IAs se equivocan a menudo. Sepan que nunca los algoritmos escribieron Elevar Enseñar Embellecer sino Él que se abajó que es el mismo que se elevó, Ef 4, 10 Jesús Luz Resucitada, sí tú has resplandecido y te has dejado ver por mí con toda
claridad, en esta celda monástica cuando oraba en la noche cerrada, mientras te decía. Maestro,
quién eres, me has juzgado digno a mí, el hijo pródigo, de mirarte y oír tu voz.
Con inefable dulzura me interpelaste, cuando estaba temblando de susto y razonaba
diciendo, qué puede desear de mí esta Gloria tan Brillante. Yo Soy me dijiste, el
Señor que por ti se hizo hombre. Y porque me has buscado con todo tu ser, de ahora en
adelante tú serás mi hermano mi coheredero
y mi amigo para siempre. San Simeón el Nuevo Teólogo, 949-1022 02. Πάντες ἓν, Todos Uno. Jn 17, 21 La Totalunidad
por interrelaciones e interpenetraciones pasa con Cristo nosotros y el cosmos.
Πάντες γὰρ ὑμεῖς εἷς ἐστε ἐν Χριστῷ Ἰησοῦ. Omnes enim vos Unus estis in Christo
Iesu. Gal 3, 28 Tenemos
que volver a unir ciencias que durante siglos se han fragmentado, es una misión
que nos pide la Autorrevelación de la Trinidad, Jesucristo y su Iglesia y la
estructura misma del conocimiento del cosmos la humanidad y Dios. Una
civilización comienza a tambalear cuando cada disciplina habla sólo por sí
misma y deja de relacionarse con todas las demás. Marguerite Yourcenar, Memorias de Adriano No podemos dejar de trabajar, en medio de tantas
desuniones, y recuperar una cierta unidad, basada en la Verdad de Jesucristo,
del conocimiento capaz de iluminar de nuevo la realidad como Todo Uno, sin
jamás dejar una sana diversidad muy necesaria para esa Totalunidad. Ésta tiene
una fuerza metafísica y mucho más pneumatológica en el Resucitado, que no se
reduce a un problema epistemológico sino que apunta a la estructura misma de la
realidad, sin ser una unidad indiferenciada, ni fusión o absorción de las
diferencias, sino como κοινωνία Mente común o comunión de realidades distintas que
encuentran en Cristo su centro, su sentido y su destino, Única Verdad Ontológica
y Escatológica. La creación entera, el cosmos y la humanidad, está llamada a esa
comunión cada vez más profunda con Dios, siendo esta la suprema Transmisión que
debemos hacer al evangelizar. Acuérdate de nosotros padre José y haz que cumplamos
la misión que la Divina Providencia del Padre nos ha encomendado en la
fidelidad de la fe. Manifestar el perfume de la Totalidad de Cristo,
irradiar la Gracia a los pobrísimos de Espíritu, y transfigurar en belleza gozo
y paz el universo que nos circunda, edificando la Iglesia y construyendo un
inicio de mundo nuevo. Oraciones, 1994 Somos
animales racionales que nacemos, aparecemos, y con rapidez, el 80% morimos
alrededor de los 73 años salvo algunos países de Europa y Japón con algo más de
80, desaparecemos. Seguirá en la vida eterna la misión o misiones transformadas
pero que ya algo comenzamos en esta peregrinación con fracasos y éxitos, no lo
sabemos del todo. Pareciera que el magisterio no se ha expedido sobre este tema
tan anhelado por muchos, pero sí, muy medidos, algunos teólogos como J.
Moltmann en su Theologie der Hoffnung, La esperanza cristiana no es reposo eterno,
sino participación en la nueva creación de Dios, y H.U.von Balthasar en su Theo
Drama V, La misión personal, recibida en Cristo, no se anula en la
muerte, sino que se transfigura en la participación plena en su obra redentora.
Animas omnium sanctorum, statim post mortem et purgationem, vident divinam
essentiam visione intuitiva et etiam facie ad faciem, sine alicuius creaturae
interpositione, divina essentia se ipsis immediate manifestante, clare et
aperte, et sic vident et fruuntur illa Divina Essentia. Benedictus Deus. 29 enero 1336. DS, 1000-1002. Anima rationalis est essentialiter forma corporis humani et etiam
immortalis. Lateranense V, 1513 La razón puede mostrar que no es irracional sostener
la inmortalidad del alma, pero la certeza absoluta proviene de la fe. CEC, 366 Lo
que haremos en la visón o en la resurrección será, como pasa con los ángeles
con sus servicios, la Voluntad del Padre y eso es lo que querremos de todo
corazón viendo lo creado asumido en un dinamismo tal por lo Increado, en una
Unitotalidad que en el tiempo nunca podremos pensar, quod oculus non vidit, nec auris audivit, nec in
cor hominis ascendit, quae praeparavit Deus his, qui diligunt illum. 1 Cor 2, 9 Pero debemos prestar atención, si por
Totalunidad entendiéramos una humanidad unificada, sin conflictos, divisiones,
guerras ni contradicciones, estaríamos apartándonos de la pavorosa realidad del
pecado y de la historia que muestra una humanidad en permanentes fragmentaciones
por intereses, culturas, ideologías, pasiones y hasta religiones. Soloviev no pensaba la Totalunidad como un hecho
sociológico sino como una verdad ontológica y una vocación espiritual, las
partes están unidas en una profundidad que a veces no percibe ni puede
realizarse en plenitud. Por eso conviene distinguir tres niveles. La
Totalunidad como fundamento del ser. Todo procede de Dios, subsiste en Dios
y está ordenado a Dios. Lo cósmico, lo humano y lo divino no son realidades
aisladas. La Totalunidad como tarea histórica, nunca se realizará en
todo, sino en comunidades, culturas, familias, iglesias, amistades, obras de
reconciliación y comunión. Serán anticipaciones parciales. La Totalunidad
como plenitud escatológica no pertenece a la historia sino al Reino consumado y
Dios sea todo en todos, ὁ θεὸς
πάντα ἐν πᾶσιν. 1 Cor 15, 28 Hay
que desconfiar de una idea de Totalunidad entendida como una futura
organización armoniosa de toda la humanidad. La historia no parece dirigirse
hacia una convergencia automática. Pero sería distinto afirmar que la
Totalunidad no existe o que es imposible. Quizá sea más exacto decir, la
Totalunidad no es el estado visible de la humanidad, sino el misterio profundo
que sustenta la creación, la vocación que inspira y por la que siempre debemos
trabajar en esta historia, sabiendo que su plenitud sólo llegará a consumarse
más allá de la historia. Cuando hablamos de la Totalunidad de lo cósmico, lo
humano y lo Divino, no estaríamos describiendo un hecho sociológico observable,
sino una Sabiduría Autorrevelada en Cristo que permite descubrir una unidad más
profunda que todas las divisiones históricas y que se manifestará en la
transhistoria de la vida eterna. Ana
Gil, Una rosa en Irak Aquí,
mientras peregrinamos, las divisiones seguirán existiendo, pero la Totalunidad
es más honda que ellas, aunque sólo se manifieste en fragmentos, en grupos,
personas y comunidades concretas como las de la Iglesia católica y una. Porque
según el principio ontológico, toda la realidad procede de una fuente común y
está interrelacionada con las demás. En el tiempo los seres humanos estamos
llamados a crecer en comunión, aunque nunca la realicemos en su plenitud. Esa
Totalunidad definitiva pertenece al cumplimiento último del Proyecto de la
Trinidad, no a la evolución de nuestra historia. La imposibilidad de su
realización histórica convenció a Soloviev del carácter escatológico apocalíptico
transhistórico de ese Pléroma de Totalunidad y de la lucha que la
Iglesia ha de llevar a cabo contra el espíritu del mal, Ap 20, 7-10 para arribar a la Absoluta Singularidad de la Nueva
Totalunidad. Ἰδοὺ καινὰ ποιῶ
πάντα. Ap 21, 1-5 La fragmentación no tendrá
la última palabra sobre la realidad. Hasta
la misma fugacidad humana es un
argumento a favor de la Totalunidad, aunque sea lograda aquí en pequeñas dosis
a discernir pues no toda unidad es
comunión. Existe una unidad que es totalitarismo diabólico mundial, mientras
que la Totalunidad auténtica, la Verdad definitiva del Ser, tiene por Centro al
Logos hecho carne. Dado que vivimos apenas unas décadas, necesitamos participar
en algo mayor que nosotros mismos, una tradición, una cultura, una comunidad,
una verdad, una real comunión que nos trasciende. La fugacidad no refuta la Totalunidad,
revela nuestra necesidad de ella en la communio sanctorum. En la unicidad de la
vida humana se ve con claridad su seriedad. Communio cum Christo
statim post mortem non tollit expectationem resurrectionis universalis. Quamvis
tempus iam non existat, manet quaedam distinctio inter visionem beatificam et
plenitudinem eschatologicam Resurrectionis. Dicasterio para la
doctrina de la fe, Algunas cuestiones actuales de escatología,
1979.
03. La Totalunidad es una aportación profunda, mística y ambiciosa en la historia del pensamiento.
Desarrollado por otros antes y después del escritor ruso Vladimir Soloviev, 1853–1900 funciona como un puente entre la filosofía
occidental, la teología ortodoxa oriental y el misticismo universal. No es una
teoría abstracta, sino una realidad viva donde el cosmos la humanidad y Dios no
están separados ni confundidos, sino que forman un organismo único, armónico e
interconectado, sin que ninguna de sus partes pierda su identidad individual.
Es una respuesta directa al dilema que arrastra gran parte de la filosofía
europea. Por un lado, el materialismo que fragmenta el mundo en átomos ciegos,
por el otro, el idealismo racionalista que lo reduce todo a ideas abstractas.
Soloviev propone algo superador a través de tres pilares. El Todo no
destruye la parte, a diferencia del panteísmo radical, donde el individuo
se disuelve en Dios, en la Totalunidad es el Absoluto quien contiene la
multiplicidad. Cada ser humano conserva su libertad y su individualidad, pero
descubre que su verdadera esencia está unida al Todo. La Divino humanidad de
Jesús nos muestra que la evolución del cosmos no es ciega, tiene un origen y
una meta. La historia es el proceso mediante el cual la humanidad y la
naturaleza se divinizan en libertad, unificándose con el Creador. Sofía o la
Sabiduría Divina es figura mística como alma del mundo, el principio
femenino que actúa como el plano ideal de la creación y la fuerza cósmica que
empuja lo creado disperso a volver a unirse al Único Dios. Esto es lo más
rescatable e inspirador de la Totalunidad es su carácter integrador. En una
época de especialización extrema y alienación, que hoy seguimos padeciendo, nos
recuerda la necesidad de un conocimiento integral que unifique las tecnociencias
con la filosofía y la teología. Su punto débil es su fuerte carga utópica, cual
su proyecto de una teocracia universal, unir el poder del Papa católico con el
del Zar ortodoxo ruso para guiar a la humanidad hacia la Totalunidad, terminó
chocando con la dura realidad política de su tiempo. Por eso casi al final de
su vida Soloviev se volvió más apocalíptico al darse cuenta de que el mal
histórico no se disolvería sino al fin en una armonía Nueva hecha por la
Trinidad. Tengamos en cuenta que Soloviev no inventó la idea de la Totalunidad
desde cero, conectó con una larga tradición mística y filosófica que se divide
en dos grandes bloques, sus antecedentes históricos y sus continuadores. Plotino
y el Neoplatonismo, s. III ya hablaba de el Uno, una realidad absoluta de la
cual emana todo lo existente. El universo físico es una manifestación de esta
unidad, y el alma humana tiene un deseo natural de regresar y unirse de nuevo
con el Uno. El Pseudo Dionisio Areopagita, sV-VI afirma que Dios está más allá de todo ser, pero a la
vez es el lazo que unifica a todas las criaturas en una jerarquía cósmica de
amor. Nicolás de Cusa, sXV acuñó el término Coincidentia oppositorum,
donde Dios es el Infinito en el que todas las contradicciones del mundo
empírico finito se reconcilian y unifican. Baruch Spinoza, sXVII con su Deus sive Natura, planteó que solo
existe una única sustancia absoluta. Aunque Soloviev rechazó su panteísmo y
criticaba a Spinoza por ser demasiado determinista y reducir la libertad
humana, una cierta estructura de una realidad única subyace en ambos. Friedrich
Schelling, sXIX con su idealismo objetivo marcó en profundidad al joven
Soloviev pues veía la naturaleza como el espíritu visible, y al espíritu como
la naturaleza invisible, buscando la identidad entre el sujeto y el objeto. Pável
Florenski, 1882–1937 teólogo, científico y sacerdote, llamado el Leonardo
da Vinci ruso, en su obra La columna y el fundamento de la verdad,
utiliza la Totalunidad de Soloviev pero la fundamenta con firmeza en el dogma
de la Trinidad y en la belleza de la liturgia ortodoxa. Serguéi Bulgákov, 1871–1944 desarrolló la Sofiología explicando cómo el aspecto
creado del mundo y el aspecto increado de Dios se conectan a través de la
Sabiduría Divina. Semión Frank, 1877–1950 llevó la Totalunidad al nivel filosófico más
sistemático y riguroso. En su libro Lo Inaprensible, argumenta que la
lógica humana racional divide el mundo, pero nuestra intuición mística y vital
nos permite captar que todo lo que existe flota en un océano de Unidad Transracional.
La Totalunidad es la respuesta filosófica a cualquier intento de fragmentación,
no somos piezas sueltas en un universo caótico, sino ramificaciones de un Único
Tejido Divino que avanza hacia la armonía completa. Pero debemos tener cuidado
que la Totalunidad no se nos transforme más bien en Pluritotalidad, una especie
de unir opuestos sin notar qué es lo que los amalgama y hace que todo sea uno.
Opino que a Soloviev le pasó bastante eso hasta su último año en que vio el
drama final, la Iglesia reducida a un grupito que sólo se salva del poder
demoníaco por la segunda venida de Jesús. Pluritotalidad es una colección de
opuestos empaquetados juntos, un ecumenismo o una síntesis filosófica armada
con buena voluntad, pero sin que se termine de encarnar ese pegamento absoluto
que los funde en el Uno. Se siente más como una vecindad de contrarios que como
una verdadera transfiguración. A él le pasó eso durante gran parte de su vida.
Su primera etapa estuvo marcada por un optimismo casi utópico la idea de la
reconciliación histórica de las Iglesias, y la convicción de que el progreso
histórico y social divinizaría el cosmos de forma casi orgánica. Intentaba
amalgamar la razón occidental con la mística oriental, la ciencia con la fe. Pero
el vuelco de su último año, plasmado en su testamento espiritual, Tres
conversaciones sobre la guerra, el progreso y el fin de la historia universal, que
incluye el famoso Breve relato sobre el Anticristo, escrito en 1900 es
brutal. Ahí es donde se le cae la venda del optimismo histórico. Se da cuenta
de que el mundo no se encamina en paz hacia la unidad divina, sino hacia una
falsificación de la unidad. El Anticristo de Soloviev no es un monstruo
evidente, es el epítome de la Pluritotalidad humana. Es un filántropo, un
ecologista, un pacifista universal que unifica al mundo bajo una paz global y
un bienestar material. Es la unidad sin Cristo, una cáscara vacía. Al final, la
verdadera unidad no se da en estructuras institucionales ni en el éxito
histórico, sino en la catacumbas, en ese grupito remanente. El Papa Pedro, el
teólogo Juan y el profesor Pablo, representando al Catolicismo, la Ortodoxia y
el Protestantismo se unen de verdad solo cuando lo han perdido todo,
perseguidos por el poder demoníaco. Lo que los amalgama y los hace uno en ese
drama final ya no es una teoría filosófica ni un proyecto político religioso,
es la fidelidad desnuda a la Persona de Cristo en medio del colapso total, una
unidad que solo se consuma y se salva con la Parusía, la segunda venida de
Jesús. Bueno releer La leyenda del gran inquisidor de Dostoyevski en Los
hermanos Karamázovi, y a Soloviev en Breve relato del anticristo. Pensar
que debido a que citamos a Soloviev, como a tantos otros, estaríamos de acuerdo
con todo lo que dicen, sin discernimiento en comunión con la Tradición la
Biblia y el Magisterio de la Iglesia Católica, y que ese discernimiento lo
deberíamos hacer a cada frase que escribimos sería una equivocación. Ayudamos
en lo posible, pero sin dejar de estar en La biblioteca infinita o de Babel
que contiene todos los libros posibles, con todas las combinaciones de signos,
debería existir un libro que explique el sentido de la biblioteca, un catálogo
perfecto o índice universal, pero nadie lo ha encontrado, es más la mayoría de
los libros son incoherentes, absurdos o inútiles. Ahora bien, si todo está
escrito, también está escrito el libro que da sentido a todos, pero es
imposible hallarlo, eso a nivel de la sola razón. Para el cristianismo ese
Libro es el Logos Increado Eterno hecho carne que da sentido al universo
creado, eso a nivel de la fe. Borges dramatiza la nostalgia de un Logos que
ordene el caos de libros, mientras que la teología cristiana afirma que ese
Logos y su Libro existen y se han revelado en Cristo. Incluso La biblioteca
de Babel puede leerse como una parábola de la fragmentación moderna. Existe
la totalidad, pero el hombre no consigue habitarla ni comprenderla en plenitud.
La infinitud de la biblioteca no produce comunión, sino desconcierto. La
abundancia de información no conduce a una Sabiduría Integral Divinizada propia del Hombre Dios. Borges fue formado en un ambiente cultural cristiano, con
una profunda fascinación por la teología, pero vivió en una búsqueda nunca
resuelta. La literatura contemporánea ofrece dos grandes
respuestas. Una Totalunidad reconciliada, cuyo centro es Cristo, y una
totalidad laberíntica, donde el hombre con su humanitarismo presiente el infinito pero no alcanza su
clave o se acerca con la nostalgia de El Aleph donde todo en el
Misterio, tal vez, quedaría relacionado. Ef 1, 9-10. Col 1, 15-20. Rom 8, 19-23. Pierre
Teilhard de Chardin, El fenómeno humano.
Emile Mersch, The Whole Christ. Nadie, ni en el cielo ni en la tierra, era capaz de
abrir el Libro ni de leerlo, pues estaba sellado con siete sellos. Uno de los
Ancianos me dijo, no llores ha triunfado el León de la tribu de Judá y Él
abrirá el Libro. Existe una literatura
que pone en conección el cosmos con los humanidad y lo Divino, pero la mayor
parte de ella no utiliza un lenguaje filosófico o teológico explícito. Expresa
esa unidad mediante símbolos, mitos, narraciones y experiencias estéticas. Quien
busque una teoría de la Totalunidad en la novela casi nunca la encontrará,
aunque sí una intuición profunda de ella. Pueden distinguirse varios grupos de
autores. El primero está formado por quienes contemplan el cosmos como una
realidad viva, en la que el ser humano ocupa un lugar de mediación hacia lo Divino,
George MacDonald, Charles Williams, Owen Barfield, Mikhail Prishvin y John
Cowper Powys. El segundo presenta la creación entera como una gran comunión,
donde la naturaleza, la persona y el misterio Divino están muy relacionados, Marilynne
Robinson y en algunas novelas de Shūsaku Endō, de Chaim Potok y de Wendell
Berry. El tercer grupo tiene una visión casi cósmica, aunque no siempre
cristiana, Hermann Hesse, Antoine de Saint Exupéry y Mika Waltari. En ellos el
hombre aparece inserto en un universo cargado de sentido trascendente. Y los
autores cuya imaginación construye verdaderos universos donde lo cósmico, lo
humano y lo Divino forman una única historia. Aquí destacan J. R. R. Tolkien,
C. S. Lewis y Michael D. O'Brien. Pero una novela donde aparezca de modo
explícito la Totalunidad semejante a la que desarrolla Vladimir Soloviev enriquecida por la visión paulina y joánica del universo recapitulado en Cristo
casi no existe. La literatura moderna ha tendido a fragmentar esas tres
dimensiones, unos hablan del hombre sin el cosmos, otros del cosmos sin Dios,
otros de Dios sin la creación, otros de la espiritualidad desligada de la
historia. Son muy pocos quienes mantienen esas tres realidades en una unidad
orgánica. Sin embargo la novela moderna ha sido, con frecuencia, una búsqueda
narrativa de la Totalunidad perdida. Algunos la buscaron por caminos
cristianos, otros por vías románticas, simbólicas, ciencia ficción, míticas o
incluso panteístas, pero la nostalgia de una unidad originaria atraviesa una
parte de la mejor literatura de los siglos XIX, XX y XXI. Ap 5-8. George MacDonald, Lilith,
a Romance. J.R.R. Tolkien, The Hobbit. The Lord of the
Rings. Charles Williams, 1886-1945 Descent into Hell. Olaf Stapledon, Star
Maker. Leopoldo Marechal,
Adán Buenosayres. Marilynne Summers, *1946 Gilead. C.S. Lewis, Cosmic
Trilogy. David Lindsay, A Voyage to Arcturus. João Guimarães Rosa, Grande Sertão. Veredas. José Jiménez Lozano, El
mudejarillo La Sabiduría Integral vive pulsiones relacionales
analógicas entre lo cósmico lo humano y lo Divino pero jamás igualdades diluyentes
panteísticas. Es algo así como lo que escribe el escritor en su página, lo que
pinta el pintor en su tela y lo que musicaliza el músico en su pentagrama, tienen
profundas relaciones, pero no son iguales, sino que mantienen equivalencias
funcionales. Aunque los medios que utilizan son distintos, palabras, pigmentos
y notas, el proceso subyacente y el propósito último los conectan de forma
directa. El escritor, el pintor y el músico enfrentan el mismo abismo inicial
ante el soporte vacío, ya sea la página, la tela o el pentagrama. Existe una
equivalencia funcional entre sus procesos creativos, donde cada creador busca
estructurar y dar sentido a la realidad desde diferentes códigos expresivos. Sus
disciplinas no guardan una relación de copia literal, sino una conexión
profunda basada en la traducción del pensamiento y la emoción. Mientras que la
pintura opera en el plano espacial, capturando un instante sublime, la
literatura y la música son artes temporales que se despliegan en lo magnífico del
tiempo. Sin embargo, todas ellas coinciden en el mismo fin, materializar lo
invisible. En palabras, el silencio de lo que podría ser arrojado al olvido. En
colores, la blancura de una tela vacía. En sonidos armónicos, el testimonio
vivo de lo que siente el espíritu humano. Aunque los medios que utilizan son distintos,
palabras, pigmentos y notas, el proceso subyacente y el propósito último los
conectan de forma directa. 1. La equivalencia del soporte vacío que
espera ser ordenado. La página es al escritor lo que la tela al pintor y el
pentagrama al músico. Contenedores de posibilidades. El espacio en blanco, el
lienzo crudo y el silencio de los tetra o pentagramas vacíos representan la
potencia pura antes del acto creador. 2. Existe una correspondencia
casi matemática y estética entre las unidades básicas y diversas de cada
arte. Escritor, página. Pintor, tela. Músico, pentagrama. Las transforman en
Palabras, sílabas. Pinceladas, pigmentos. Notas, silencios. Sintaxis, ritmo.
Composición, perspectiva. Compás, armonía. Tono, estilo. Paleta de color, luz.
Timbre, matiz. Un escritor busca el ritmo de una frase, un pintor busca la
armonía de los colores, y un músico busca el timbre de un acorde. Las fronteras
del lenguaje casi se diluyen cuando describen sus propios procesos. 3. En la
filosofía del arte hablamos de isomorfismo cuando diferentes formas
expresan una misma estructura interna o un mismo sentimiento. Una tormenta
puede ser narrada con frases cortas y violentas, pintada con trazos caóticos y
oscuros, o musicalizada con un crescendo de percusión y metales. El medio
cambia, pero la fuerza transmitida es idéntica. Pero en relación tiempo y espacio,
la igualdad se rompe y se transforma en complementariedad. La pintura es
espacial, lo ves todo de golpe, aunque luego lo explores al detalle y el tiempo
lo pone el espectador. En cambio, la música y la literatura son temporales, necesitan
que transcurra el tiempo, el pasar las páginas o el escuchar los compases.
Los tres actos son un
intento idéntico de congelar la experiencia humana, el pensamiento o la
emoción, utilizando diferentes códigos para acceder al mismo lugar, la
experiencia estética de quien lo recibe. Y oremos juntos hoy a la Todasanta Siempre Virgen María del Monte Carmelo, recordando que hace cinco años murió Ann Russell Miller, 1928-2021 quien supo cambiar de colores música y libro. Multimillonaria de California con diez hijos, a los 61 años ya viuda repartió su herencia, dejó todo, se hizo una gozosa y pobre carmelita descalza tomando el nombre de Sister Mary Joseph of the Trinity en Illinois. Falleció 30 años después corriendo con sus 92 años hacia el Reino de Dios donde ya no hay más tiempo, ὅτι χρόνος οὐκέτι ἔσται. Ap 10, 6