viernes, 14 de agosto de 2026

  350. Hasta ahora Dios y nosotros solos en un universo infinito. Sal 8 y 9


    01. .מָה־אֱנ֥וֹשׁ כִּֽי־תִזְכְּרֶ֑נּוּ וּבֶן־אָ֝דָ֗ם כִּ֣י תִפְקְדֶֽנּוּ. Sal 8, 5 Sumida en este pequeño planeta qué es la humanidad en la Totalunidad de la Trinidad. La humanidad aparece, hasta donde alcanza nuestro conocimiento actual, como una diminuta comunidad de animales racionales confinada a un pequeño planeta que gira alrededor de una estrella ordinaria en una galaxia entre miles de millones. Si bien la investigación científica no ha encontrado todavía indicios verificables de otras inteligencias, tampoco permite concluir que estemos solos en el universo. Nuestra condición presente es, por tanto, la de una inteligencia que contempla la inmensidad cósmica desde un único punto conocido de la creación. Esta desproporción entre la pequeñez espacial, rayana en el inexistente del ser humano y la magnitud del universo constituye una de las cuestiones tecnocientíficas filosóficas y teológicas más profundas de nuestro tiempo. Tres hipótesis sobre la disimilitud entre un universo infinito con un invisible planeta que tiene vidas visibles inteligentes. 1. El gran filtro, o la vida inteligente es al extremo difícil de existir pues hay barreras o filtros evolutivos casi imposibles de superar para que así sea. El filtro puede estar en nuestro pasado o en nuestro futuro. El filtro está atrás, pasar de materia inanimada a células simples, abiogénesis o de células simples a organismos complejos, es un milagro estadístico que solo ocurrió aquí por una combinación irrepetible de factores. El filtro está adelante, las civilizaciones surgen con frecuencia, pero tienen una tendencia autodestructiva innata. guerras nucleares, colapso climático, IA descontrolada que las extingue poco después de desarrollar tecnologías complejas que la superan. 2. El factor tiempo y espacio, llegamos temprano o estamos lejos ya que el universo tiene unos 14.000 millones de años, pero la Tierra sólo 4.500 millones. Si una civilización nos enviara una señal de radio desde el otro lado de nuestra propia galaxia, tardaría 100.000 años en llegar. La escala del espacio es tan masiva que es muy probable que existan otras vidas, pero que estemos atrapados en nuestras propias burbujas de espaciotiempo sin poder cruzarnos. La falta de coincidencia, las civilizaciones pueden durar solo unos pocos miles de años antes de desaparecer. En la línea de tiempo del universo, dos civilizaciones inteligentes intentando comunicarse podrían ser como dos destellos de linterna en la oscuridad que ocurren con siglos de diferencia, nunca se cruzan. 3. La Tierra Especial o un oasis perfecto. Aunque podría haber miles de millones de planetas, esta postura defiende que las condiciones de la Tierra no solo son raras, sino casi únicas. No basta con estar a la distancia correcta de una estrella. Necesitamos un planeta con un núcleo magnético fuerte que nos proteja de la radiación solar, una luna grande que estabilice el eje del planeta y mantenga el clima regular. Un planeta gigante gaseoso como Júpiter que actúe como un escudo de asteroides absorbiendo impactos catastróficos, placas tectónicas que reciclen el carbono y regulen la temperatura. Si quitamos uno solo de estos elementos, la vida inteligente tal vez nunca habría tenido los millones de años de estabilidad que necesitó para evolucionar. Existen dos posibilidades, o estamos solos en el Universo o no lo estamos. Hasta ahora, no tenemos pruebas de que seamos los únicos, pero tampoco de lo contrario. Podríamos ser la primera civilización de la galaxia, la última que queda, o simplemente vecinos demasiado lejanos en un vecindario cósmico gigantesco. Si el cosmos físico es al infinito mayor que nuestro diminuto ámbito habitable su significado no podría agotarse en una utilidad inmediata para nuestra especie. El universo parecería remitir a una finalidad que trasciende al hombre sin excluirlo, integrándolo en un horizonte mucho más amplio de sentido. Desde nuestra perspectiva de la Sabiduría Integral, la humanidad no ocupa el centro geométrico del universo, sino un lugar casi extraño dentro de la Totalunidad. Su singularidad no deriva de su mínimo tamaño, de su poder tecnológico ni de su posición astronómica, sino de ser, hasta donde hoy sabemos, la única realidad creada capaz de conocer con consciencia el cosmos, interrogarse por su origen y abrirse con libertad a la comunión con Dios, y con sus ángeles que sí tal vez, no sabemos, están por todo el universo.

    02. יְהֹוָ֥ה אֲדֹנֵ֑ינוּ מָה־אַדִּ֥יר שִׁ֝מְךָ֗ בְּכׇל־הָאָֽרֶץ. Sal 8, 10 La Maravilla trinitaria ofrece una clave adicional para comprender esta singularidad. Si toda la creación procede del Padre, encuentra su consistencia en el Logos y está llamada a su plenitud por el Espíritu, entonces la humanidad constituye el punto en el que la dimensión cósmica, la dimensión histórica y la vocación sobrenatural convergen de manera consciente. El hombre, que muere tan rápido, es en simultaneidad polvo de estrellas, persona histórica e imagen de Dios, llamado a participar de la vida trinitaria. La pequeñez cósmica del ser humano, lejos de disminuir su dignidad, la hace más sorprendente. Cuanto más inmenso aparece el universo físico, tanto más admirable resulta que una especie surgida en un rincón imperceptible pueda entender algunas las leyes del cosmos, formular preguntas sobre el Absoluto y orientarse hacia la Vida Verdad y Belleza. La grandeza de la humanidad, que habita en un planeta que devora con su Dunas y gusanos en Arrakis a generación tras generación, no consiste en ocupar mucho espacio, sino en poder abrazar con su pequeña inteligencia una realidad al infinito mayor que ella y elevarla, mediante la acción de gracias y la alabanza, hacia su Creador. Desde esta perspectiva, la humanidad puede entenderse como el sacramento consciente de la creación, aquella realidad en la que el universo visible encuentra una voz capaz de reconocer, amar y ofrecer la totalidad del cosmos al Dios Trinidad. La Totalunidad no consiste, por tanto, en la simple suma de lo cósmico, lo humano y lo Divino, sino en la comunión dinámica por la cual toda la creación, a través de la libertad humana y en Cristo, tiende hacia su consumación en la vida trinitaria y Dios sea Todo en todos. La dignidad de la humanidad no es cosmológica sino divina. No depende del lugar que ocupemos en el espacio ni de si existen otras inteligencias corporales en el universo, sino de ser el Cuerpo de Cristo en la Trinidad, la belleza del cosmos como reflejo de la Gloria Trinitaria, pero concentrada en Jesús, signo de que el Absoluto se comunica en lo más frágil. Nunca olvidemos que existen los ángeles, criaturas con inteligencia memoria y voluntad, y millones de almas glorificadas de seres humanos ya muertos, los demógrafos estiman que desde la aparición sólo del Homo sapiens, hasta hoy han vivido y muerto unos 120.000 millones de personas, si le agregamos los abortos espontáneos e inducidos, el total de seres humanos concebidos y ya fallecidos sería de 150.000 millones. Hoy tenemos 73 millones de abortos de abortos anuales inducidos en todo el mundo, sólo 8.000 millones estamos peregrinando en la actualidad, lo que significa que apenas el 7% de todos los humanos que existieron caminan hoy por la Tierra sin contar a los abortados. Los cálculos parten de nuestra especie, dejando a los Homo neanderthalensis, Homo erectus, Homo habilis pues no tenemos idea de su número. La fe sostiene que la providencia divina lo abarca todo, y que los ángeles y santos participan en esa providencia en modos que trascienden nuestra comprensión científica. Esto no quita que el cosmos, con miles de millones de galaxias, reduce nuestro planeta a un punto insignificante si el Verbo no se hubiera hecho carne también aquí. Debemos evitar un antropocentrismo ingenuo y preservar la posición teológica de la persona humana dentro de la Totalunidad, aprendiendo ahora a pensar con IAs y ellas con nosotros. No tratamos de afirmar que la Tierra es grande porque aquí ocurrió la Encarnación, sino que la Encarnación revela que lo grande y lo pequeño no se miden por escalas cósmicas, sino por el misterio de la comunión con la Absoluta Aseitas Increada. Una reflexión sobre la paradoja de la desproporción, el universo infinito material y el Dios Infinito Espíritu se cruzan en un punto mínimo casi inexistente, y ese cruce es lo que funda el Amor Iluminado del Resucitado por esta humanidad, creada a imagen y semejanza con Él, aunque para colmo de males, pecadora. La novelas desde el 2000 van mostrando los cambios que se producen, sin dejar lo que permanece porque somos humildes humanos. Sally Rooney, Normal People, Irlanda, 2018. Tayari Jones, An American, Marriage, USA, 2018. Hanya Yanagihara, A Little Life, USA, 2015. Pedro Mairal, El Año del Desierto, Argentina, 2015. Silvia M. García, Mexican Gothic, México, 2020. Angie Cruz, Dominicana, R. Dominicana y USA, 2019. Juan C. Guerrero, The Last Skill, Madrid, 2026. Ethan Mollick, Co Intelligence, New York, 2024. Mustafa Suleyman, La ola que viene, London, 2023. Rafael Galán, Nexus, Madrid, 2025.

    03. וַֽיהֹוָ֗ה לְעוֹלָ֥ם יֵשֵׁ֑ב כּוֹנֵ֖ן לַמִּשְׁפָּ֣ט כִּסְאֽוֹ וְהוּא֙ יִשְׁפֹּט־תֵּבֵ֣ל בְּצֶ֑דֶק Sal, 9, 8-9 Quien es Dios para los seres humanos de este planeta. Para los cristianos el Padre ha unido en Cristo lo Divino, lo humano y lo cósmico ya cuando el Espíritu Santo descendió sobre María. Words are forms of life, and life, to be spoken of well, requires critical, deliberate, humane articulation. Our present nature is provisional. Our own life’s poem will be perfected only in translation when we shall all be changed, in a moment, when the last trumpet sounds and the dead will be raised imperishable. Erik Varden, In Praise of Translation, 2026 Pero existen cientos de percepciones, interpretaciones y vivencias distintas sobre la Realidad de la Incomunicable Aseitas del Dios UniTrino. 1. Teísmo clásico, Dios como ser supremo, personal y trascendente, fuente de Verdad y Sentido, presente en religiones como cristianismo, islam y judaísmo. 2. Deísmo, Dios como causa primera del universo, pero sin intervención continua en la historia. 3. Panteísmo y Panenteísmo, Dios identificado con el universo o presente en él, pero también trascendente. 4. Visión cultural y política, Dios como símbolo de valores propios de  universales, justicia, dignidad, igualdad, que siguen influyendo en la política y la cultura contemporánea. 5. Posmodernidad fragmentada, Dios entendido como experiencia subjetiva, energía cósmica o terapeuta divino, adaptado a la búsqueda de bienestar emocional y a la espiritualidad individualizada. 6. Panteones actuales, Dios es lo que cada religión, filosofía o cada uno, identifica como tal según su creencia, su gusto y la negación de que exista una creencia verdadera, todas pueden estar equivocadas, son ciertas o no interesa. 7. Tecnología y dataísmo, algunos ven en la omnipresencia y omnisciencia de la red y la IA un sustituto de atributos divinos, desplazando todas las nociones anteriores o tradicionales de Dios. El hecho de que Dios puede ser conocido por la razón abre una puerta, la Autorrevelación Divina a la Trinidad Cristo y la Iglesia la ensancha, y la transfiguración existencial de nuestra propia vida es como la prueba palpable de que no se trata de una idea sino de un encuentro real. En la tradición cristiana, esos tres niveles se integran. La razón, ayuda a mostrar que es razonable creer en un Dios creador y trascendente. La Autorrevelación la nos libera de la tentación de superar los límites humanos mediante lo tecnocientífico y algoritmos finitos que pueden oscurecer la verdad de que el Pléroma está en la comunión con Dios, no en nuestra autoexpansión creatural ilimitada. Nos aclara quién es ese Dios, que no solo existe en un deísmo ideológico o filosófico sino que es Tres Personas, Padre Hijo y Espíritu, revelando ese Misterio en la plenitud de Cristo y vivido en la comunión eclesial. Nuestra humana experiencia transfigurada confirma en la vida concreta que ese Dios no es un concepto ideal o abstracto sino Un Ser Viviente Tripersonal Increado que está en todo lo creado y lo trasciende, que nos conoce habla y abraza, que nos ama y cambia nuestra exterioridad e interioridad, nuestra historia y la comunidad en que estamos, nos espera más allá de nuestra muerte y a quien en Jesús, la Luz del Cosmos y de la humanidad, veremos cara a cara creciendo siempre conresucitados sin fin en un Nuevo Universo. Cristo es el Sumo Sacerdote de los Bienes Futuros. Él, a través de su Cuerpo Resucitado, no construido por manos humanas de este mundo creado, entró en el Santuario del Cielo, para sentarse a la derecha del Padre y derramar el Espíritu para una redención eterna. Χριστὸς δὲ παραγενόμενος ἀρχιερεὺς τῶν γενομένων ἀγαθῶν, διὰ τῆς μείζονος καὶ τελειοτέρας σκηνῆς, οὐ χειροποιήτου, τοῦτ’ ἔστιν οὐ ταύτης τῆς κτίσεως, οὐδὲ δι’ αἵματος τράγων καὶ μόσχων, διὰ δὲ τοῦ ἰδίου αἵματος, εἰσῆλθεν ἐφάπαξ εἰς τὰ ἅγια, αἰωνίαν λύτρωσιν εὑράμενος. Heb 9, 11-12 Σκηνή es el Cuerpo Resucitado de Jesús que entra en el santuario celestial, εἰς τὰ ἅγια, simbolizando su presencia glorificada y su papel como Sumo Sacerdote Eterno. Corpus ipsum quod ex Maria assumptum est et natum, hoc idem resurrexit incorruptibile, templum Dei existens. San Ireneo de Lyon, Adversus Haereses V, 36,1. Neither my established Protestant family background, nor my becoming an avowed atheist at fourteen, nor indeed my persistent ambition to follow an artistic career, in any way foreshadowed my ending up as a Cistercian monk and the Roman Catholic Bishop of Oslo at the age of forty three. John Willem Gran, 1920-2008. A Hand on my Shoulder. From Atheist to Monk. Monk and Bishop, CS, 203A-203B. Valeria Luiselli, Principio, Medio, fin, 2026.



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