lunes, 31 de octubre de 2011

44. En muerte vivificante con el Invisible Dios de los vivientes: Heb 11, 23-28


    Por la fe, Moisés compartió el oprobio del Mesías y huyó de Egipto, sin miedo a la furia del rey, y se mantuvo firme como si estuviera viendo al Invisible, aóraton. Mientras habitamos en el cuerpo, caminamos en la fe, no en la visión. 2 Cor 5, 7 La fe es de non visis, oscura como noche, está en las realidades que no vemos, no en las que vemos. Aun las visiones místicas pueden estorbar nuestra fe, pues no muestran el Misterio del Resucitado y la Trinidad sin velos, que sólo logrará la visión beatífica, ya que ninguna criatura ni alguna noticia nos puede servir de medio próximo para la divina unión con Dios, aunque no son las criaturas las que nos separan de Dios sino nuestro apego a ellas. Juan de la Cruz, Subida, II, 8 Por eso la fe se convertirá en motivo de alabanza el día de la revelación de Jesucristo. Porque lo amamos sin haberlo visto, y creyendo en él sin verlo todavía, nos alegramos con un gozo indecible, seguros de alcanzar el fin, télos de esa fe, que es la Salvación. 1 Ped 1, 7-9
    La muerte es el fin de la peregrinación terrena del ser humano. Contamos con un tiempo limitadísimo de gracia y amor que Dios nos ofrece para realizar nuestra propia vida terrena, y decidir nuestro último destino. Los hombres morimos una sola vez. Heb 9, 27 Y no hay reencarnación después de la muerte, ya sea en sentido vitalista occidental, de que en una sola vida no se pueden realizar todas sus posibilidades y es bueno volver; o en el sentido punitivo oriental, por el karma que debe ser eliminado si uno no llegó a la purificación total de sus vicios en la vida anterior. Además, el estado definitivo en que nos coloca la muerte no es una especie de mortaja paralizante, sino al contrario. El alma saltará danzando en procesos creativos de desarrollo que nunca terminarán al encontrarse con el Dinamismo Infinito del Dios Viviente. La vida de los que creemos en el Resucitado no termina sino que se transforma y entra en otras dimensiones de impensables despliegues.
    De aquí que sea salvífico que en nuestros monasterios tengamos tan cerca el cementerio, como un Jardín donde duermen, koimízo los que serán despertados por el Resucitado. Y visitarlo a menudo con la Biblia del Señor entre nuestras manos orantes es un regalo. Claro, allí nos enfrentamos con El Invisible del Reino. Por un lado está el silencio de las tumbas, el rumor de los altos pinos que se alimentaron de los cadáveres de nuestros hermanos y hermanas que hemos inhumado, la soledad de las altas montañas con sus bosques, nuestros inútiles chismorreos interiores que nos distraen de Dios y nuestra propia y muy cercana desaparición del escenario de este mundo. Pero la fe es de las realidades que no vemos y podría ser que cada tanto estallara una tormenta, un rayo de luz incendiara la zarza de Moisés, nos postráramos en tierra, y el Fuego del Espíritu nos diera un atisbo del Invisible, liberándonos de condicionamientos culturales y abriéndonos más la Puerta de la pura fe.
    Jesús fue bien conciente de su muerte y se tomó muy en serio el tiempo limitado que el Padre le marcó para cumplir la misión que le había encomendado. Pero jamás le dio a la muerte el mismo peso que tiene la Vida. Para Él es más importante la Vida que la muerte, y si la muerte importa es sólo para expandir más el gozo de la Vida en abundancia, como el grano de trigo que cae en tierra y da mucho fruto. Jn 12, 24 Tenemos que estar obsesionados con la Vida, no con la muerte, pues con su muerte ya destruyó todas nuestras muertes. Y si el combustible de la vida es la muerte, es para transmitir a los demás la Vida. 2 Cor 4, 12
    Toda espiritualidad tristona y mortecina  viene del mal espíritu, el cementerio no es muerte sino un sueño feliz en dínamo de Vida. La Vida en el Espíritu Bueno es una implosión bienaventurada de fuegos artificiales divinos. La zarza que arde sin consumirse, con llama que consume y no da pena, Cántico, 38 que muere irradiando Luz, se lo dijo al que se mantuvo firme como si viera al Invisible, mucho más allá de las sombras visibles. Dios no es un Dios de muertos, sino de vivientes, Todos, en efecto viven para Él. Lc 20, 38   
43. La muerte o salir al encuentro creativo del Invisible: Fil 1, 21- 26


    Me siento urgido de ambas partes. Deseo partir para estar con Cristo, ya que es mucho mejor porque para mí la vida es Cristo y la muerte una ganancia. Pero por el bien de ustedes tal vez es preferible que permanezca todavía un tiempo en este cuerpo. Sabemos que el gran enigma de la vida humana es la  muerte. Todo ser humano sufre con el dolor y el desgaste de su cuerpo a medida que envejece. Pero su máximo tormento es el miedo ante la posibilidad de su desaparición perpetua. Juzga con el instinto certero de su corazón, cuando se resiste a aceptar la perspectiva  de la ruina completa de su persona y de un adiós definitivo que se perdería en la nada.  La extraña y maravillosa semilla de eternidad que llevamos dentro, por ser irreductible a la sola materia, se levanta contra la muerte. GS 18 Cristo ha transformado el enigma, realidad oscura de la que no se puede casi adivinar su significado, en un misterio y revelación, que mucho nos esconde y algo sublime nos aclara.
    Sabemos también que Dios no hizo la muerte ni se complace en la perdición de los vivientes. Sab 1, 13 La muerte es consecuencia del pecado, de haber rechazado el Contacto permanente con la Vida de la Trinidad. La muerte no entraba en el proyecto del Creador. Y nos habríamos liberado de ella si no hubiera habido pecado. Es el último enemigo que tenemos que vencer. 1 Cor 15, 26 En el amor al Dios de la Vida está nuestra liberación. Nunca debemos anhelar la muerte sino la Vida plena en Dios. Pues el terror ante la muerte es ya la muerte misma. Lutero Hace poco se suicidó un abuelo de 77 años, pobre y viudo, que había quedado solo en el campo de su Ranchería, por la ida de sus hijos que buscaron en Canadá horizontes más prósperos. Su miedo a la soledad, el aislamiento y el abandono ya fueron su muerte, pues la muerte nos comienza a atenazar matándonos de mil formas en plena vida.
    Jesús nos tiene que abrir la Puerta de la Fe, y nosotros entrar libres y gozosos por ella, para que la muerte sea transfigurada por su Cruz y Resurrección. Él dio la Vida al mundo por su muerte gloriosa, a la que a pesar de su angustia y sudores de sangre, se entregó con total libertad. Porque en la muerte el Padre llama a cada hombre hacia sí y le da la energía portentosa del Espíritu para que con su aceptación, por su Pascua entre en el Misterio de la Vida Trinitaria, en comunión con todos sus queridos hermanos, ya purificados y embellecidos que, en la historia de su peregrinar, lo precedieron y lo seguirán.
    En profundidad este terror a la muerte la produce, no sólo el dolor que conlleva, sino que estamos encorvados sobre nuestro falso yo, homo incurvatus in se; apegados, ilusionados y condicionados por las criaturas, en las cuales engañados, pusimos toda nuestra felicidad. Cuando nos desencorvamos y nuestra contemplación se centra en nuestro Sí mismo que es nuestra vida en Cristo y la muerte una ganancia fabulosa, desaparece el aguijón de la muerte que es la esclavitud del pecado, y liberados nos entregamos al Dios Invisible.
    Aquí nuestra vida, verdad y amor en Dios son imperfectos, a través de las criaturas como en un espejo borroso. Pero después de la muerte, o del purgatorio, en el Cielo lo veremos tal cual es. Nuestros rostros ante los Tres Rostros del Invisible que se nos hará Visible al espíritu, por la visión beatífica en la Luz del Resucitado, de forma inmediata, desnuda, clara y patente, sin mediación de creatura alguna que fuera como un objeto, ya que será el abrazo de amor eterno con las Tres Personas Increadas de la Trinidad. Morir para que el Invisible se me vuelva Visible, eso es morir en Cristo para entrar en la plenitud del vivir en Cristo.
    Por eso creemos en la comunión de todos los fieles cristianos, de los que peregrinan en la tierra, de los que se purifican después de muertos y de los que gozan de la bienaventuranza celestial. Creemos que todos nos unimos en una sola Iglesia donde están a nuestra disposición la Vida, la Verdad y el Amor de la Trinidad que se nos entregará sin velos; de Jesús, María y José; y de todos los ángeles y santos, que sin cesar ofrecen oídos atentos a nuestras oraciones. Mientras esperaremos alegres la resurrección de nuestros cuerpos, el Juicio final y la transfiguración del Universo en Cielo y Tierra nuevos, afianzados para siempre en la Consumación Total que nunca será Final, pues seguiremos desarrollándonos por toda la eternidad  en un clima creativo de comunión, misión y felicidad sin fin.

sábado, 29 de octubre de 2011

42. El Encuentro nupcial con la Trinidad en la Vida Eterna: Ap 19, 1-8


    Oí el clamor de una enorme multitud que estaba en el cielo y exclamaba, Dios ha condenado a la famosa Prostituta que corrompía la tierra con su lujuria, estableciendo su Reino; porque han llegado las bodas del Cordero y su esposa se ha preparado. Bienaventurados los que son invitados al banquete de bodas del Cordero. La Prostituta es Babilonia, y es ayudada por la bestia escarlata de las Finanzas y el Estado ateo, a la que el Dragón satánico le da su poder; y la bestia del falso profeta o la propaganda mentirosa, el 666 ó 616 del César es Dios. Es la ciudad sumergida en el secularismo salvaje que excluye a Dios y a los Padres, los Profesores y los Pastores; y entroniza a los Poderes, los Politizantes y los Publicistas. Las tres P de los expertos en Aparecida Se llama también Roma, Sodoma, Egipto, Jerusalén donde Dios es crucificado; y cualquier ciudad santa y pecadora, donde Cristo con sus misioneros son excluidos hasta el paroxismo. Los cristianos no podemos identificarnos con esos cotilleos superconsumistas y habrá que resistir hasta el martirio.
    Dios nos revela que Babilonia madre del pecado estructural, que influye en el personal y viene de la rayadura en el ADN del original, concentración inmensa del Mal, tarde o temprano será destruida, y surgirá la Mujer Pura, la Jerusalén Celestial, la Esposa del Cordero que se unirá para siempre con Él por el Banquete de bodas. Los ángeles, los mártires y los santos, comprometidos con la Iglesia peregrina, cantan cuatro veces un Aleluya triunfal, Alabad a Yahveh, única vez que se da en la Nueva Alianza. Porque los Proyectos de Dios son verdaderos y justos y la Iglesia llena de tribulaciones, ve el cumplimiento de esas Promesas en que no cejó de colocar su esperanza, y ahora los santos se visten de lino deslumbrante de blancura, el signo de sus buenas obras. No hay aislamiento en la Comunión de todos los santos peregrinos, purgantes y celestiales.
    Se nos da un anticipo de cómo será el Encuentro con la Trinidad más allá de la muerte. No se trata de un aburrido ver estático de un objeto que estaríamos obligados a contemplar; sino de la beatificante, dinámica y vital comunión entre Sujetos, Personas que se conocen, se aman y se interpenetran en una generatividad matrimonial y familiar cada vez más creativa y novedosa en epéktasis sin fin. La visión beatífica de las Tres Personas de Dios cara a cara o tal como son, sin mediación de ninguna criatura que tenga razón de objeto visto, sino mostrándose Dios de modo inmediato y desnudo de manera clara y patente, Definición dogmática Benedictus Deus, Benedicto XII, año 1336, Denzinger-Hünermann 1000-1012 es una interrelación yo-tú-él-nosotros-ustedes-ellos, que participa en la conducción  divina del Universo que ejerce Jesús resucitado. El trabajo es parte esencial de Dios, y en el Cielo trabajar será una explosión de Gozo. Mi Padre trabaja y yo también trabajo. Jn 5, 17 Unidos al Cristo glorioso en la energía del Espíritu y en diálogo ininterrumpido con nuestro Abba, influiremos en el Mundo y su historia para que alcance su Consumación Total. Una eternidad sin trabajo sería un eterno bostezo.
  La trilogía yo-tú-él nunca será anulada. No hay fusión ni fisión alguna en el Cielo, no desapareceremos ni en la Nada ni en el Todo impersonales; sino que las Tres Personas del Único Dios se nos entregarán, permaneciendo siempre al Infinito trascendentes, y se nos irán desvelando más y más con una alegría indecible, a medida que penetremos en su Vida Eterna. Y cada ángel, cada ser humano y cada cosa guardará su parte de misterio tal como aquí en la tierra; aun nuestros parientes, amigos y enemigos que se regocijarán con nosotros. Eso, lejos de ser un sufrimiento lacerante, imposible en el Cielo, será un estupendo regocijo, el redescubrimiento incesante de la realidad y dignidad de la persona subsistente, que está de pié con su secreto por debajo y guarda su misterio procedente del mismo Misterio de Cristo. Algo que agotaríamos lo desecharíamos y Dios no es descartable.
    El Resucitado, hecho Cuerpo Espiritual en las Bodas del Cordero, ejercerá una función especial en reunir a todos los ángeles y los seres humanos con el universo, ya que Él reconcilia en Sí mismo todo lo que hay en la tierra y en el cielo restableciendo la Paz. Col 1, 20 Si el infierno es el aislamiento absoluto, y el condenado está convencido que es el único que por su libre decisión cortó toda comunión y está allí él solo; el Cielo no es vivir a solas, ni menos a solas con Dios, sino en una Danza revitalizante, con música callada y soledad sonora, de una muchedumbre inmensa, con el ruido de grandes aguas y el fragor de fuertes truenos. Introducidos por el Costado abierto del Corazón de Jesús, en los Tres Círculos Infinitos de la Trinidad, nos adentraremos, de luz en luz y de gloria en gloria, en la Espesura Dinámica de la Vida Total.

viernes, 28 de octubre de 2011

41. Dios y su Iglesia abren la Puerta de la fe: Hech 14, 19-28


    A su llegada reunieron a la iglesia y les contaron todo cuanto Dios había hecho junto con ellos, y cómo había abierto a los gentiles la Puerta de la fe. Estamos alrededor del año 43. Bernabé y Pablo acaban de terminar su misión, en el Espíritu Santo, por Chipre y seis ciudades de Asia Menor, y regresan a la Comunidad de Antioquía que los había enviado imponiéndoles las manos. Esta metáfora de La Puerta de la fe, thýran písteos, porta fidei la emplea Pablo también en 1 Cor 16, 9; 2 Cor 2, 12 y en Col 4, 3 dice que es la Puerta de la Palabra, el misterio de Cristo. De aquí que esta Puerta de la fe introduce en la Vida íntima y dichosa de comunión con las Tres Personas del Dios Único, Ser y Amor, que habita en la Luz inaccesible. Sólo Él abre esta Puerta, teniendo como signos e instrumentos de esa apertura a los discípulos misioneros.
    El umbral de esa Puerta se cruza, cuando la Palabra del Señor es anunciada y el corazón se deja transformar por la Gracia, y entramos en el inicio del Reino, en un Universo Nuevo. Atravesarla significa emprender un Camino que dura toda la vida, pasa por la libre entrega a nuestra muerte próxima, y nos introduce en la Vida Eterna de la Trinidad, con todos los ángeles y santos, y el cosmos transfigurado en la Jerusalén Celestial que desciende de Dios, su Skené entre los hombres. Ap 21
    Benedicto XVI convocó a un Año de la Fe, que comienza el 12 de octubre de 2012, a los 50 años de la apertura del Vaticano II y a los 20 años de la publicación del Catecismo de la Iglesia Católica. La fe implica que creo en unos contenidos bien definidos por la Biblia, la Tradición y el Magisterio, y que me entrego con amor y plena libertad a los proyectos de un Dios que me ama y a quien amo. Proyectos que comparto, en la esperanza que no defrauda, y propongo con inmensa alegría a los que me rodean, para que juntos edifiquemos un inicio de mundo mejor pervadido por el Reino de las Bienaventuranzas. El cristiano no puede pensar nunca que creer es un acto privado, sin testimonio y compromiso público.
    La fe es decidirse a entrar en diálogo constante con la Trinidad que tiene cuidado amoroso del mundo entero, y pide así la responsabilidad social y ecológica del que cree en comunión eclesial, Creo y Creemos son inseparables. Un amor y esperanza que no tengan claros contenidos de fe enunciados en el CEC, son una ensoñación de un vago y nebuloso misterio que termina en la desilusión. La fe sin el amor no da el Fruto del Espíritu, pero un amor sin contenidos de fe es un etéreo e inestable sentimiento a merced de las dudas que sin tregua nos amenazan. Cristo, en la expresión Total del Credo, los Sacramentos y la Vida ética y orante del cristiano, es el Único Misterio de Dios, en quien creemos, alabamos y evangelizamos.
    El CEC tiene 2865 especificaciones sobre el Misterio inaccesible y sagrado de Dios que tengo que redescubrir, estudiar y orar. Nunca debemos entregarnos a un misterio que no se nos haya hecho accesible por revelación buena y verdadera. Jamás creería en un Dios sin energía, mentiroso y odioso; no sea que caiga en manos de la brujería, la magia negra, el esoterismo y las fuerzas ocultas del demonio; en vez de ir al encuentro de las Tres Personas de la Trinidad en la Pascua liberadora de Cristo, Rostro humano de Dios y Rostro divino del hombre. Hoy nos enfrentamos a una situación desconocida hace 70 años. Hay millones de bautizados sin fe. Están sacramentalizados pero no kerigmatizados y catequizados, no se han contactado con las verdades sobrenaturales que trascienden la razón; desconocen, relativizan y hasta se oponen a la fe, la celebración y la moral reveladas, aunque quieren seguir siendo católicos, y los amemos ofreciéndoles el Pléroma.
    Ya hay interrogantes sobre si es posible dar el sacramento del Matrimonio, la radicalidad del bautismo y confirmación de la Vida consagrada, o el Orden sagrado del estado clerical a personas que no han pasado por el kerigma y la catequesis y no están dispuestas a una mistagogía de por vida. Podrían ser expertos en su vocación, como otros lo son en su profesión, por así decirlo, pero les falta la Piedra angular de Cristo en el Catecismo y la Doctrina Social de la Iglesia, como lo poseíamos ya en nuestra adolescencia, los que hoy somos ancianos.
    Necesitamos un Viento fresco de entusiasmo creativo, Robinson, Ken, Todos nuestros futuros: creatividad, cultura y educación franco y valeroso, por encontrar nuevos métodos, nuevas ideas y palabras, nuevo fervor, sin miedo a las tecnociencias de la globalización, pues entre fe y ciencia no hay conflicto alguno, ambas por caminos distintos, tienden a la Verdad.  Así Dios reabrirá con nosotros la Puerta de la fe a muchísimos que lo esperan con ardor.

miércoles, 26 de octubre de 2011

40. Abrir la Puerta de la fe, fuente de la vida en el Espíritu: Heb 11


    Por la fe, comprendemos que la Palabra de Dios formó el universo, de manera que lo visible proviene de lo Invisible. Sin fe es imposible agradar a Dios, porque quien se acerca a Dios debe creer que existe y es justo remunerador de los que lo buscan.  Por la fe huimos de la esclavitud de Egipto, sin temer la furia de las persecuciones que jamás faltan a la Iglesia, y nos mantenemos firmes como si viéramos al Invisible que vive y nos ama. Las virtudes humanas se arraigan en las tres teologales que adaptan las facultades del ser humano para que se divinicen en las Tres Personas de Dios. Infundidas por Él en nuestro ser, son la garantía de la presencia y de la acción de la Trinidad en nosotros. La obediencia de la fe es la fuente de la vida en el Espíritu. Es pasar de las sombras a la Luz del Resucitado, entrar en el Hogar trinitario, en la escucha de la Palabra del Señor que sale a nuestro encuentro y nos revela su Vida su Verdad y su Amor, y la Iglesia nos los propone para que nos entreguemos con entera libertad a sus Proyectos. El discípulo misionero no sólo debe guardar la fe y vivirla, sino también difundirla pues la fe se fortalece creyendo y anunciándola. Con el corazón se cree para alcanzar la justicia, y con la boca se confiesa para obtener la salvación. Quien cree en Él no quedará confundidoRom 10,10-11 e Is 28, 16
    El don de la fe permanece en quien no peca contra ella, pero sin obras está muerta. Sant  2, 26 Gracias a la fe viva, Cristo plasma toda la existencia humana en la novedad radical de su Cruz y Resurrección. Los pensamientos, afectos y pulsiones viscerales, la mentalidad y el comportamiento del hombre se purifican y transfiguran en un proceso que no termina en esta vida. La fe que actúa y alcanza su cumbre por el amor, Gal 5, 6 caminando por la esperanza, se convierte en un nuevo criterio para nuestras inteligencias múltiples y acciones que cambian nuestra vida entera, y de quienes se benefician con nuestra transformación.
    No es la primera vez que la Iglesia es llamada a celebrar un Año de la fe. Pablo VI, proclamó uno parecido en 1967, para conmemorar los 1.900 años del martirio de los apóstoles Pedro y Pablo. Lo concibió como un momento solemne para que en toda la Iglesia se diese una auténtica y sincera profesión de la misma fe. Además, quiso que ésta fuera confirmada de manera individual y colectiva, libre y consciente, interior y exterior, humilde y franca. Las grandes transformaciones que tuvieron lugar en aquel Año, el Mayo francés, hicieron que la necesidad de dicha celebración fuera todavía más evidente. Ésta concluyó con la Profesión de fe del Pueblo de Dios, para testimoniar cómo los contenidos esenciales que desde siglos constituyen el patrimonio de todos los católicos tienen necesidad de ser estudiados, explicitados y profundizados de manera siempre nueva, con el fin de dar un testimonio coherente en nuestras nuevas condiciones de un cambio histórico mundial.
    Pablo VI, con los padres del concilio Vaticano II, vieron la necesidad de que la Iglesia no se distanciara de su realidad católica y del Mundo, y así el 15/IX/1965, con el Motu Proprio Apostolica sollicitudo, creó el Sínodo de Obispos con la misión de ayudar al papa y a los pastores a realizar su servicio de liberación en la Iglesia universal. El primero se realizó en 1967, estando yo estudiando en Roma y teniendo la oportunidad de conversar con varios padres y peritos sinodales. El tema fue la Preservación y fortalecimiento de la fe católica, su integridad, su fuerza, su desarrollo, su coherencia doctrinal e histórica. Hemos tenido 24 Sínodos, el 25 será en el 2012 y tratará de La nueva evangelización para la transmisión de la fe cristiana.
    La Iglesia, como Cristo, tiene que abrir La Puerta de la Fe, Hech 14, 27 para rescatar a los hombres del desierto y conducirlos al lugar de la Vida en abundancia. Sucede hoy que los cristianos se preocupan por las consecuencias sociales, culturales y políticas de su compromiso, al mismo tiempo que siguen considerando la fe como un presupuesto obvio de la vida común. De hecho, este presupuesto no sólo no aparece como tal, sino que incluso con frecuencia los contenidos de la fe según el CEC, son desconocidos o negados. Mientras que en el pasado era posible reconocer un tejido cultural unitario, aceptado en su referencia al contenido de la fe y a los valores inspirados por ella, hoy no parece que ya sea así en vastos sectores de la sociedad, a causa de una profunda crisis de fe que afecta a millones de bautizados que no tienen fe. Benedicto XVI, Porta fidei Otro Año de la Fe nos hará ver que sin ella no se vive ni se muere por el Invisible y menos se experimenta que la Trinidad nos cuida con infinito Amor. 

martes, 25 de octubre de 2011

39. Juan Pablo II, copensar holístico en Cristo, signo de contradicción: 1 Ped 2, 13-17


    
    Procedan como hombres libres obedeciendo a Dios. Respeten a todo el mundo, amen la fraternidad, teman a Dios y honren al rey. Recuerdo cuando el cardenal de Cracovia Wojtyla, fue llamado por Pablo VI a darle los Ejercicios espirituales junto con sus colaboradores en 1976. Centró sus pláticas en que ningún ser humano, y menos los santos, se librarán de ser signos de contradicción; hechos como estamos a imagen de Jesús; y estas palabras son una particular definición de Cristo y de  su Iglesia. Simeón pasa del Signo de contradicción a su Madre, una espada  atravesará tu psiquis y así se revelarán los logismoi de muchos. O estamos en la Verdad o contra la Verdad. Lc 2, 33-35; Mt 15, 19-20 
    Karol había nació el 18 de mayo de 1920 en Wadowice. Cuando tenía 9 años murió su  mamá, a los 12 su hermano mayor Edmundo que era médico; su hermana Olga había fallecido recién nacida antes del nacimiento de Karol. Y su papá murió en 1940 cuando él tenía 20 años. Karol quedó solo. Es un aspecto abrumante de su rica personalidad humana y cristiana. Siempre aceptó lo planes de Dios y como autodidacta resistió cualquier tentación de aislamiento. Después de la Secundaria y Prepa pudo hacer un año de Filología en la universidad Jagelloniana antes de que los alemanes invadieran Polonia en 1939. Fue un Amante de la palabra como fuerza transfiguradora del mundo. Poeta, ensayista, dramaturgo y actor rapsódico, enrolado en las actividades secretas de la resistencia cultural polaca. No admitió que una única lectura de la realidad pudiera agotarla, se necesita ciencia, filosofía, teología, literatura, política, humanismo, arte y técnica. Trabajó en la fábrica química Solvay y entró en el seminario clandestino de Cracovia en 1942. En 1946 fue ordenado presbítero y enviado un año a la universidad de Santo Tomás en Roma para su primer doctorado con Garrigou-Lagrange sobre La doctrina de la fe según san Juan de la Cruz.        
    Al volver a Polonia relativiza la objetividad tomista cosmológica, y se sumerge en el desafío de la antropología subjetiva fenomenológica, sobre todo de Max Scheller quien había pasado del judaísmo al catolicismo, que abandonó en 1923 para involucrar a Dios en el desarrollo cósmico e histórico, mi conciencia e inconsciente, en relación con los valores, en un proceso de elección libre que me realiza como hombre. Verdad objetiva y verdad subjetiva, realismo metafísico y sensibilidad frente a cada ser humano. Estos dos polos, y su síntesis en el valor supremo de la cultura cristificada, serán esenciales en su pensar. Su segunda tesis doctoral para la Habilitación, en 1954 versará sobre Una evaluación de la posibilidad de forjar una ética cristiana basándose en el sistema de Max Scheller. Empieza a dar clases de Ética en la Universidad de Lublin, única universidad católica, en aquellos tiempos, detrás de la cortina de hierro a la que Lenin había donado una biblioteca. Seguirá como profesor aun cuando en 1958 sea ordenado obispo auxiliar de Cracovia, y en 1964 sea su arzobispo.
    El 22 de octubre de 1978 elegido como el 264 obispo de Roma definió su ministerio petrino cual constructor de puentes o pontífice, teniendo que tender el más importante entre Cristo y todos los seres humanos. Ese puente sería la misma Iglesia al servicio de los derechos del hombre. Las tres verdades que traería a Puebla, Jesucristo, la Iglesia y el hombre. Pues el hombre es el primer camino que la Iglesia debe recorrer. Intensificando al máximo los viajes que había comenzado Pablo VI a Palestina, Israel, Turquía, EU, la ONU, Colombia, India, Australia, Portugal, Suiza, Uganda, Indonesia, Hong Kong y Sri Lanka; peregrinará a 129 naciones, convirtiéndose en uno los líderes mundiales más mediáticos e influyentes del siglo XX, que comenzó con un Papa santo, Pío X; a la mitad tuvo otro, Juan XXIII, y terminó con su beatificación el 1º de mayo de 2011. Abrió a Cristo la sociedad, la cultura, los sistemas políticos y económicos, invirtiendo con la fuerza de un gigante, fuerza que le venía de Dios, una tendencia que podía parecer irreversible. Con su testimonio de fe, de amor y de valor apostólico, acompañado de una gran humanidad, este hijo ejemplar de la Nación polaca ayudó a los cristianos de todo el mundo a no tener miedo de llamarse cristianos, de pertenecer a la Iglesia, de hablar del Evangelio. En una palabra, ayudó a no tener miedo a la verdad, porque la verdad es garantía de libertad. Benedicto XVI, al beatificarlo el 1º de mayo de 2011
    En efecto, el 4 de Junio el Presidente de EU George Bush le entregó la Medalla presidencial de la libertad, que le llevó al Vaticano ya que el Parkinson del Papa estaba muy avanzado. Le traigo un mensaje de mi gobierno. Trabajaremos por la libertad y la dignidad humana promoviendo la paz y la compasión. Apreciamos el fuerte símbolo de libertad que usted ha supuesto, y reconocemos el poder de la libertad para cambiar el mundo.  Juan Pablo le respondió. Que el deseo de libertad, de paz y de un mundo más humano simbolizado por esta medalla inspire a hombres y mujeres de buena voluntad en todo tiempo y lugar.
    Para él la negación de la libertad del hombre, conciencia subjetiva, con el respeto de todos sus derechos y deberes que conlleva, formación objetiva, significa negar su naturaleza y caer en toda clase  de opresiones y barbaries ultrajantes. Aquí se deberían ubicar sus 130 catequesis sobre la Teología del cuerpo que ama, como parte de la dignidad de cada persona en comunión y misión. Ese es el hilo conductor de su servicio, la tensión dramática entre los falsos humanismos que degradan a los hombres y el verdadero humanismo liberador plenificado por Cristo. Weigel, George, Biografía de Juan Pablo II, testigo de esperanza, Barcelona, Plaza & Janes, 1999.
    Su opción no es original pero sí englobante y preferencial. Como ya lo habían hecho otros papas, Juan XXIII en Pacem in terris hace una enumeración exhaustiva de los derechos y deberes universales, Juan Pablo vio en esos derechos la posibilidad de una ética mundial que nos libere del miedo ante una autodestrucción inimaginable por el retraso amenazador del mundo moderno entre sus logros tecnicocientíficos y su carácter ético. Vio en la defensa de los derechos humanos la respuesta a las terribles amenazas que han convertido al siglo XX en una época de miedo y carnicerías, los cristianos con 70 millones de mártires, más que en los 19 siglos anteriores, ideologías erradas, totalitarismos de Estado, destrucción de la familia, guerras incesantes y terrorismo internacional. Y vio, como le diría en la ONU, que la Declaración universal de los derechos humanos de 1948 era su documento fundacional y no su Carta de 1945. Sólo por la definición, el reconocimiento y el respeto de los derechos inalienables de las personas, las sociedades y la comunidad internacional se puede construir la paz como obra de la justicia.
    Esta defensa liberadora de los derechos humanos debería resultar connatural a los latinoamericanos. Fuimos los primeros en hacer, en base a la Conferencia de Lima de 1938, una declaración internacional de derechos humanos el 30/04/1948 en Bogotá, que la Constitución de Argentina coloca con razón antes de la declaración universal de la ONU, hecha el 10/12/1948; y en cuya elaboración tuvimos una importancia decisiva ya que éramos el bloque más importante de naciones, 20 de 58. Teníamos clara noción de su importancia por nuestro humanismo, indígena colonial e independiente, y nuestra cultura católica que evita los extremos individualistas y colectivistas. De hecho una declaración de estilo estadounidense o soviético no hubiera alcanzado consenso entre representantes de países de culturas tan diversas. Glendon, Mary Ann, presidente de la Academia Pontificia de Ciencias Sociales, El crisol olvidado: Influencia latinoamericana en la idea de los derechos humanos universales, Criterio, Nº 2293.
    La primera encíclica del siglo XXI, su XIV, la dedicó Juan Pablo a la Eucaristía en su relación con la Iglesia para reforzar el puente entre Cristo y la Humanidad. A los gérmenes de disgregación entre los hombres, que la experiencia cotidiana muestra tan arraigada en la humanidad a causa del pecado, se contrapone la fuerza regeneradora de unidad del cuerpo de Cristo. La Eucaristía construyendo la Iglesia, crea por ello comunidad entre los hombres. Eccl. de Euch., 24 Si el Verbo ha asumido un cuerpo, si la Eucaristía, el pan y el vino transustanciados son el Cuerpo y la Sangre de Cristo, entonces esta materia de la que está hecho el mundo y el hombre no es materia condenada, sino un valor profundo que su Creador le ha atribuido, el pecado ha oscurecido, y la Redención de Cristo ha transfigurado. Bruno Forte, 14-06-2004
    Juan Pablo tuvo una personalidad original, cuando a cada hora el poder del mundo se concentra y se globaliza y la masificación ha hecho estragos, ya es difícil encontrar originalidad en las personas y un idéntico proceso se cumple en los pueblos, es la llamada globalización. Ernesto Sábato Falleció el 2 de abril de 2005, sábado de la Octava de Pascua, en las Vísperas del Domingo de la Misericordia, después de 26 años de construir puentes allí donde lo invitaron para ofrecer su amistad a todas las naciones. De inmediato se inició su proceso de canonización, santo súbito. Nos enseñó a copensar en vez de pensar en solitario, a dialogar en vez de confrontar con dialécticas y  a convivir en la totalidad de Cristo en vez de cortarme solo. Ningún hombre en toda la historia se ha reunido con tantos seres humanos. En 1995 celebró el mayor encuentro masivo, una Misa en Manila con más de 6 millones de personas. Leía, escribía, escuchaba, y dialogaba mucho, haciéndose asesorar por cientos de especialistas. Luego en oración con la Trinidad, buscando la Verdad, hacía su síntesis y tomaba su decisión en fidelidad a la Biblia, la Tradición, el Magisterio, la teología y la razón. Nunca temió ser signo de contradicción tanto si era aplaudido en Polonia o México, como si era abucheado en Nicaragua, Holanda o Alemania; nadando en su alberca privada o esquiando en los Alpes ante el asombro de Pertini, el Presidente de Italia.
    De todos los continentes llegan sin cesar informaciones inquietantes sobre la situación de los derechos del hombre, las cuales indican que algunas personas, hombres, mujeres y niños; son torturadas y heridas en su dignidad, en contra de la Declaración universal de los derechos humanos. Así se hiere y ofende a toda la humanidad. Nunca callaremos ante estos abusos intolerables. Corresponde a todos los hombres hacer todo lo posible para que se respete a todo ser humano.27-05-2004, Juan Pablo II a siete nuevos Embajadores ante la Santa Sede
    Pude conversar bastante con él en tres oportunidades, siempre en el Vaticano. Comprobé cómo percibía, en intuición orante, a Cristo transparentándose en Todo. Como cualquier ser humano tuvo sus pecados, sus límites y sus decisiones parciales, que no resguardan a la fe y la moral, y con las que podemos estar o no de acuerdo. Pero ahora ya ha sido purificado, iluminado y transfigurado por su muerte y la visión beatífica.
    No temamos acercarnos a él. Ya es un santo. Y la interpretación de la Sagrada Escritura quedaría incompleta si no estuviera también a la escucha de quienes han vivido en realidad la Palabra de Dios, es decir, los santos cuyas vidas son una Lectio Divina viviente. Verbum Domini, 48 Con Benedicto XVI, Nadar contra corriente, Planeta, México, 2001 sintamos su intercesión, su ejemplaridad y su cercanía a través de sus escritos, oyéndolo y viéndolo hablar, escuchándolo a él en un diálogo de persona a persona; en esa copensante holística singularidad que es la comunión de todos los santos entrelazados con las Tres Personas del Único Dios.

sábado, 15 de octubre de 2011

38. La fraternidad en misión por el Camino de éste Niño: Mt 18, 1-5


    Le preguntaron a Jesús quien era el más grande en el Reino de los cielos. Él llamó a un niño, lo puso en medio de ellos y dijo, si ustedes no cambian stréfo y se hacen como niños, paidía no entrarán en el Reino de los cielos. El que se humille tapeinósei como este niño, será el más grande en el Reino de los cielos. Y ay del que escandalice a uno de estos pequeños. Mikrôn De las cosas más sorprendentes que Jesús pone al revés cuando anuncia el Reino, está esta de colocar a un niño como el modelo al que tenemos que seguir. Ya de por sí un niño no es un gran legislador, ni un profeta ni un sabio, ni un héroe ni un genio. Todavía hoy en muchos lugares, millones desconocen los derechos de los niños, recién aprobados por las Naciones Unidas en 1989. Los niños tienen derecho a la vida y a la paz mundial, al juego y la diversión, a la libertad y a compartir sus puntos de vista, a dar a conocer sus opiniones y manifestar sus ideas, al amparo durante los conflictos armados, a la libertad de conciencia, a la protección contra el trabajo infantil y contra el abuso sexual, el secuestro, hacerlos soldados y otras formas de explotación.
    Entre los campesinos de Galilea, el niño era un don nadie sin derecho alguno. La actitud de los discípulos que no quieren que Jesús les imponga las manos, manifiesta la mentalidad reinante. Mt 19, 13-14 Los niños eran los más vulnerables y débiles de la sociedad, los primeros en sufrir desnutrición y enfermedades, en especial tuberculosis y malaria. La mortalidad infantil era del 30%, y el 60% no llegaba a los 15 años. Sin duda muchos eran muy queridos, pero su vida era difícil y áspera bajo el mandato de las mujeres del grupo familiar.
    Jesús nos pide por tanto, volvernos como niños humildes y pequeños. Éste Niño es Él mismo que inició su kénosis de esa forma en la Anunciación.  Pero que no fue aniñado en su madurez, sino que nadie habló jamás como este hombre. Jn 7, 46 Y Dios nos amonesta por Pablo contra el infantilismo, no ser como niños para pensar y discernir, sino en la malicia, y hombres maduros en el pensar. 1 Cor 14, 20 La trampa está en la búsqueda de  la reputación y comparación competitivista. En la Iglesia habría que clarificar la futilidad de quién es el mayor o el menor, el superior o el inferior. El zelo o hervor de la amargura mala, del que habla la RB, 72 que separa de Dios y conduce al infierno; muy diferente del zelo bueno que aparta de los vicios y conduce a Dios y a la vida eterna; se hace patente. O el falso yo o el Sí mismo. El niño humilde y pequeño, que juega gozoso relacionado con todo, es como una nada lleno de la Trinidad, y en Cristo es el Reino ya comenzado, es como el Sí mismo.
    En el seno materno y a poco de nacer, los niños poseen la confianza básica instintiva. Se saben relacionados a los seres humanos y las cosas que los rodean, no desconfían de nadie ni de nada. Pero el pecado original que traen y los rechazos reales o imaginarios que sufren, los vuelven independientes, desconfiados y sospechosos de los que están cerca. El falso yo aislado muestra sus defensas de agresividad, manipulación, miedo y control del entorno. Cristo vio en los bebés con confianza básica el signo de su familiaridad espiritual hacia los Tres Rostros de la Trinidad que su humanidad poseía. No era un inexperto inmaduro que confiaba en cualquiera, o un ingenuo que jugara con fuego sin captar sus peligros; sino un místico intrépido que nunca se pensó aislado, miedoso ni manipulador. Para Él, el Sal 27 que tanto rezaba como buen judío, mi corazón sabe que dijiste, busquen mi Rostro. Sí, yo busco tu Rostro, Señor, no lo apartes de mí; era la suprema realidad. Las actitudes y los dimes y diretes de amigos o enemigos, eran discernidos a la Luz de estos Rostros, Todo y nada.
    Cuando una comunidad baja las defensas, no lucha por conquistar puestos, y se llena de la Presencia de la Trinidad y de la Complejidad Conciencia Cristológica, ἡ πολυπλοκότητα συνείδησις χριστολογική de inmediato se hace misionera. El amor sobrenatural echa fuera al miedo, y el Niño recuperado sale al encuentro del otro muy distinto de mí. Cuando en vastas regiones de América la fe corre el riesgo de apagarse como una llama que se extingue, la prioridad más importante de todas es Aparecida y la Nueva Evangelización que abra a los hombres el acceso a Dios. No a un dios cualquiera, sino al Dios que habló en el Sinaí y cuyos Tres Rostros reconocemos en el Amor de Cristo crucificado y resucitado.